Paco Castejon: «Es falso que el fin de las nucleares encarecerá la luz un 25% como dice el Gobierno»

Paco Castejón.
Paco Castejón.
Pacto Castejón (Físico nuclear y activista)

Advierte de que mantener la energía nuclear «supone de facto una limitación de la extensión de las renovables»

PABLO GUILLENEA SAN SEBASTIÁN.

El cierre definitivo de la central nuclear de Garoña abre un periodo de reflexión sobre el futuro energético español. Paco Castejón, físico nuclear, portavoz de Ecologistas en Acción y miembro del Movimiento Ibérico Antinuclear valora el impacto que este puede tener en las cada vez más próximas fechas de vencimiento de los permisos de explotación del conjunto de centrales nucleares del Estado.

-¿Supone el cierre de Garoña la prueba de la efectividad de la presión ciudadana?

-Yo creo que sí, absolutamente. Para nosotros este cierre ha sido una demostración de que podemos echar un pulso a un gobierno como el del Partido Popular, que está a favor de la continuidad nuclear. También a la industria nuclear, que en el caso de Garoña ha estado más dubitativa después de que Iberdrola se pronunciara a favor del cierre. Podemos echar ese pulso y podemos ganar. Y es que las dudas de Iberdrola tienen mucho que ver con la presión ciudadana. Podemos decir que la demanda de más seguridad, más transparencia y más democracia que cunde en la ciudadanía de nuestro Estado se estira también al sector nuclear y que gracias a eso hemos conseguido que se paralice definitivamente Garoña.

«El cierre ha sido una demostración de que se puede ganar el pulso a la industria nuclear»

-¿Qué podemos esperar ahora del resto del parque nuclear?

-Garoña ha sido, en cierto sentido, la piedra de toque. Se trata de una central pequeña, vieja y amortizada que no les preocupa mucho. Nosotros, desde 2012 ya preveíamos que Garoña tenía los días contados, y hemos hecho mucho hincapié en el cierre también de la central nuclear de Almaraz, la segunda más antigua del Estado (y hablamos ya de 2.1000 megavatios de potencia, es decir, cinco Garoñas). Estamos a favor del cierre nuclear de forma escalonada según se vayan cumpliendo sus permisos de explotación.

-¿Es esto posible?

-Desde el punto de vista técnico sí. En España, aunque las nucleares produzcan aproximadamente el 20% de la electricidad, en términos de potencia instalada supone menos del 10% del total. Sin embargo este tipo de electricidad funciona porque la fijación de precios del mercado eléctrico español favorece la entrega de las centrales nucleares. Creo que queda fuera de duda que son perfectamente prescindibles, y no solo eso, sino que suponen un freno a la transición hacia un modelo energético que tenga una participación masiva de renovables. Y, en ese sentido, pensamos que lo más sensato sería proceder al cierre.

-¿Cuáles son los pasos a dar?

La posibilidad que tenemos de conseguir esto depende mucho de la correlación política. Pienso que la ciudadanía está claramente a favor del cierre escalonado de nucleares y lo que hay que hacer es que eso se traduzca en presión sobre los partidos políticos para que ellos tomen nota. Estamos en unos meses clave para este tema. De las decisiones que se tomen de aquí a 2024 dependerá el futuro energético español. Una prolongación del funcionamiento de las nucleares, como defiende el Partido Popular y la industria nuclear, hasta los 60 años, sería condenarnos a un modelo energético basado en nucleares y con una penetración muy limitada de renovables, puesto que las nucleares no se regulan, y por tanto no casan bien con las energías renovables. No soy capaz de hacer un pronóstico definitivo, pero sí puedo decir que con una presión ciudadana que reclame democracia, participación pública, igualdad en los beneficios y seguridad estaremos más cerca de ese objetivo del cierre escalonado.

-Respecto al Plan Deloitte para la descarbonización total planeada para 2050, la industria nuclear dice que los plazos propuestos son imposibles de cumplir.

-Yo creo que eso no es verdad. Otras veces se ha dicho que técnicamente era imposible cumplir algo en el sector eléctrico y luego la realidad lo ha tumbado. Pongo por ejemplo el despliegue de renovables en España. Se decía que el parque eléctrico español y el sistema de transportes no iba a ser capaz de gestionar más del 20% de electricidad renovable en la red, pero ha habido veces que hemos tenido hasta el 60-70% de energías renovables gestionada sin ningún problema. Ha habido muchas ocasiones, la última en 2014, en que ha habido que tirar a la basura miles de megavatios eólicos, porque cuando entra energía eólica (e hidráulica) expulsa primero el gas, luego el carbón, y cuando llega a la nuclear, que no es capaz de apagarse a tiempo para dejar hueco a las renovables, esta se convierte en tapón para la entrada de las renovables, y hay que tirar miles de megavatios eólicos. Todo el mundo tiene en la cabeza que mantener la energía nuclear supone de facto una limitación de la extensión renovable.

-El Gobierno habla de un incremento del 25% de la factura de la luz de cerrarse el campo nuclear por completo.

-Ese es un dato simplemente falso. Hay que hacer el cálculo con cuidado para ver cuál sería el precio final. En realidad, sin tomar ninguna medida correctora, no subiría más que un 5%. Pero claro, tras el cierre de las nucleares habría que tomar medidas de ahorro y eficiencia energética. En primer lugar para disminuir los consumos y en segundo lugar para favorecer la inclusión de renovables, con lo que el precio no subiría; es más, si esos 20% de energía nuclear los sustituímos por ahorro y renovables, llegaría a bajar.

-Respecto al desmantelamiento, es un proceso largo y delicado, ¿cuál es, además, el impacto económico?

-La idea de que el cierre de la central supondrá una catástrofe económica para la zona hay que relativizarla. Casi todos los puestos de trabajo van a mantenerse durante el desmantelamiento y el dinero que está dando Enresa en la zona seguiría llegando mientras este se produce. Hay que tener en cuenta además el fondo de Enresa, que puede ser utilizado para generar, mediante la subvención y financiación de proyectos, una actividad económica más positiva, puesto que estará basada en un desarrollo más armonioso y resistente que el de ahora, que queda concentrado en una única fuente de ingresos: la de la central nuclear.

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