El exvicepresidente de Euskaltel, absuelto de un cargo de asesinato en Kenia

Richard Alden durante una de sus declaraciones en los juzgados en 2016./Reuters
Richard Alden durante una de sus declaraciones en los juzgados en 2016. / Reuters

Richard Alden, que estuvo ligado a la operadora vasca entre 2012 y 2016, demuestra que la bala que acabó con la vida de una amiga en su casa fue disparada por accidente por la propia víctima mientras se hacía un selfie

BEATRIZ CAMPUZANO

El exvicepresidente de Euskaltel Richard Alden, que había sido acusado de asesinar a una mujer keniana en su propio hogar en mayo de 2016, se ha librado de permanecer encerrado de por vida en el país africano al demostrar que la bala que terminó con la vida de Grace Wangechi Kinyanjui, de 42 años y amiga del financiero británico, fue disparada accidentalmente por la propia víctima. Según la tesis aceptada finalmente por el tribunal que le ha absuelto, la víctima disparó una pistola de Alden y la bala impactó en su cuerpo acabando con su vida tras rebotar en el suelo. Según publica la edición digital del diario británico 'The Times', Alden ha logrado evitar una condena perpetua en una cárcel africana tras recurrir a los servicios de un conocido investigador quien, según este medio, ha desvelado que el arma no fue disparada por su cliente, sino accidentalmente por la propia Kinyanjui mientras se hacía un selfie frente al espejo.

Los hechos se remontan al 4 de junio de 2016, cuando el empresario, que se encontraba en Nairobi a cargo de la dirección de Wnanchi, un operador que ofrece servicios de televisión de pago y acceso a internet en varios países de África, oyó un disparo mientras ordenaba unos papeles en su residencia de la capital keniana. Tras escuchar el tiro, Alden encontró gravemente herida a Kinyanjui, una amiga de la familia, que se encontraba en el domicilio del exvicepresidente de Euskaltel entre 2012 y 2016 para ayudarle a empaquetar sus enseres. El propio financiero llamó a la policía e intentó detener el sangrado con una toalla. No obstante, no esperó a que llegaran los servicios de emergencia y, acompañado por dos guardias de seguridad, llevó a Kinyanjui a un hospital cercano donde los médicos no pudieron hacer nada para salvar su vida y falleció poco después de ingresar en el centro hospitalario.

Por este suceso, Alden fue arrestado esa noche y seis días después fue acusado de asesinato. En julio de ese año, la jueza que ha llevado el caso admitió la petición realizada por el acusado y este quedó en en libertad bajo fianza tras depositar en el juzgado 18.000 euros, al tiempo que le retiró el pasaporte. Tras una batalla de 18 meses, Geoffrey Arnold, un reconocido investigador experto en armas de fuego que contrató Alden, ha demostrado que la bala golpeó primero en el suelo y el rebote mató a Kinyanjui. Además, en el informe se detalla que la mujer cogió el arma 'Glock' de la caja fuerte de Alden, que estaba abierta, posó con ella ante el espejo para hacerse un selfi y apretó el gatillo. Tras presentar estas nuevas pruebas, el 30 de noviembre los fiscales de Kenia dictaminaron que el caso no debía continuar y permitieron que Alden quedara absuelto.

«Caza de brujas»

Tras quedar en libertad, Alden ha relatado a 'The Times' cómo vivió «esa caza de brujas pública» y a pesar de ser declarado inocente, ha subrayado que vive con un sentimiento de culpabilidad por haber dejado una bala en la recámara del arma.. «Voy tener que vivir con esto el resto de mi vida», ha lamentado, tras explicar que suele guardar las municiones por separado, pero que unos mees antes había dejado una bala en la recámara para ahuyentar a los intrusos nocturnos que se colaban en el jardín.

Alden, que nació en la localidad galesa de Cowbridge, se ha labrado un dilatado curriculum internacional en el sector de las telecomunicaciones desde que abandonara la firma Deloitte para comenzar a dirigir empresas ligadas a las tecnologías de la información. Recaló en España en 1998 para ocupar la dirección financiera del operador ONO, siendo nombrado consejero delegado de esta empresa dos años más tarde. Fue cesado en 2009 y a partir de ese momento ocupó diversos cargos –en algunos casos como ejecutivo y en otros como miembro de consejos de administración o como asesor–, en diversas compañías. En 2013 fijó su residencia en Nairobi para hacerse cargo de la dirección de Wnanchi, un operador que ofrece servicios de televisión de pago y acceso a internet en varios países de África.

Su relación con Euskaltel se inició a finales de 2012, después de que fuese nombrado consejero independiente de la firma y vicepresidente de la operadora, a propuesta de los entonces accionistas: los fondos de inversión Investindustrial y Trilantic. Alden también gozó de un contrato de asesoramiento con la operadora vasca, por el que percibió un total de 200.000 euros. Fue recompensado con 1,48 millones de euros adicionales, dentro del bonus que recibieron los altos directivos de la empresa tras la salida a Bolsa. A pesar de que su mandato como miembro del consejo finalizaba a finales de 2016, la compañía acordó su cese en mayo para romper con todo lo que había estado relacionado con los dos fondos de inversión que habían entrado a finales de 2012.

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