Los errores en la cocina que podrían intoxicarte

Los errores en la cocina que podrían intoxicarte

La mayoría de los hábitos diarios que realizas al cocinar pueden generar enfermedades alimentarias

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Como en todo, son los pequeños detalles los que marcan la diferencia. Multitud de enfermedades de transmisión alimentaria se pueden prevenir cambiando sencillos hábitos que probablemente no sepas que haces mal. La Agencia Española de Consumo (Aecosan) ha insistido en la importancia de mantener unas normas básicas de higiene en la manipulación de alimentos, desde que los compramos hasta el momento en que los consumimos, para tratar de prevenir el desarrollo de bacterias que afecten a nuestra salud.

Aecosan ha querido aconsejar a la ciudadanía a través de unos útiles consejos, ya que es durante el verano cuando proliferan este tipo de microbios por las altas temperaturas. La mayoría de estos hábitos son costumbres que realizamos día tras día y que tenemos muy interiorizadas a nivel general, bien sea por tradición familiar o por desconocimiento, por lo que es de gran ayuda detectarlos para darle un cambio saludable a nuestra rutina alimentaria:

1. Reducir el consumo de acrilamida, el compuesto químico que oscurece los alimentos cuando son sometidos a altas temperaturas. El café, productos fritos a base de patata o empanados, galletas o el pan de molde son los alimentos que más habitualmente suelen 'tostarse' e incorporan más 'acrilamida' a nuestra dieta. Para evitarlo, mantén las patatas en un lugar frío pero no en la nevera, ya que promueve la liberación de azúcares que forman la acrilamida durante el cocinado.

2. No tostarlos, pero tampoco dejarlos crudos: ningún extremo de cocción es bueno. Los huevos, carnes y pescados deben manipularse por separado para evitar que contagien los posibles microorganismos patógenos que puedan tener a otros alimentos. Por lo mismo, deberías evitar utilizar los mismos utensilios para cortar y manipular estos alimentos.

3. Conserva la cadena de frío: Mantén siempre los alimentos en la nevera hasta inmediatamente antes de que los vayas a cocinar o a consumir.

4. Utiliza siempre recipientes adecuados para cada tipo de alimento y separa siempre los alimentos crudos para evitar que desprendan líquidos que puedan afectar a otros productos.

5. Limpia la nevera a fondo una vez al mes como mínimo, para retirar productos caducados que se te puedan haber pasado y eliminar posibles bacterias que puedan haberse acumulado. Se recomienda colocar los alimentos cocinados en el estante superior, dejar los crudos para el inferior para evitar que cualquier tipo de residuo pueda caer a otros productos, y mantener en el centro los lácteos y embutidos.

6. Lava adecuadamente todas las frutas y verduras antes de consumirlas, incluso aunque las vayas a pelar. Puedes utilizar agua con lejía específica para la desinfección 'de agua de bebida' y luego enjuagarlas con abundante agua potable.

7. Nunca consumas las sobras de comida frías, deben estar siempre calientes a más de 75 grados para eliminar los microorganismos patógenos que puedan haber en ellas. Pero eso sí, no deben recalentarse más de una vez, así que asegúrate de acabártelas a la segunda.

8. Deja hervir durante un minuto los guisos y sopas cuando los recalientes, para mantener las mejores condiciones de consumo y eliminar cualquier posible bacteria.

9. Mantén siempre una higiene adecuada, lávate las manos con jabón y agua -limpia, por supuesto- y trata de secarlas siempre con paños de un solo uso en lugar de utilizar siempre el mismo de tela. En el caso de no haber agua potable, lleva una botella para poder desinfectarte antes de manipular los alimentos. Y sobre todo, lávate siempre después de tocas alimentos crudos para evitar la contaminación cruzada.

10. Cuidado con la caducidad y el 'consumir preferentemente': No consumas alimentos una vez haya pasado su fecha de caducidad, ya que esta nos indica el tiempo en el que el producto mantiene todas sus características garantizadas.

11. No laves los huevos a no ser que los vayas a consumir inmediatamente, para evitar una posible salmonelosis derivada de la filtración de la humedad por los poros de su cáscara y la consecuente generación de bacterias en el interior. Además, los huevos se conservan mejor si no los guardas en su compartimento de la puerta de la nevera, porque es la zona más afectada por los camiso de temperatura al abrir y cerrar el electrodoméstico.

12. No separes la clara de las yemas en las cáscaras y no rompas el huevo con el borde de los recipientes donde los vayas a batir, o que contengan otros alimentos. Tampoco sirvas la tortilla en el mismo plato donde la has batido para evitar el contacto con los restos de huevo crudo.

13. Mete la comida en la nevera en cuanto deje de quemar, no hace falta que la dejes enfriando fuera.

14. Congela el pescado crudo, preferiblemente durante varios días para acabar definitivamente con el anisakis, el parásito que puede haber en el pescado sin cocinar.

15. Mantén las latas de conservas fuera de la nevera: si no te has acabado el producto, guarda los restos en tupers en vez de meter la lata abierta en la nevera.

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