Emakunde plantea reforzar la ley de Igualdad para que se cumpla también en el sector privado

ITSASO ÁLVAREZ BILBAO.

El año pasado, cuando se cumplió su décimo aniversario, la Ley de Igualdad de Mujeres y Hombres fue evaluada en distintos foros y se llegó a la conclusión de que en este tiempo ha tenido una escasa presencia en la vida de los ciudadanos.

Ahora, el equipo de investigación sobre democracia participativa de la UPV/EHU denominado Parte Hartuz y encabezado por el profesor Igor Ahedo, ha reunido por encargo de Emakunde a 57 entidades para conocer su punto de vista sobre esta normativa. Ayer se presentaron los resultados de este análisis en una jornada de trabajo en Vitoria que arrancó con la intervención del lehendakari, Iñigo Urkullu, que valoró la norma como «un instrumento jurídico útil y eficaz», para subrayar que «continúa siendo un marco jurídico válido y con recorrido».

Por su parte, la responsable de Emakunde, Izaskun Landaia, recordó el carácter «pionero» de una ley que «ha aportado un importante despliegue de planes para la igualdad» en ayuntamientos y diputaciones. Pero de paso puso el dedo en la llaga sobre una de las grandes debilidades de la norma: su nula repercusión en el ámbito privado.

En el texto legal, el papel de la Administración pública aparece reducido a la «promoción de condiciones de igualdad». No fija compromisos concretos, no diseña los procesos que deben llevar a esos objetivos, no establece en qué plazos deben ser cumplidos. Y por tanto, no prevé consecuencias en caso de que estos no se cumplan. «Solo donde las administraciones tienen más incidencia es donde se dan las condiciones más óptimas para avanzar», remarcó Igor Ahedo. Landaida sugirió «reforzar el carácter proactivo de la ley», pero no pasó a mayores. Algunas entidades consultadas plantean que hay personas que no se ven reflejadas en esta ley que «parece hecha para «mujeres de clase media, estudios universitarios y raza blanca».

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