Elaxar Lersundi: «Ekai no se ha suicidado por ser transexual; sino por más circunstancias»

Elaxar Lersundi, en la plaza Gorrixe de Ondarroa. «Vamos a seguir luchando por despatologizar la transexualidad»./MAIKA SALGUERO
Elaxar Lersundi, en la plaza Gorrixe de Ondarroa. «Vamos a seguir luchando por despatologizar la transexualidad». / MAIKA SALGUERO
Elaxar Lersundi, padre de Ekai

«Cuando, hace un año, me dijo que era un chico, le contesté que me daba igual, que le iba a seguir queriendo igual»

MARÍA JOSÉ CARREROONDARROA.

Su hijo, Ekai, se fue de sus vidas por decisión propia hoy hace siete días. Tenía 16 años y ansiaba una terapia hormonal que los protocolos médicos ralentizaron. Su familia mantiene la reivindicación. «¿Para qué tanto psiquiatra? ¿Quién mejor que él para saber que era un chico?», dice Elaxar Lersundi.

- Se cumple una semana del suicidio de su hijo. ¿Qué tal está?

- Como una montaña rusa. A ratos bien y otras veces... La vuelta a la rutina, al trabajo, es lo mejor. Y eso que soy enterrador... Siempre digo que para descansar la mente, hay que cansar el cuerpo.

- ¿Y su esposa, Ana?

- Ella está peor que yo... Fue quien le encontró muerto.

- ¿Tienen más hijos?

- Sí; una chavala de 12 años.

- ¿Cómo está viviendo este trago?

- Lo está asumiendo. El otro día, enterramos las cenizas de Ekai en un terreno, junto a las de sus dos abuelos. Y la niña estuvo allí. Quisimos que fuera así para que visualizara que su cuerpo ya no sigue entre nosotros, pero él sí. Ekai estará siempre con nosotros. Nuestra hija va a tener momentos malos, pero nos tiene a nosotros para apoyarla.

- Ondarroa se ha volcado con ustedes. ¿Esperaban esta respuesta?

- Hemos flipado... Pero sí. No ha sido solo ahora. Desde el primer día, el pueblo ha aceptado a Ekai como era. En el Instituto no tuvo ningún problema, en cuanto se comunicó, todo el mundo: profesores, alumnos y padres visualizaron que era Ekai.

- ¿Y ustedes cuándo supieron que Ekai era un chico?

- Nos lo dijo ahora hace un año. Había cumplido 15 años en octubre.

- ¿Cómo reaccionaron?

- En ese momento, te quedas... Pero luego piensas y entiendes cosas como que nunca le gustó ponerse vestidos... Le dije: 'Me da lo mismo que seas chico que chica; te sigo queriendo igual'. Desde ese momento, le llamamos Ekai, como él quería.

- Su hijo no es la primera persona transexual que se quita la vida. ¿En algún momento pensaron que podría suicidarse?

- Nunca lo pensamos. Y menos, en este momento. Este último año estaba mejor. Estaba ilusionado con ir al Instituto de Durango y luego a la Universidad, a hacer Imagen y Sonido. Hace un par de meses se compró una cámara y hacía fotos y las trabajaba con el ordenador. Era un genio escribiendo, dibujando, sabía algo de japonés y coreano porque le encantaba todo ese mundo de la cultura samurai.

- ¿Era buen estudiante?

- Un currela a tope; pero tenía dislexia y discalculia y asignaturas como Física y Química y Matemáticas, le costaban. Fuimos pioneros en decir a los maestros estos problemas y fuimos pioneros en comunicarles su transexualidad... La verdad, ya estamos cansados de ser pioneros.

- ¿Salía mucho como cualquier otro adolescente? ¿Tenía amigos?

- Sí, tenía amigos, pero siempre fue introvertido y vivía encerrado en su mundo.

- ¿Cree que la transexualidad afecta a las relaciones sociales y que esto puede haber llevado a su hijo a quitarse la vida?

- No. No se ha suicidado por ser transexual. Ha sido por un cúmulo de circunstancias.

- ¿Puede explicarlo?

- Llevaba un año esperando a que el Hospital de Cruces le pusiera un tratamiento hormonal, pero de momento solo había conseguido consultas con psicólogos y psiquiatras. Mañana (por hoy) tenía consulta con la endocrina. En Euskadi hay que seguir el ejemplo de Navarra o de Barcelona. La transexualidad no es una enfermedad mental; hay que despatologizarla.

- El tratamiento hormonal en el Servicio Vasco de Salud se autoriza a partir de los 16 años. Ekai los había cumplido en octubre.

- Tres, cuatro meses en esa edad es un mundo. Él lo pasaba mal. No soportaba tener la regla, verse el pecho. Hay que acortar los plazos y hormonar a demanda. ¿Quién mejor que él para saber lo que quería? ¿Para qué tanto psiquiatra y tanto psicólogo? Le ofrecimos la posibilidad de hormonarse en Barcelona, pero no quiso.

- ¿Se plantearon acudir a un hospital de Barcelona?

- No es necesario. Se envía una analítica de la persona a una asociación de allí y se recetan las hormonas.

- ¿Por qué no quiso?

- Porque quería que le trataran aquí. Era su lucha, como buen guerrero samurai, no se daba por vencido.

- ¿Y ahora también es su lucha?

- Sí. Vamos a seguir luchando por lo que él quería, por despatologizar la transexualidad. Por acortar los plazos para los tratamientos.

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