«He tenido que gastar un día de mis vacaciones por la huelga»

La huelga de ayer y hoy hace que muchas familias tengan que modificar su rutina

Izaro, David y Rubén aprovecharon la mañana para jugar en la playa de La Concha. /Iñigo Sánchez
Izaro, David y Rubén aprovecharon la mañana para jugar en la playa de La Concha. / Iñigo Sánchez
Iker Marín
IKER MARÍN

El efecto más visible de la huelga en la enseñanza pública no universitaria a primera hora de ayer no tuvo que ver con movilizaciones y valoraciones de los sindicatos y la administración. Lo que hacía especial la jornada era ver a niños en edad escolar paseando y jugando en calles y parques de un buen número de municipios guipuzcoanos. En su gran mayoría acompañados por sus aitonas y amonas. Aunque también hubo padres y madres que no tuvieron más opción que coger el día libre para poder afrontar el cierre de las aulas en los centros públicos del territorio que se repite hoy.

Tres eran los opiniones mayoritarias en relación a cómo afecta una huelga escolar en una familia. Los que estaban «de acuerdo con el paro» y sus consecuencias, - en su gran mayoría abuelos y abuelas-, los que consideraban que sus consecuencias «son un problema», -los padres y madres afectados-, y los que se lo tomaron con filosofía.

Joxe Mari, vecino de la Parte Vieja de Donostia, sonreía viendo jugar a sus nietos en la plaza Zuloaga. Ur, 4 años, y Nawja, 9 años, son alumnos de Ibai Ikastola y ayer no tuvieron clase. Este aitona lo tenía claro. «Nosotros a hacer lo que haga falta, para eso tenemos todo el tiempo del mundo. Además, estoy totalmente de acuerdo con esta huelga».

Mari José y Carlos se hicieron cargo ayer de Martín en Donostia.
Mari José y Carlos se hicieron cargo ayer de Martín en Donostia.

De la misma opinión eran Mari José y Carlos, de Intxaurrondo. Su nieto Martín, de 2 años y alumno de Ategorrieta Zuhaizti Eskola Publikoa, disfrutaba en los columpios de Alderdi Eder. «Estamos a favor de la enseñanza pública y pensamos que la reivindicación de los profesores es justa», decía la amona. Su marido se extendió un poco más. «Nos toca ayudar a la familia. Los hijos trabajan y a nosotros nos toca disfrutar con el nieto». Sobre la huelga tenía claro que «las reivindicaciones laborales siempre han existido. Una de las formas que tienen las huelgas de hacerse visible es que repercutan en la sociedad. A veces no es agradable pero es la única forma de que las administraciones entren en razón y se den cuenta de que los obreros están luchando por los derechos que les corresponden».

Por su parte, la pasaitarra Julia corría tras su nieto Daniel, de 3 años y alumno de Aiete Ikastetxea, en la plaza Gipuzkoa. Y lo hacía con el pequeño Ximon en brazos. Para rematar la jornada recibía a la hora de comer en su casa a otros dos nietos, de 11 y de 7 años, estudiantes de Ikasbide. «Está claro que estas huelgas te trastocan el día a día. Mi vida hoy no es mi vida, es la de ellos. Y eso que estoy muy bien, pero para no hacer nada», se sinceraba. No obstante, explicaba que «con esta convocatoria en concreto estoy de acuerdo». Reconocía que su nieto Daniel «es un niño que necesita ayuda especial en el colegio y creo que a día de hoy este tipo de situaciones no están bien resueltas».

Ajena al trasiego de la ciudad, Rosa paseaba con su nieta Noa, de 4 años y alumna de Astigarraga Ikastola, por la playa de La Concha. Tras reconocer que había tenido que posponer su cita en la talasoterapia para quedarse con su nieta decía que «el problema de todas estas huelgas la tienen las administraciones. No responden a la gente, no miran por la sociedad. Y a las familias nos toca adaptarnos. Tanto a los padres como a los aitonas».

«Un problema para la familia»

Por el arenal paseaban también David y sus dos hijos. Rubén, 4 años, e Izaro, 2 años, tampoco acudieron a clase en la ikastola de Astigarraga. En su opinión las huelgas en educación «son un problema para las familias. Entiendo el derecho a la huelga pero sería bueno que encontraran otra manera de protestar». David tuvo que «gastar un día de mis vacaciones» para poder estar con los niños ya que en su caso no fue posible dejarlos con nadie más. Compartía preocupación Miren Koro. Vecina de Egia, sus hijos Noa, 6 años, y Jon, 4 años, son alumnos de Zuhaizti. «Estamos un poco aburridos y preocupados con esta situación. Son ya muchos días de paros, y anuncian para abril una semana entera de huelga». Esta donostiarra trabajo a turnos y «hoy me tocaba librar. De cara a las próximas huelgas tendré que mover turnos que van a afectar a mis compañeros».

Julia con sus nietos Daniel y Ximon en la plaza Gipuzkoa.
Julia con sus nietos Daniel y Ximon en la plaza Gipuzkoa.

También había donostiarras que estaban cuidando de sus nietos sin saber muy bien el motivo. Por ejemplo, José Ramón, de Amara. «Me ha pillado esto de la huelga un poco fuera de juego. A mí me han dicho que tenía que cuidar de Olivia y me la han traído, sin saber muy bien el porqué. Necesitaban ayuda y sin preguntar he dicho que claro, que la trajeran».

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos