«La clave, dormir y leer despacio»

Más de 11.000 alumnos vascos iniciaron ayer las pruebas para acceder a la universidad

Un profesor reparte las plantillas para los exámenes en una clase del aulario Ignacio María Barriola. /USOZ
Un profesor reparte las plantillas para los exámenes en una clase del aulario Ignacio María Barriola. / USOZ
Teresa Flaño
TERESA FLAÑO

La escena volvió a repetirse un año más, miles de alumnos de segundo de Bachillerato se acercaron al campus guipuzcoano de la UPV/EHU para presentarse a la Evaluación para el Acceso a la Universidad, o dicho de forma más doméstica, la Selectividad 2018. Imágenes similares se pudieron ver en todo el País Vasco y lo mismo sucederá hoy y mañana porque la prueba tiene una duración total de tres días para aquellos que se presenten a la fase de admisión, que es de carácter voluntario y permite mejorar la calificación obtenida en la fase de acceso. 11.251 estudiantes vascos estaban apuntados a las pruebas, 4.117 de ellos guipuzcoanos.

El aulario Ignacio María Barriola es uno de los puntos donde se realizan los exámenes de la Selectividad 2018. Los futuros universitarios formaban corrillos, en muchos casos chicos y chicas cada uno por su lado. La banda sonora estaba compuesta por risas tontas, saludos, deseos de buena suerte y una frase que servía de estribillo repetitivo: «No me acuerdo de nada». Bastantes profesores acompañaban a sus alumnos y se afanaban en darles los últimos consejos. Tenían tantos nervios como los jóvenes.

4.117 estudiantes guipuzcoanos estaban convocados para la primera prueba

A pesar de que según un estudio reciente realizado por Círculo de Formación, el 78% de los alumnos de segundo de Bachillerato duda sobre a qué se quiere dedicar en el futuro, los estudiantes guipuzcoanos parece que lo tienen claro, al menos es lo que se desprende del pequeño sondeo realizado antes de comenzar el primer examen, el de euskera y literatura vasca, aunque al que más miedo tenía la mayoría era al de Historia «porque el temario es muy extenso». Este año los temas que han tenido que desarrollar han sido la dictadura franquista y la industrialización en el País Vasco.

June Vázquez y Noé López son ejemplos de esa claridad sobre qué estudios quieren realizar. Los dos han estudiado en la ikastola Laskorain de Tolosa. Ella se presenta en esta ocasión a la Selectividad 2018 después de que el año pasado no consiguiera la nota suficiente para iniciar Educación Social y él no necesita pasar la prueba porque su futuro es hacer un grado superior de Formación Profesional, concretamente Integración Social. June comentaba ayer que «los nervios son los mismos, pero creo que vengo bien preparada». Para ello ha estado dándole duro durante todo el curso a los idiomas, inglés y alemán «aunque de alemán no me examino». Al tratarse de una lengua extranjera no ha tenido que hincar codos a última hora porque «es un texto para analizar». Tan segura está de que Educación Social es lo suyo que si no logra la nota, el año que viene se volverá a presentar. Por eso reconocía que sentía algo más de presión que en los exámenes del año pasado. Por su parte, Noé confesaba que no había estudiado demasiado, pero que se presentaba porque «si decido hacer una carrera será más fácil si tengo aprobada la Selectividad».

Los exámenes de Historia y Matemáticas eran las asignaturas que más preocupaban

Sí que tenían muchos nervios Ane Uria y Olena Irizar, que acaban de terminar el Bachillerato en Santo Tomas Lizeoa. Aseguraban que entraban al examen preparadas «porque en el cole nos han ayudado bastante» y no estaban preocupadas por conseguir una media muy alta porque van a estudiar Derecho en la UPV y Comunicación Audiovisual en Deusto respectivamente, así que no necesitan presentarse a las pruebas de la fase de admisión. Estas dos donostiarras tenían sus claves para sacar adelante las pruebas: «Dormir bien y leer los textos despacio para entenderlos y no confundirnos».

Del mismo centro procedía un numeroso grupo de chavales entre los que se encontraban Julen Merino, que quiere hacer Fisioterapia, Beñat Martínez, con el ojo puesto en Educación Social, e Iñigo Larrinaga, que estudiará Derecho. Todos acudían a la Selectividad 2018 «con respeto» pero «seguros de sacar buena nota». A Oihane Urreta e Iraia Irazusta sus profesores les habían comentado que «vengamos sin miedo» y no lo tenían, aunque estaban preocupadas con Historia y Matemáticas. «Hemos trabajado mucho, pero no se sabe». Si aprueban, Iraia estudiará Audiovisuales en Mondragon Unibersitatea en Arrasate y Oihane Diseño de Interiores en Vitoria. Además de saber lo que quieren hacer en el futuro, tienen claro que «vivir fuera nos servirá para aprender».

La UPV, entre las mejores del mundo con menos de 50 años

La Universidad del País Vasco se sitúa entre las 150 mejores del mundo fundadas en los últimos cincuenta años, según la nueva edición de este listado publicado por Times Higher Education, revista londinense adscrita a The Times. La metodología para la selección se fija en parámetros de docencia, investigación, índice de citas en publicaciones de prestigio, visión internacional y transferencia de conocimiento.

La rectora Nekane Balluerka opina que esa posición «no solo consolida la reputación de la universidad sino que proyecta internacionalmente su imagen. Es una noticia muy positiva, pero no queremos pecar de triunfalistas: hay margen de mejora».

El mes pasado, el ranking CWUR, calificado como una referencia internacional por el contenido y objetividad de sus informes, situaba a la UPV/EHU en el puesto 359 de las universidades del mundo, y entre las diez mejores de España (en la octava posición).

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