El País Vasco suspende en la eficacia y eficiencia del gasto por alumno

Una profesora da clases de lengua en una escuela vasca./VICENTE WEST
Una profesora da clases de lengua en una escuela vasca. / VICENTE WEST

Un estudio de la Universidad Camilo José Cela resalta que Euskadi es la comunidad que más invierte en Educación pero arroja malos resultados

TERESA FLAÑOSAN SEBASTIÁN.

Gasta mucho, cunde poco... Así se podrían resumir las conclusiones respecto al País Vasco a las que llega el informe 'Eficacia, eficiencia y equidad educativas en las Comunidades Autónomas. Financiación pública y políticas de mejora', elaborado por la cátedra de Políticas Educativas de la Facultad de Educación de la Universidad Camilo José Cela. Hoy, la consejera Cristina Uriarte debe expresar su opinión sobre este estudio en el Parlamento Vasco para responder a una pregunta del PP sobre la clasificación en la que en el trabajo, elaborado por Francisco López Rupérez, ex presidente del Consejo Escolar del Estado, Isabel García y Eva Expósito, sitúa a Euskadi entre las peor paradas. De forma muy sintética, la comunidad vasca suspende en eficacia y eficiencia, mientras aprueba en equidad.

La eficiencia en el uso de los recursos públicos es un factor esencial para la buena gobernanza, especialmente en el caso de la educación. El estudio calcula los valores de las variables eficacia, eficiencia del gasto educativo público y equidad de los resultados escolares para las diecisiete comunidades autónomas, a partir de análisis efectuados sobre microdatos del informe PISA con las pruebas realizadas en 2015.

El estudio parte de la premisa de que «una política ineficiente repercute negativamente en otras políticas cuyo impacto social y económico puede ser considerado por las instancias de decisión de igual o incluso más relevante».

El análisis destaca que Euskadi aprueba en equidad, en igualdad de oportunidades

El estudio está basado en los datos del informe PISA sobre pruebas realizadas en 2015

Al relacionar el gasto público por alumno en instituciones de educación no universitaria financiadas con fondos públicos con los resultados conseguidos por los alumnos, hay un grupo que obtiene bajos resultados a un coste superior a la media, que correspondería a «problemas de calidad de la gobernanza del sistema educativo». Aquí se encuentran Murcia, Extremadura y País Vasco, comunidad que dedica más dinero que ninguna en términos brutos y cuyos resultados en PISA son malos. En valores brutos, Euskadi invirtió en 2014 por alumno y por curso 6.448 euros, lo que le sitúa a la cabeza en el gasto, seguida de Navarra con 5.692. La media española fue de 3.857.

En el informe, el País Vasco se encuentra a la cola en clasificación que relaciona el nivel socioeconómico y cultural (ISEC) de los alumnos españoles en las materias evaluadas por PISA. En ciencias y lectura se sitúa en último lugar, mientras que en matemáticas está por delante de Andalucía, Baleares, Canarias, Extremadura y Murcia. En el cómputo global con las puntuaciones medias respecto a la nota conseguida por España, al aplicar el índice socioeconómico y cultural, solo tiene detrás a Extremadura y Canarias.

En cuanto a los valores de la eficacia del gasto público por comunidad autónoma, el estudio distingue entre el cuadrante óptimo, bajo gasto y altos resultados, donde están Madrid, Cataluña y Valencia, y el cuadrante pésimo, alto gasto y bajo resultado, donde se sitúan Murcia, Extremadura y el País Vasco.

La equidad educativa también se analiza en el informe. Un sistema educativo es equitativo cuando es capaz de atenuar las desigualdades socioeconómicas existentes en la población, de tal forma que ofrezca a los estudiantes igualdad de oportunidades en el acceso a una educación de calidad y les garantice que su rendimiento académico vendrá determinado por su esfuerzo y capacidad, independientemente de su contexto social, económico y familiar. En este área, el País Vasco cuenta con una equidad educativa elevada.

No hay resultados

El estudio sitúa al País Vasco en la categoría A, la de baja eficiencia y baja eficacia, y resalta que está realizando «un esfuerzo económico en favor de la educación que es superior a la media pero ello no se traduce, al menos por el momento, en una mejora de los resultados. Esta situación apunta a un problema con los procesos y las políticas, es decir, de gobernanza».

Las recomendaciones que se realizan, además de desarrollar actuaciones dirigidas a mejorar las habilidades no cognitivas de los alumnos, tienen carácter centralista porque abogan por la intervención del Estado en el modelo de la profesión docente, en la ordenación general del currículo y en la concepción de la dirección escolar.

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