«Ahora se busca más actitud que aptitud»

E studiantes de Formación Profesional relatan su experiencia exitosa a alumnos de Bachillerato

Ixone Galarraga, Igor Zubia y Xabier Aranzeta, ayer en el parque tecnológico de Miramón./LUSA
Ixone Galarraga, Igor Zubia y Xabier Aranzeta, ayer en el parque tecnológico de Miramón. / LUSA
TERESA FLAÑO

Cada año aumentan las ofertas de empleo que requieren como titulación un grado de Formación Profesional y no solo en ciclos industriales o mecánicos, los grados de ‘bata blanca’ y de creatividad se han abierto camino y cada año surgen nuevas profesiones. En Euskadi, la Formación Profesional se ha convertido en la joya de la corona de Educación y la mayoría de los alumnos encuentran trabajo al poco de concluir sus estudios. Un dato, el 81,7% de los alumnos de Formación Profesional dual está trabajando al día siguiente de terminar su formación.

Para mostrar a los estudiantes de Bachiller las posibilidades de estos estudios y acercárselos, el Foro de la Experiencia de la FP, impulsado por Ikaslan (Asociación de Institutos Públicos de Formación Profesional de Euskadi) y Hetel (Asociación de Formación Profesional de iniciativa social de Euskadi), organizó ayer en Hernani una jornada donde varios antiguos estudiantes relataron sus experiencias.

Ixone Galarraga, Igor Uria y Xabier Aranzeta son tres de ellos y cada uno representa a un tipo de estudiante y también a las distintas salidas que tienen. «Si lo das todo, pones esfuerzo y ganas, tienes muchas posibilidades de trabajar», señalan.

Galarraga es el ejemplo del emprendimiento. Estudió Diseño Gráfico y Editorial en Ceinpro y después hizo un master de nuevas tecnologías en páginas web. Creó su propia empresa, Ikuspe, donde realiza trabajos para empresas y en verano contrata a estudiantes de Formación Profesional en prácticas «porque me gusta dar las posibilidades que me dieron a mí».

Uria es el más joven de los tres y estudia en Zubiri Mateo, en Donostia. Estudió Sistemas y Redes, luego Desarrollo de aplicaciones web y y ahora está con una especialización de Ciberseguridad, además de trabajar en el Grupo i68, que ofrece software de gestión ERP. Él lo tiene claro: «Si la empresa, cuando estás haciendo prácticas o con contrato a través de la FP dual, ve que puedes ser un buen trabajador potencial, te va a contratar. En las prácticas ya ven cómo eres, así que hay que dar el callo porque incluso, aunque no haya una vacante, te pueden contratar».

Metodologías innovadoras

Aranzeta es el caso más atípico, pero también el que demuestra que la Formación Profesional está abierta a todo el mundo. Cuando tenía 26 años, y después de trabajar ocho en un bar, decidió que tenía que estudiar porque no quería que su futuro estuviera hipotecado a una barra. Eligió Administración y Finanzas en La Salle de Andoain. Para su sorpresa no era el veterano de la clase –«había tres mayores que yo»­–. Ahora está empleado en el departamento de Transportes de Beralan, empresa dedicada a la distribución.

Reconoce que pudo terminar el grado superior gracias a la innovación, a las nuevas metodologías empleadas: la formación dual y especialmente el sistema Ethazi, en el que, en lugar de estudiar mucha teoría, se marcan unos objetivos que el alumno debe superar investigando en grupo, con el asesoramiento de los profesores. «El educador pasa a segundo plano y se minimizan las ‘chapas’. Te tienes que buscar la vida para encontrar la formación».

Ixone Galarraga incide en que «con esa metodología se desarrollan otras competencias, no solo las técnicas, sino las trasversales como la actitud que tienes, si sabes trabajar en grupo, la empatía, la facilidad para investigar...».

«Estudiar no he estudiado mucho», comenta Xabier, para añadir rápidamente que «currar he currado un montón», y resumir su experiencia reflexionando sobre por qué la FP tiene ahora más salidas: «Ahora, las empresas buscan más la actitud que la aptitud. Me presenté a la entrevista para administrativo siendo un hombre, cuando la mayoría son mujeres, y mayor. Pero creo que vieron las ganas que tenía»...

Los tres tenían bastante claro, por distintas razones, que la universidad no era lo suyo. Por ejemplo, Xabier Aranzeta no estaba dispuesto a estudiar mucho durante cuatro años. «A mí particularmente no me atraía nada. Además, por mi experiencia con gente de alrededor veía que con la FP tenía bastantes más posibilidades de encontrar trabajo pronto».

En cambio, Igor Uria veía como sus amigos optaban por ir a una facultad, pero «yo no soy tan empollón». Así que optó por la Formación Profesional, con la idea de igual pasar a la universidad. Después, me he encontrado con profesores que me han dicho ‘yo tengo una ingeniería y mira dónde estoy’». Ahora ha descartado ese pensamiento inicial: «En Informática, por ejemplo, hay muchas materias muy parecidas a las que se da en una ingeniería».

Otro aliciente es que «ahora, con la formación dual, te enfrentas enseguida a la realidad. Lo que estudias a la mañana lo pones en práctica a la tarde», señala la joven emprendedora, a lo que Uria añade que también está «el aliciente del sueldo», idea refrendada por Aranzeta porque «yo con 26 años, después de haber trabajado desde los 18, no podía pedir la paga a mis padres. Así te puedes tener algo para tus gastos».

Galarraga considera que «con la FP estás más cerca de la realidad laboral que con la universidad». Xabier comparte la idea porque estás más en el barro» y apunta que «están entrando muchos profesores jóvenes, con mucha ilusión».

Ayer, a los alumnos de Bachillerato a los que se dirigieron les recomendaron que no se dejen influir por su entorno y que «si no tienen muy claro que quieren estudiar una carrera universitaria se decanten por la Formación Profesional. Siempre tienen la oportunidad de, si quieren seguir estudiando, hacerlo».

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