54 donantes nutren el banco de leche materna de Euskadi en sus cuatro meses de vida

María Villaverde trabaja en las instalaciones del banco de leche, de la que es responsable/Fernando Gómez
María Villaverde trabaja en las instalaciones del banco de leche, de la que es responsable / Fernando Gómez

Se trata de mujeres, diez de ellas guipuzcoanas, que han sido madres en los últimos seis meses. Congelan la leche en casa y en un plazo máximo de quince días lo entregan en el hospital, el de Donostia en caso de Gipuzkoa

ANE URDANGARIN

Es el alimento más completo para el recién nacido, el 'patrón de oro' de la pediatría. Los beneficios de la leche de una mujer que acaba de convertirse en madre son muchos, pero en ocasiones la lactancia materna no es posible. Tras varios años de debate, Euskadi estrenó a finales del año pasado un banco de leche materna con el objetivo de ofrecer la nutrición más completa a bebés prematuros o de bajo peso. Un servicio que depende del altruismo de mujeres que, además de amamantar a su bebé, deciden donar leche para otros. La respuesta ha sido muy buena y desde mediados de octubre, cuando empezó a funcionar, el banco se ha nutrido gracias a 54 donantes, diez de ellas guipuzcoanas. «Su mérito es enorme, porque tienen que atender a su bebé y luego está este plus, este trabajo añadido. Estamos muy contentos con la acogida», reconoce María Villaverde, responsable del banco de Osakidetza, que tiene su sede en Galdakao, en el Centro Vasco de Transfusiones y Tejidos Humanos.

El objetivo del banco es proporcionar leche, bajo prescripción médica, a grandes prematuros, que son los bebés que pesan menos de kilo y medio, o a quienes hayan nacido antes de las 32 semanas de gestación. «Son los neonatólogos los que prescriben la leche materna, ellos deciden qué bebé es apto», explica Villaverde, quien recuerda que la Organización Mundial de la Salud recomienda que, si no hay leche de la propia madre disponible, la donada es la mejor opción.

Además

Entre otros aspectos, porque contribuye a la prevención de una enfermedad intestinal. «Se ha visto que los grandes prematuros pueden contraer una enfermedad intestinal porque tienen el intestino muy poco desarrollado, y esta leche les ayuda a prevenir esta enfermedad», cuenta Villaverde. No hay un perfil concreto de donante, excepto el rango de edad, que oscila entre los 25 y 45 años, y que han sido madres durante los últimos seis meses. Suelen ser mujeres comprometidas con la lactancia materna y que tienen suficiente producción de leche.

«Hay que esperar hasta que la lactancia esté bien establecida y una sabe si después de dar de mamar a su bebé puede producir un poquito más de leche. Cuanto más te estimulas, más se produce, pero es verdad que no es fácil», reconoce la responsable del banco. «Pero no todo el mundo puede», añade.

Aunque muchas mujeres se interesan por la donación y se ponen en contacto directamente con el banco, son las matronas, «que ven quién produce más, tiene mayor facilidad...», quienes proponen esta opción a potenciales donantes. Todas ellas suelen recibir por mail los requisitos para ser donante, que ‘grosso modo’ consisten en haber sido madre en los últimos seis meses y ser una mujer sana sin ninguna enfermedad transmitible. A continuación, se les cita con una enfermera experta en lactancia, que les explica exhaustivamente en qué consiste la donación. Hay una por cada unidad de neonatología de Osakidetza, que se ubican en el Hospital Universitario Donostia para Gipuzkoa, Cruces y Basurto en Bizkaia y Txagorritxu en Álava.

Hábitos de vida

Allí cumplimentan una encuesta de hábitos de vida, «porque no pueden consumir, por ejemplo, tóxicos como alcohol o tabaco», en las que se pregunta desde enfermedades previas hasta cuántas veces ingieren pescado azul o fruta a la semana o si tiene algún piercing. Y firman un consentimiento informado. También se les realiza una analítica, «que es la misma que se hace a los donantes de sangre para descartar enfermedades transmisibles como VIH, hepatitis B y C... No hay riesgo de que se pueda transmitir un virus de esta tipo a través de la leche». Y aún y todo, se procesa.

El circuito de la leche es «más complicado de lo que parece». El banco proporciona a la donante todo el material necesario: el sacaleches, envases para guardar la leche, una bolsa isotérmica, mascarilla, gorros... La madre se saca la leche en su casa, y lo va congelando en unos vasos estériles de plástico. El proceso ha de hacerse con las manos bien limpias y deben usar mascarilla y gorro durante la extracción, «para que no caiga ningún pelillo, o al hablar se pueda contaminar la leche».

Cada quince días, la madre tiene que llevar la leche al hospital, el de Donostia en el caso de las donantes guipuzcoanas. «Sabemos que es un problema enorme, sobre todo en Gipuzkoa por la distancia. Ya nos lo han dicho algunas donantes. Pero como la leche tiene que estar congelada, la única manera es que ellas lo acerquen al hospital, donde tenemos nuestros propios congeladores».

Desde los hospitales es enviada al banco en Galdakao, donde es analizada y pasteurizada, siempre garantizando la máxima calidad. «Hay mucho control de la leche», explica Villaverde. La leche se guarda congelada y se distribuye a las unidades de neonatología en función de las necesidades. «Estamos ya distribuyendo leche, y creo que eso hace mucha ilusión a las madres, saber que su esfuerzo llega a los niños», añade.

Hasta ahora han recibido 84 litros de leche, de los que tras los análisis han tenido que descartar dos. «No es mucho». Muchas veces, la presencia bacteriana o de otros componentes indeseados se debe a aspectos como el hecho de que el sacaleches no se haya limpiado o secado correctamente, por ejemplo.

La leche se proporciona, bajo prescripción de los neonatólogos, a grandes prematuros

Un litro cada quincena

La media es que cada quince días cada mujer done cerca de 900 mililitros, casi un litro. Un gran prematuro empieza al principio a comer muy poquito, «quizás con 2 ml. le basta, y luego puede llegar a 40 mililitros, depende».

La donante tiene que avisar al banco de cualquier cambio en sus hábitos de vida o en su estado de salud. «Porque, por ejemplo, si decide irse de viaje a una zona endémica donde hay malaria, no podemos aceptar esas donaciones. O si ha tenido una mastitis, o un proceso gripal, eso te inhabilita temporalmente para donar. Es muy variable», añade Villaverde. Lo que no varía es el periodo límite para donar: cuando su bebé cumple seis meses. «No es que no puedan seguir, pero la cantidad de proteína en la leche disminuye drásticamente a partir de esos meses. Y como la leche va destinada a estos bebés tan sensibles, frágiles, necesitan grandes cantidades de proteína, que es lo que hace que los bebés crezcan».

En estos momentos hay lista de espera de donantes, «lo que está bien porque hay mucho movimiento. Llevamos poco tiempo y al año analizaremos las cifras de la oferta y la demanda. Ahora mismo estamos bien pero es positivo que las mujeres se informen. Hay embarazas que contactan para decirnos que quieren participar cuando den a luz en abril, por ejemplo. Pues fenomenal, porque quizás en abril nos haga falta».

La experiencia dice que tras dar a luz las mujeres empiezan a donar en el segundo o tercer mes, y la vuelta al trabajo es el momento que precipita, en muchas ocasiones, el abandono de la donación.

Donen lo que donen, la responsable del banco asegura que todas las mujeres «son encantadoras. Están súper dispuestas a lo que sea».

Más información

¿Quién puede donar?
Cualquier mujer sana y con un estilo de vida saludable, que esté dando el pecho a su bebé sin dificultad y que haya sido madre entre las tres semanas y los seis meses previos.
¿Cómo se realiza la extracción?
Consiste en que una vez haya alimentado a su bebé, extraiga la leche para rellenar los recipientes que deberá guardar en el congelador y entregar en un plazo máximo de 15 días desde la extracción. Hay profesionales de contacto que ofrecen toda la información necesaria, y Osakidetza facilita todo el material sin coste alguno.
Contacto
El Banco de Leche Materna de Euskadi se encuentra en el Centro Vasco de Transfusiones y Tejidos Humanos, con sede en Galdakao. Hay que escribir a bancolecheeuskadi@osakidetza.eus

Se pasteuriza a 62 grados y se congela a -80º

La leche materna es procesada antes de que llegue a los bebés prematuros. Desde los hospitales donde lo dejan las donantes es enviada al banco de leche, con sede en Galdakao, congelado en nieve carbónica. «Aquí lo mantenemos congelado hasta el día que se procesa», explica la directora del banco, María Villaverde. Ese día se descongela a cuatro grados, «para no romper la cadena de frío», se junta la leche de cada madre para hacer una mezcla homogénea y se analiza microbiológicamente cualquier crecimiento bacteriano. También se analizan los nutrientes para ver qué calidad tiene la leche. Si no se cumplen los requisitos establecidos, la leche se descarta, algo no muy habitual. A continuación, se pasteuriza a 62 grados 30 minutos, «y volvemos a hacer un análisis para constatar que no hay ningún crecimiento bacteriano. No permitimos ningún crecimiento bacteriano en la leche pasteurizada». La leche que supera la criba es congelada a -80 grados, «y así dura un año. A -20 dura tres meses». Y en función de las peticiones de las unidades de neonatología, se va distribuyendo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos