La disminución de sacerdotes en activo pone en peligro la celebración de funerales diarios en Bizkaia

Desde hace 14 años las ceremonias con cuerpo presente tienden a desaparecer de las iglesias vizcaínas por una cuestión fundamentalmente logística. / FERNANDO GÓMEZ

Más de la mitad de los curas supera la edad de retiro, los 75 años. Desde 2016 han sido ordenados cuatro nuevos miembros

SERGIO LLAMAS

Los bautizos, las bodas y las primeras comuniones se pueden programar. Sin embargo, la muerte es por definición imprevisible. La elección del día para celebrar el funeral viene marcada por las circunstancias. Y también por la disponibilidad de sacerdotes. En Bizkaia hay 297 parroquias -que además tienen otras 24 anejas- y el número de curas en activo para atenderlas todas no llega a la mitad. A comienzos de año en el territorio había 267 párrocos -tres fueron ordenados en diciembre del año pasado-, de los cuales 147 superaban ya la edad de jubilación, los 75 años. Desde entonces se han producido varios fallecimientos y se ha ordenado a un nuevo miembro. Y aunque el más joven tiene 26 años, el mayor llega a los 94 y la media de edad está por encima de los 70.

«Cuando yo llegué a la parroquia de Deusto, hace 15 años, había tres curas y otro en cada una de las parroquias de alrededor. Esos curas se han ido jubilando o falleciendo. Estábamos tres y ahora estoy yo», ejemplifica Javier Oñate, sacerdote y profesor de Teología en la Universidad de Deusto. En su iglesia hace casi dos décadas que no se celebran funerales todos los días.

El Obispado no ha marcado ninguna directriz, aunque sí existe una norma litúrgica que impide celebrar las misas de funeral el domingo. Por lo general, es cada párroco el que establece en qué días puede oficiar las ceremonias para atender a los fieles. «Apenas quedan parroquias donde se celebren funerales todos los días. Se cuida que si hay necesidad pueda haber funeral, los lunes y los viernes, para acercarlos al fin de semana y ponérselo más fácil a la gente que se desplaza», apunta.

La celebración de funerales el día en que se solicita se mantiene en las poblaciones más pequeñas como en el duranguesado o algunos puntos de Las Encartaciones. Así lo hacen en Gernika, la comunidad que en septiembre se reforzará con dos nuevos sacerdotes. Al año allí atienden en torno a un centenar de funerales, y es una de las pocas zonas en las que todavía se oficia misa con el difunto de cuerpo presente, una práctica que desde hace 14 años ha ido desapareciendo de la mayoría de iglesias vizcaínas, fundamentalmente por una cuestión de logística y porque la incineración está pasando a ser la opción mayoritaria.

Celebrando misa en Gernika, desde hace 17 años, está Iñaki Jauregi. «En el Gernikesado tenemos 31 parroquias más seis anejas que llevamos entre varios curas y frailes. También tenemos referentes parroquiales, que son muy importantes», explica el sacerdote. Jauregi señala que, salvo los domingos, por el momento mantienen el servicio el día que lo solicita la familia. «Hasta ahora no ha habido problemas. Cuando no se puedan atender se tratará en el consejo pastoral», apunta.

Así ocurrió hace año y medio en las parroquias de Zalla, Balmaseda, Otxaran y Aranguren, encomendadas a Luis Mari Vega. Por pura logística, él tiene que repartir los oficios entre todas ellas, con misas en Zalla los martes y jueves, y en Balmaseda los lunes, miércoles y viernes. Es la única forma de asegurarse que va a poder estar a tiempo, ya que la hora que solicitan las familias para la misa de funeral siempre suele ser la misma: hacia el atardecer, cuando la mayoría de la gente ha salido del trabajo. «El funeral todos los días en todas las parroquias cada vez se va a poder mantener en menos sitios. Aquí hicimos una reflexión en septiembre, y de enero a marzo estuvimos dándolo a conocer al pueblo. Ha pasado el tiempo y la gente ya lo ve como algo normal. No hay tanta dificultad», apunta el párroco, de 49 años.

Las claves

267
sacerdotes conformaban la diócesis de Bilbao a comienzos de año, de los cuales 147 superaban la edad de jubilación. Desde entonces ha habido varios fallecimientos y un ordenamiento.
Incorporaciones
En diciembre del año pasado se ordenaron tres nuevos sacerdotes en Bizkaia, y el 11 de juno de este año fue ordenado otro más, Carlos Olabarri, en la catedral del Señor Santiago de Bilbao. El destino previsto para este último sacerdote será el entorno de Gernika.
Referente parroquial
Son personas laicas que han recibido formación eclesiástica y que pueden celebrar una ‘ceremonia de la palabra’. En estos actos, similares a la misa, se puede repartir la comunión, pero no consagrarla. Varias parroquias vizcaínas recurren a esta figura.
Órdenes religiosas
En Bizkaia hay una docena de parroquias encomendadas a frailes. Existen órdenes religiosas como las de los agustinos, los carmelitas o los pasionistas. En ocasiones sus miembros ayudan oficiando misa en otras iglesias cuando tiene que ausentarse el cura

Algo parecido pasa en Barakaldo. Dos curas diocesanos se encargan de las cuatro parroquias del centro: San José, Santa Teresa, San Vicente y la Esperanza, así como de oficiar misa en una residencia. En total, ellos atienden a una población de unas 60.000 personas utilizando el mismo sistema de días alternos. «Así todos los días hay misa en dos parroquias», apunta uno de los religiosos, José Alberto Güemes.

En Barakaldo también hay órdenes religiosas, como la de los salesianos o los paúles, que ayudan a cubrir los oficios. Lo mismo ocurre en Bilbao. Los franciscanos de Irala, en la iglesia de San Antonio de Padua de Iralabarri, son una de las comunidades más activas. Cuentan con nueve frailes y salvo fines de semana, suelen celebrar los funerales al día siguiente, «a no ser que un familiar decida retrasarlo», apuntan.

Otros modelos

La disminución de párrocos en edad activa choca además con el creciente envejecimiento de la población, que también ha hecho que en los últimos años se «disparen» los fallecimientos, reflexiona Oñate. «En las diócesis francesas hace años que cuando hay un fallecimiento primero se celebra una ceremonia para la familia que no tiene que estar presidida por un cura. Así se abren las posibilidades. Luego, una vez al mes o cada 15 días, se celebra una misa funeral para todos aquellos que ya han tenido antes un rito de despedida, como si dijéramos», pone como ejemplo. Se trata de un modelo que él no descarta que pueda aplicarse aquí en un futuro. «Además están los tanatorios que cumplen una función muy importante», añade el párroco de Deusto, aunque en ellos se celebran ceremonias pero no se pueden oficiar misas como tal. Y también están los funerales compartidos, cada vez más frecuentes en las iglesias ubicadas en grandes poblaciones con dos, tres y hasta cuatro finados en un mismo acto.

Así y todo, no se trata sólo de una cuestión práctica. Oñate advierte también del factor espiritual. «Celebrar un funeral no es salir a leer un libro. Tú te implicas, recibes antes a la familia, hablas con ellos, incluso puede que hayas acompañado a la persona en su enfermedad. Pasar por eso a diario te pasa la lija por el alma», asegura el párroco.

Fotos

Vídeos