Diez carnavales diferentes para descubrir

Los disfraces en el carnaval de Oruro, en Bolivia, representan al diablo y son espectaculares./
Los disfraces en el carnaval de Oruro, en Bolivia, representan al diablo y son espectaculares.

¿Te imaginas un carnaval que rinde culto a un loro o a un diablo, que se celebre a naranjazos o que sea típicamente brasileño pero en la India, o alemán en África? No todo es Río de Janeiro y Venecia

ANTTON IPARRAGUIRRE

La vida es un carnaval porque todos vamos disfrazados. Pero lo exponemos de forma más desenfadada cuando llega la festividad, vestigio de los ritos paganos y que marca el inicio de la Cuaresma cristiana. No tiene fecha fija y la evidencia más antigua se encuentra en el pueblo sumerio, hace 5.000 años. La palabra Carnaval viene del latín 'carnem-levare o carne-vale, que significa abandonar la carne, una tradición religiosa en los Viernes de Cuaresma. Al pronunciarla nos vienen automáticamente a la mente Río de Janeiro o Venecia, que son los más famosos a nivel mundial. Sin embargo, los carnavales se celebran en los cinco continentes. Estos son diez de ellos que tal vez no conocías y que a lo mejor algún día te animas a disfrutar.

Pontevedra El culto a un loro malhablado y grosero al que se entierra con honores

En la península se celebran carnavales muy conocidos. Es el caso de Lanz (Navarra), Cádiz, Tenerife, Aguilas (Murcia) o Santoña, por citar algunos. Sin duda hay otros tal vez no tan famosos, pero sí únicos. Por ejemplo, el de Pontevedra. Todo gira en torno a una figura muy singular. Se trata de un loro que era desde 1891 la mascota de un farmacéutico de la ciudad Perfecto Feijóo Poncet. El boticario, que era amigo de ilustres personajes de la época, le puso de nombre Ravachol, en alusión a un famoso anarquista francés, por su carácter rebelde. Era, además, muy malhablado y grosero. Tal vez por esto rápidamente se granjeó las simpatías de los ciudadanos y se convirtió en uno de los símbolos de la capital de las Rias Baixas. Murió durante los carnavales (entroido en gallego) de 1913. Aunque en principio su entierro era en plan broma, la realidad es que se convirtió en un evento con grandes honores. Desde entonces se ha considerado a Ravachol un representante de la sátira y el buen vivir de Pontevedra. No es raro, por tanto, que en 1985 se dejara a un lado el tradicional entierro de la sardina y comenzara a escenificarse el velatorio, cortejo fúnebre e incineración de la exótica ave para anunciar el final de los carnavales. Todo el mundo acude al mismo vestido de luto riguroso y rodeado del estruendo de varias comparsas. Se convierte, además, en un acto no solo festivo, sino también reivindicativo. Pone el broche final a siete días de diversión que arrancan con la llegada, el viernes anterior al inicio de la Cuaresma, del Rey Urco con su manada de perros.

El 'entierro' del loro Ravachol en Pontevedra
El 'entierro' del loro Ravachol en Pontevedra / Europa Press
Menton (Francia) Toneladas de limones para engalanar las calles con carrozas y esculturas

Comenzamos el recorrido en Europa, pero no en el archiconocido carnaval londinsense de Notting Hill. Hay uno más modesto, y no por ello menos interesante, que se celebra en Francia. Y no se trata del de Niza, sino del de Menton , en plena Costa Azul. En esta ciudad se celebra el Lemon Festival, y es que el cítrico amarillo es el protagonista de un evento que dura 19 días, hasta la primera semana de marzo. La razón es que en 1895 a sus vecinos les parecía corta de jueves a martes. En 1925 hubo un excedente de limones y los hosteleros locales lanzaron la idea de que se realizaran llamativas esculturas con ellos. En la actualidad muestran su habilidad con espectaculares carrozas y grandes esculturas en plena calle embellecidos con naranjas. Este año el tema será Broadway y se utilizarán cerca de 145 toneladas de cítricos para realizar llamativas carrozas, estatuas, torres y animales.

Una de las carrozas realizada con limones del carnaval de Menton
Una de las carrozas realizada con limones del carnaval de Menton
Ivrea (Italia) A naranjazo limpio contra la nobleza medieval y las tropas de Napoléon

Sin ir muy lejos, y relacionado con Francia por ser el protagonista un cítrico, nos encontramos con el carnaval de Ivrea, en el Piamonte italiano. Es uno de los más antiguos del país, ya que data de 1808. El momento más álgido de la fiesta es la Batalla de las Naranjas, inspirada en la rebelión del pueblo por el derecho de pernada que quiso imponer un barón a una molinera en el siglo XIII, al que luego se sumó la escenificación del alzamiento contra las tropas de Napoleón en el siglo XIX. Por eso, 'La Mugnaia' (la molinera) y el 'General' (figura del Ejército francés) son las figuras más representativas. Los ‘arancieri’, vestidos con atuendos medievales, combaten a naranjazos contra los soldados del noble, que utilizan mascaras y cascos de protección. Los primeros deben llevar un gorro rojo en forma de 'frigio'. Es decir, una especie de capucha, de forma aproximadamente cónica pero con la punta curvada, confeccionado habitualmente con lana o fieltro. Pero también se lucha contra los soldados de Napoléon que invadieron el municipio hace doscientos años. Se lanzan más de media tonelada de naranjas, traídas de Sicilia y que pagan los participantes, tanto los locales como los foráneos. Conclusión, como en la fiesta de La Tomatina, en el municipio valenciano de Buñol, pero con naranjas.

A naranjazos en una calle de Ivrea.
A naranjazos en una calle de Ivrea.

Blinche (Bélgica) Los 'Giles' multicolores, plumas de avestruz y máscaras de cera

Fue María de Austria, hermana de Carlos V, quien introdujo en el siglo XVI, en pleno apogeo del imperio español el carnaval en Bélgica. Lo hizo en honor tanto a su hermano como al futuro rey Felipe II. El más conocido es el que se vive en la ciudad medieval de Blince. al sur de Bruselas. Aranca el domingo de Carnaval, cuando las calles son invadidas de 'Mam’selles'. Son hombres disfrazados con extravagantes atuendos femeninos. El día grande de la fiesta es el martes de Carnaval. Es el turno de los legendarios 'Gilles'. Los historiadores consideran que ese término proviene del apellido Gil. Ostentando sus trajes rojos, amarillos y negros, sombreros de plumas de avestruz, zuecos de madera, campanillas, máscaras de cera y pequeños anteojos, recorren la ciudad al compás del tambor. En su caminar agitan unos palos para ahuyentar los espíritus. Además, lanzan naranjas rojas al público, sin que esté permitido devolvérselas. Van acompañados por 'pierrots', arlequines y campesinos. Al caer la noche se ejecutan danzas de complicados pasos, iluminadas por fuegos artificiales. Este carnaval es patrimonio de la UNESCO.

Los 'Giles' de Blinche, con sus trajes rojos, amarillos y negros, sombreros de plumas de avestruz, zuecos de madera, campanillas, máscaras de cera y pequeños anteojos
Los 'Giles' de Blinche, con sus trajes rojos, amarillos y negros, sombreros de plumas de avestruz, zuecos de madera, campanillas, máscaras de cera y pequeños anteojos

Rijeka (Croacia) Trajes paganos ancestrales, coches tuneados y 'reinas' de 84 años

Sin dejar el viejo continente otro destino es un país que cada vez tiene un mayor tirón turístico, Croacia. En ese país el Carnaval más famoso es el de la ciudad de Rijeka, que según algunos no envidia al de Venecia. Curiosamente, el evento arrancó en 1982 con tan sólo tres comparsas y en la actualidad la fiesta atrae a miles de personas de todo el mundo. El jolgorio comienza el día de la Festividad de San Antonio, izándose la bandera del carnaval. Posteriormente se elige a la Reina de Carnaval. No importa ni su físico ni su edad. Como prueba, un año se eligió a una mujer de 84 años. La entrega de las llaves de la ciudad al Maestro de Carnaval es otro de los momentos estelares. Es el que ordena una locura sana y divertida. El evento más esperado es el Gran Desfile de Carnaval. Los ciudadanos de Rijeka representan a figuras paganas de épocas ancestrales. El ritual comienza en el amanecer con agricultores y vecinos de la región. Acceden al centro de la ciudad ataviados con trajes hechos con pieles de oveja, cencerros anudados al cuello y máscaras con cuernos recubiertas con plumas y adornos variopintos. Una vez todos reunidos comienzan los desfiles amenizados con el ruidoso tintineo de los cencerros. La finalidad de estos singulares personajes llamados campaneros, es expulsar al invierno y dar la bienvenida a la primavera. Los desfiles no paran hasta el Miércoles de Ceniza , día en el que se entierra al 'Pust', un muñeco que representa todos los males. Antes se puede vivir otro evento curioso como es el Rally 'Paris-Bakar', una parodia la conocida prueba del motor, en la que muchos habitantes 'tunean' sus coches de formas muy divertidas y se pasean por las calles de la ciudad. Y si se acude en familia los más pequeños disfrutarán del Desfile Infantil.

El desfile del carnaval de Rijeka, que arrancó en 1982 con tan sólo tres comparsas
El desfile del carnaval de Rijeka, que arrancó en 1982 con tan sólo tres comparsas

Oruro (Bolivia) Un singular sincretismo folclórico-religioso con el diablo como protagonista

Volamos hasta el continente americano, donde el carnaval no es solo Río de Janeiro, hay otros muchos con un ritmo y una vistosidad innigualables. Es el caso del que tiene lugar en la ciudad boliviana de Oruro, y que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Con referencias a la época prehispánica, a la posterior colonial y a la festividad en sí, en esta ciudad minera se vive un singular sincretismo folclórico-religioso en el que conviven lo pagano y lo católico. Según la tradición, en Oruro se halló una imagen de la Virgen de la Candelaria que rápidamente se asimiló a la Pachamama (Madre Tierra) y en su zona tuvo lugar la rebelión de Túpac Amaru II, al que se recuerda en muchas de las máscaras utilizadas hoy en día. La fiesta es famosa por un baile que se interpreta ataviado con fantásticos trajes y caretas que representan al diablo. Por eso, sus danzas se llaman 'Diabladas', y hay una veintena diferentes. Unos 28.000 danzarines y cerca de 10.000 músicos dan lugar a un multitudinario y multicolor desfile en el que se mezclan la devoción y la belleza. El carnaval finaliza con dos representaciones teatrales de obras católicas que se centran una en la conquista española y otra que relata el triunfo del arcángel San Miguel sobre el demonio.

El baile por una calle de Oruro que se interpreta ataviado con fantásticos trajes y caretas que representan al diablo
El baile por una calle de Oruro que se interpreta ataviado con fantásticos trajes y caretas que representan al diablo

Quebec (Canadá) Un carnaval invernal con muñeco de nieve, arte en hielo y baños a bajo cero

Sin salir de América, si quieres pasar un carnaval invernal lo mejor es viajar a Quebec y disfrutar de la fiesta bajo el blanco manto de la nieve. No cuenta con un Rey Momo, tal vez por el frío, sino con un personaje principal conocido como 'Bonhomme'. El disfraz de muñeco de nieve tiene ojos negros de lignito, sombrero colorado, flecha de guillotina y amplia sonrisa. Acompañado en todo momento por siete 'duquesas' se convierte en el personaje más célebre de la ciudad. Incluso es escoltado por guardas de seguridad para evitar que las multitudes lo maltraten.

El origen de la fiesta se sitúa en el siglo XIX, cuando comenzó a construirse un castillo de hielo para alojar al rey 'Bonhomme'. Ahora, la tradición de construir el 'Palacio de Hielo Bonhomme', además de decenas de estructuras de hielo, convierte la calle de Sainte Thérèse en un único museo de arte de hielo. El frío no impide la diversión. Se puede disfrutar de baños de nieve con el termómetro a bajo cero grados, carreras de trineos tirados por perros o competiciones de canoas. Otro plan es acudir al espectacular Baile de la Regencia. Pero el evento central de la fiesta es el Gran Desfile de Carrozas. Además, en lo que se conoce como 'Los 3 cerveceros' se puede degustar la deliciosa cerveza oficial del Carnaval, la 'Fléchée', de maple y café, además de la espectacular sidra de hielo. En la agenda no falta los concursos de 'country' y shows de música. Para tomar fuerzas está la 'Experiencia Gourmet del Carnaval', con una amplia oferta de distintos platos especiales.

Los quebequeses disfutan, abrigados o en bañador, de su 'Bonhomme' carnavalero en la nieve.
Los quebequeses disfutan, abrigados o en bañador, de su 'Bonhomme' carnavalero en la nieve.

Goa o Intruz (India) Color, música y carrozas al más puro estilo brasileño pero con un toque 'bollywood'

Quien quiera vivir un ambiente carnavalero típicamente brasileño no tiene porqué viajar necesariamente a Río de Janeiro. Lo puede hacer en la India. ¡No es broma!. El Carnaval de Goa, más conocido como Intruz, son tres intensos días, antes del inicio de la Cuaresma. Sus calles se llenan de color, música y carrozas al más puro estilo 'brasileiro', pero con un toque 'bollywood'. No falta ni el Rey Momo, que anima a todo el mundo a rendir culto al hedonismo y la diversión. Y es que la fiesta fue llevada por los portugueses que colonizaron esta ciudad del sur del país entre 1510 y 1961. Pero no solo eso.. Se ubica en una región exuberante y paradisíaca, con playas vírgenes -tan bellas o más que la de copacabana-, montañas, cascadas y lagos. Son increíbles paisajes bañados siempre por el sol. Se puede degustar una muy rica gastronomía con raíces lusas, con platos como 'chouriço' y 'feijoada'. Al principio la fiesta era celebrada solo por la comunidad cristiana, pero posteriormente se sumó la población hindú, llegando a desligarse de la religión. En las calles se puede disfrutar de acróbatas, bandas de música, payasos, bailarines, tragafuegos y bufones. Los turistas pueden bailar al ritmo de samba, música propia de la India, 'ethno-techno' (o el autóctono 'Goa trance') y orquestas interpretando 'top hits' occidentales.

No es el sambódromo de Río, sino el desfile de Goa
No es el sambódromo de Río, sino el desfile de Goa

Tokushima (Japón) El espíritu del Japón más tradicional en el carnaval más antiguo del mundo

Ya hemos visto que aunque se suele decir que Asia es el único continente donde no se celebra el Carnaval, esto no es del todo cierto. Otro caso es un peculiar carnaval que se celebra en Japón, y en verano, del 12 al 16 de agosto. Llamado Awa Odori, es el más antiguo del mundo, más que el de Río de Janeiro, puesto que se lleva celebrando desde hace más de 400 años. La cita es en la pequeña isla de Shikoku, en la prefectura de Tokushima -Awa es el antiguo nombre de la región-, y reúne anualmente a más de un millón de personas. Ataviados con trajes tradicionales, a los participantes en los desfiles se suman en las coreografías todos los espectadores. Toman parte cerca de 1.000 'ren' (grupos o escuelas de danza), vistiendo cada uno sus peculiares y coloridas 'yukatas', cíngulos y bandas para la cabeza, y acompañados de sus músicos en una especie de ‘sambódromo’ más formal y menos sensual. La tradición manda seguir la fiesta con una celebración familiar en las 'Izakayas', similares a las tabernas que se sirven menús largos (estilo de tapeo) a precios asequibles y todo regado con el típico 'sake'. A continuación, hombres, mujeres, niños y ancianos bailan sin cesar y cada uno como quiere. No se trata de unas danzas sensuales, como en Brasil, sino más bien de una especie de taichi. La fiesta reúne cada año a 1.300.000 personas y más de 100.000 artistas.

Bailes en una calle de Tokushima
Bailes en una calle de Tokushima

Windhoek (Namibia) La capital africana que se transforma en un 'Oktoberfest' de Munich

En África también se celebran los carnavales. Uno de los más curiosos es el Wika Carnival, que tiene lugar entre abril y mayo en Windhoek, la capital de Namibia, desde 1953. Su origen se encuentra en las tradiciones alemanas, ya que fue una colonia y los pioneros fueron un pequeño grupo de inmigrantes germanos que organizaron un baile de máscaras. La localidad cambia su fisonomía habitual para convertirse en una especie de 'Oktoberfest' de Munich. Las altas temperatura debido al verano austral no impide que miles de personas desfilen a ritmo de folclore alemán. El carnaval se ha convertido en una subcultura espectacular que incorpora las comunidades de habla inglesa y afrikaans. No falta un baile de máscaras y desfiles callejeros con carrozas. Los protagonistas son una 'pareja real' que recibe las llaves de la ciudad. Le acompañan una guardia compuesta por 20 bailarinas, un bufón y un 'Bütt'.

El espíritu alemán está en los disfraces de Windhoek
El espíritu alemán está en los disfraces de Windhoek

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos