Detenidos en siete horas

Un policía municipal da una indicación a otro de los acusados, que también corrió el encierro. /
Un policía municipal da una indicación a otro de los acusados, que también corrió el encierro.

A las 3.28 horas los cinco acusados fueron captados por las cámaras. Acababan de salir del portal. A las 8.20 eran identificados en la plaza de toros. A las 10.15, detenidos

G. G. PAMPLONA.

A las 5.02 horas de aquella madrugada las emisoras policiales de Pamplona empezaron a difundir la descripción de los sospechosos de una posible violación. Textualmente, el mensaje que recibían las patrullas fue: «Cuatro varones, de Sevilla, entre 20 y 25 años, entre 1,65 y 1,75 cms de altura; tres con barba, uno muy poblada y otro de 3 o 4 días; uno con gorro y una mochila con cuerdas, otro con un reloj negro muy grande, tres de complexión normal y otro regordete con pelo corto y rizado, y dos con un tatuaje en la tripa con letras».

Solo tres horas después, eran identificados en la plaza de toros durante la celebración de las vaquillas posteriores al encierro. Según declararon ayer en el juicio los agentes de la Policía Foral que los sacaron del ruedo, en ningún momento les ofrecieron el teléfono móvil para mostrarles los vídeos, pero sí colaboraron en todo momento.

A través de las cámaras de gran resolución desplegadas por el encierro, agentes de la Policía Municipal de Pamplona observaron a cuatro jóvenes que podían encajar con la descripción facilitada por la víctima. Sobre las 8.20 horas, uno de los agentes de Policía Foral que declaró ayer afirmó que recibió la comunicación de que habían localizado en el ruedo a estas cuatro personas. Recibieron la orden de retirarlos. «Ellos en todo momento pedían una justificación para saber por qué se les había sacado del ruedo», declaró este agente. Otro afirmó que se mostraron «muy sorprendidos». Fue entonces, afirmó un agente durante la investigación, cuando les dijo que se había cometido un delito muy grave esa noche, que daban el perfil y que iban a identificarlos.

Esperaron escondidos

El entonces guardia civil se separó del resto de sus amigos y se identificó como tal, aportando los datos del vehículo con el que habían llegado a Pamplona. Todos precisaron que faltaba un quinto amigo que se encontraba por la zona. Para comprobar si tenían los tatuajes que la víctima había descrito, les hicieron fotos de los rostros y también de los tatuajes, para lo cual se les levantó la camiseta. Las defensas subrayaron en el juicio que esta acción se había realizado de forma irregular. Los agentes respondieron que no habían sido detenidos.

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Como alguna de las características no se correspondía con los datos que tenían entonces, dijo el policía, se les dejó marchar. También se ordenó a dos agentes que fueran a buscar el coche aparcado y a continuación se puso en contacto con el subinspector de la Policía Municipal que se estaba encargando de la investigación. Le relató lo que había ocurrido y le envió por whatsapp las fotografías.

Otro agente de Policía Foral que intervino en el callejón afirmó que él no les dijo la naturaleza del delito con el que se les relacionaba, pero que algún compañero ya le había informado al guardia civil que se trataba de una agresión sexual. Tras dejarlos marchar, dos agentes se fueron a buscar el vehículo de los acusados con la ubicación que les habían ofrecido: en el barrio de San Jorge. Se escondieron en las inmediaciones para no ser vistos y esperaron a que llegaran. Lo hicieron sobre las 9.40 horas.

Identificaron al quinto entonces e hicieron un reportaje fotográfico más completo de su aspecto y, sobre todo, de los tatuajes. El policía afirmó que estas imágenes ya se tomaron tras informar a los cinco de que se trataba de una identificación por un delito grave. No fueron detenidos hasta que no llegó una patrulla de la Policía Municipal, con dos agentes de paisano. Eran las 10.15 horas.

Este agente mantuvo una charla con los acusados. Recuerda que uno de ellos afirmaba que iba a ser «muy fuerte» que llegara a su casa «una carta con la palabra violación», ya que vivía con sus padres. También dijo que habían estado con una chica esa noche, pero que no había habido forzamiento. Otro de los acusados dijo: «Sé lo que hemos hecho y estoy muy tranquilo». El policía afirmó que «colaboraron en todo momento», que «no trataron de escapar».

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