Antes y después del encierro, churros

Antes y después del encierro, churros

Hoy, día de chupinazo, La Mañueta está cerrada. Abre mañana. La leyenda continúa. Desde hace 145 años

BEGOÑA DEL TESO PAMPLONA.

Abrió La Mañueta los dos sábados anteriores a San Fermín. Como manda su tradición. La tradición mañuetera. La tradición de la calle de La Mañueta donde ha tiempos hubo afiladores, zapateros, colchoneros, sastrones y otros artesanos y hoy sigue llena de vida, de humo, del eco de la guitarra de Sabicas. Hoy huele a encurtidos, a pescado fresco, a trajín de mercado y a hierbas de herbolario.

Abrió La Mañueta el 24 de junio y el 1 de julio. Como manda su tradición, la que guardan con fervor, humor y unas gotas de 'pattaka', famoso licor familiar que no desmerece de la pócima mágica de Panoramix, elaborado con manzana ácida, licor que combina con los trozos de churros de cortesía como ningún 'gourmand' pudiera soñar.

Su tradición. Mantenida durante cinco generaciones. Sostenida actualmente por Paulina, esposa que fue de Josetxo Elizalde que poco tiempo antes de morir aun manejaba los palos de churrero en las calderas. Josetxo, que construyó las dos hermosas jaulas para calandrias que aun se ven en lo alto, a la izquierda del mostrador. Paulina, hija de Elías y Faustina. Madre de churreros sin igual, bisabuela de Oihane. La tradición de Elías, el mostachudo consultor jubilado que se transforma en churrero todos los 7 de julio. La tradición de Pablo y Nicolás. De aquella Mari Pauli. De Harry, que mientras hace perfectos equilibrios con la rosca comparte uno de los dichos que retratan al oficiante de ese oficio de fuego y humo: 'Estás más quemado que el palo de un churrero'.

Tras el 'Pobre de mí' cierran hasta el Rosario de la Aurora y abrirán también en Santa Lucía

Abrió La Mañueta antes de mañana. Siguiendo su tradición que se ha convertido ya en 'La' tradición. Y abrió a las horas que hay que abrir, de 8 de la mañanana a 11.30. Porque después de esa hora, después de esa hora ya no es momento de churros sino de otros 'fritos'. De esos a los que les va bien el vermú, el fino o el jerez. Abrió La Mañueta el 24 de junio. Porque sí. Y también porque había que probar la harina no fuera a ser que hubiera que cambiarla, suceso que ya aconteció un año. Abrió el 24 y se emplearon cuatro masas aunque no hubiese demasiado gentío pues la ciudadanía andaba más bien en empeños de San Juan que en vísperas de San Fermín.

Finos 'calentitos' andaluces

Y abrieron el 1 de juio. Porque sí. Por la alegría, por el ver crepitar las llamas. Como entrenamiento festivo laboral. Aunque poco entrenamiento les hace falta a estas criaturas que desde mañana hasta el mismo 14 de julio se moverán entre calderas, fuegos y calderetas de agua, aceite y harina con la precisión de unos bailarines que se deslizasen sobre marcas invisibles. Abrieron el 1 de julio para recibir entre brindis y pedazos de churros recién hechos a visitantes de cualquier parte. Extrañas criaturas también. Como aquel asturiano que recorría el país probando distintas maneras de entender el churro y mantuvo una discusión con Elías sobre si tienen razón algunos churreros sevillanos que prefieren hacer sus 'calentitos' con aceite de girasol para que la harina no tome sabor. Los mañueteros sienten lealtad hacia cualquier artesano que fría masa de harina, cualquier miembro de la hermandad de las 'frutas de sartén' así que nada dijeron en contra por más que ellos apuesten por que el aceite de empeltre deje su fina huella. Al fin y al cabo, todos son variaciones de tierras distintas, que hasta se dice que en la tumba de Ramsés hay algo parecido a un platillo de churros y en Líbano se deleitan con los 'mushabbak'.

Abrió La Mañueta siete días antes de mañana y la gente ya estaba con cuerpo de encierro, pañuelico y toro y se pasó a pillar las primeras docenas. Charlaban algunos entre el borborteo del aceite que nunca se deja consumir del todo y se renueva o 'complementa' cada cierto tiempo.

Se hacían pruebas para mejorar la ventilación mientras ronda ya la idea de proponer los churros mañueteros y la bajera magnífica donde se elaboran y venden Patrimonio Intangible de la Humanidad. ¿Intangible? No: se tocan las piedras ahumadas, la masa remasada, las sillas donde se sientan los peques que miran anonadados las reproducciones soberbias de los gigantes de Pamplona. ¿Intangible? ¡Se comen!

Inge, también

Abrirán desde mañana hasta el 14. De seis a 11 de la mañana. Saben aquellos de pura raza sanferminera que si quieren comprarlos incluso durante el encierro, cuando los alrededores están vallados y sellados excepto para toros y corredores pueden hacerlo viniéndose por detrás de la Plaza de Toros y la calle Calderería. Docena. 7,50 euros. Rosca, 23.

Abrirán y comentarán emocionados que les han traído fotos que demuestran que Inge Morath, la gran, certera y enérgica fotógrafa que estuvo en el rodaje herido de presagios de 'Vidas rebeldes' y amó Pamplona como pocos también anduvo entre estos fogones, calderas y montones de leña. Fascinada, tal vez por el cañón de luz que entra del balcón.

Cerrarán el jueves 14. Volverán a abrir los domingos de octubre. A las 07.45. Se celebra el Rosario de la Aurora y tras la última letanía, los fieles bajan a por churros. Se abrirá el 13 de diciembre. Porque cumplen 145 años. Y bajarán los gigantes.

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