Despelote en el presidio

La cárcel ofreció el espectáculo de 'strippers' para celebrar el Día de la Juventud. / E.C.

La imagen de un preso desnudado por dos profesionales del espectáculo erótico desata la polémica en Sudáfrica

GERARDO ELORRIAGA

El preso más famoso de Sudáfrica es Nelson Mandela, convertido en un símbolo de la lucha contra el 'apartheid'. Pero la imagen del reo número 46664, que penó en soledad 17 años en la cárcel de Robben Island, ha sido sustituida por la de un convicto anónimo, el mismo que hace una semana fue objeto de las atenciones de dos 'strippers' que acudieron al penal de Sun City, en Johannesburgo. Al parecer, la actuación de estas dos profesionales, embutidas en 'bodies' negros y sugerentes botas de caña alta, formó parte de las celebraciones oficiales del denominado Día de la Juventud.

Las imágenes de las damas descubriendo el color de los calzoncillos del afortunado han escandalizado a la opinión local, que se pregunta por el extraño concepto de rehabilitación social que posee la Administración penal. La polémica no es nueva porque algunas medidas implementadas por las autoridades locales resultan originales, pero han generado controversias.

A ese respecto, la introducción de clases de yoga como manera de aplacar las tensiones internas parecía bienintencionada, pero no demasiado efectiva, mientras que la iniciativa de otra entidad de proporcionar menús del Kentucky Fried Chicken a sus internos dio lugar a suspicacias de todo tipo. La aparición de mujeres dispuestas a desnudarse con ritmo y gracia delante de la numerosa comunidad reclusa ha provocado, asimismo, protestas en torno al uso de los fondos públicos.

'Fiesta educativa'

Las autoridades del presidio han respondido que el 'show' corrió a cargo de un proveedor local, pero esta respuesta tampoco ha aplacado los ánimos de los más críticos. Algunos ya se preguntan cuáles son los servicios que proporciona regularmente la institución. Trece funcionarios se enfrentan a la suspensión de funciones por esta fiesta que, en principio, pretendía fomentar la educación de los condenados.

El cuestionable derecho de los reclusos a gozar de espectáculos eróticos ha provocado un intenso debate en el país más rico del continente, pero también uno de los más inseguros del mundo. Cada día se reporta una media de 140 violaciones, según la oenegé Africa Check, aunque la realidad puede ser incluso más cruel, ya que las estimaciones apuntan que el 40% de las mujeres y el 20% de los varones sufrirán algún capítulo de abuso a lo largo de su vida.

Curiosamente, las celdas son uno de los habituales escenarios para este tipo de delitos. Las organizaciones criminales conocidas como 'number gangs' dominan la mayor parte de los penales sudafricanos e imponen sus códigos. La '28' es la más importante y, según las investigaciones, posee una red de contactos a través de todo el sistema carcelario. La agresión sexual, a menudo reiterada, constituye un rito de iniciación o de castigo dentro de la rutina interna, controlada por estos poderes en la sombra.

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