La «desastrosa» situación del parque de Cabárceno

El veterinario jefe del parque cántabro de Cabárceno, que firma los análisis de 2015 y 2017, relata la muerte y fuga de animales a causa de las «pésimas» instalaciones, aunque el Plan de Inversiones de Cantur prevé mejoras

La «desastrosa» situación del parque de Cabárceno
GONZALO SELLERS / ENRIQUE MUNÁRRIZ

Dos informes internos del veterinario jefe de Cabárceno, fechados en 2015 y 2017, han revelado serias deficiencias en el Parque de Cabárceno que, incluso, han provocado la muerte de decenas de animales. Este periódico ha tenido acceso a los documentos en los que este profesional alerta de la «desastrosa» situación de las infraestructuras y en los que advierte sobre las consecuencias –habla de posibles sanciones e, incluso, de «causa de cierre»– que podrían darse si Cantur no pone solución. En un análisis contundente y que no escatima adjetivos sobre el «grado de deterioro» que sufre el Parque, el veterinario jefe desvela que no se cumple con la Ley de Zoos ni con otras normativas autonómicas, nacionales y europeas; revela las «fugas masivas» de animales, como el día que se escaparon casi 80 ciervos y otro en el que lo hicieron 28 antílopes; y detalla cómo desvían la atención de los inspectores cuando visitan el Parque para que no se fijen en «lo vergonzoso de algunas estructuras».

Fue en julio de 2015 cuando Carlos Recio, director saliente del Parque –el PP acababa de perder las elecciones autonómicas– solicita al coordinador de servicios veterinarios, Santiago Borragán, un informe de aquellas inversiones o grandes reparaciones que convendría realizar en los recintos de los animales por orden de urgencia.

Radiografía de las instalaciones

Cierre perimetral
El Parque incumple la Ley de Zoos al no contar con un cierre perimetral, lo que ha provocado «fugas masivas» de animales. En la actualidad se encuentra un 90% construido, según Cantur.
Zonas sanitarias
La falta de una clínica veterinaria y de instalaciones de cuarentena es «motivo de clausura» del Parque. Se ha firmado un convenio con Medio Natural para usar sus quirófanos de Villaescusa.
Elefantes
«Hemos tenido que utilizar toda nuestra capacidad de persuasión para desviar la atención sobre el vergonzoso estado del tejado de la cuadra cuando vienen cuidadores de otros zoos».
Antílopes
Los cambios realizados en las bombas de achique de la pradera por «cuestiones económicas están íntimamente relacionados» con 14 muertes de animales (hasta agosto de 2015).
Leones marinos
El sistema de filtración y tratamiento de las aguas «está obsoleto y ha causado graves problemas oculares y cutáneos a la mayoría de los animales». Se reparó hace 2 meses, según Cantur.
Cebras
La caseta donde se refugian se encuentra en un estado «ruinoso e insuficiente» para el número de animales que hay, entre ellos las de tipo Grevy, en crítico riesgo de extinción.
Osos
En 2015 se escapó un oso de la reserva (no del recinto) y no se enteraron hasta el día siguiente, ya que no existían alarmas acústicas y visuales que avisaran de la fuga de animales.
Ciervos
En 2015 se escaparon 80 ciervos y «hay peligro de que vuelva a pasar, lo que ocasionaría graves problemas legales con la Administración regional, ayuntamientos o accidentes de tráfico».
Hipopótamos
Las obras del recinto en 2012 se realizaron «por personal no cualificado y empleando materiales inadecuados». La valla para separar el agua de la zona seca «está en ruinas y no vale».
Jirafas
Murieron varios ejemplares por peleas al tener que compartir espacios comunes en la cuadra por las noches, antes de las tres que fallecieron en el incendio de esa instalación el pasado enero.

Borragán recuerda al todavía responsable del recinto que durante los últimos cuatro años (2011-2015, la etapa de Gobierno del PP en Cantabria) «prácticamente no se ha acometido ninguna obra en los recintos». Y duda si es más urgente priorizar aquellas actuaciones que afectan al bienestar animal y a la seguridad de los trabajadores, o aquellas que permitan cumplir las diferentes normativas que «se están incumpliendo, que se vulneran de forma constante y que, más pronto que tarde, ocasionarán alguna sanción administrativa o algo más serio, dadas las advertencias que se han recibido por parte de las autoridades».

También en el documento firmado dos años después, en diciembre de 2017, solicitado esta vez por el director de Cantur, Javier Carrión, y elaborado de nuevo por Borragán, se denuncia que faltan instalaciones de las que el Parque ha carecido en los 27 años que lleva abierto.

«Los problemas son ya conocidos y algunos zoos europeos se niegan a cedernos animales» las frases del veterinario jefe en el informe de 2015

Una de las principales preocupaciones recogidas en estos dos análisis es la ausencia de un cierre perimetral del Parque, lo que supone una violación de la Ley de Zoos. El veterinario recuerda que han recibido varias advertencias de los inspectores para poner una valla en los límites del recinto e, incluso, con «facilidades para colocarla progresivamente». «Pero siempre hemos encontrado una excusa para no hacerlo o hacerlo muy lentamente, y los años pasan y el cierre sigue sin concluirse».

Un informe de 2012 ya advertía de muchas deficiencias

Los problemas de Cabárceno vienen de lejos. Ya en un informe de 2012, el jefe de sección de animales, Ángel Luis González, y el veterinario Miguel Celada advertían de las «abundantes bajas» de fauna ibérica que se producen cada invierno; tachaban de «insuficientes» las desparasitaciones anuales; las malas instalaciones que provocaron la muerte de 19 gacelas, 11 cervicapras y 4 nilgos; la ausencia de cuadras para algunos animales y el mal estado de otras.

El documento recoge que este vallado permitiría acabar «con los graves problemas y dolores de cabeza que causan las fugas masivas de cobos lichi, ciervos y gamos», que se escapan de su recinto y salen de los límites del parque «con el grave riesgo de que puedan cruzar las carreteras nacionales e incluso la autopista y provocar un accidente con resultado de muerte». «Con absoluta certeza ninguna compañía de seguros asumiría las indemnizaciones pertinentes, dado que el Parque está incumpliendo la normativa legal vigente al no estar vallado», sentencia Borragán.

Desde Cantur han confirmado a este periódico que actualmente el cierre perimetral se encuentra en obras, casi al 90% de terminarse, y se espera que en un mes pueda estar acabado tras dos años de trámites en los despachos.

«Se están incumpliendo de forma constante normativas locales, nacionales y comunitarias» las frases del veterinario jefe en el informe de 2015

La ausencia de una clínica y de instalaciones de cuarentena adecuadas son otras de las carencias que más espacio ocupan en el documento de 2015. «No tenerlas es motivo de clausura», tal y como recoge la Ley de Zoos. El coordinador sanitario se muestra incapaz de convencer a los visitantes, medios de comunicación y a los inspectores de que se atiende correctamente a los animales «con las pésimas instalaciones que hay en la actualidad». Y pone como ejemplo un suceso reciente en el zoo de Praga, donde tuvieron que realizarle una cesárea a una gorila que no podía parir. «¿Qué haríamos nosotros sin quirófano? ¿Qué diría la opinión pública si la gorila muriese?», se pregunta Borragán. Lo que pasaría «con seguridad», aventura, es que retirarían a Cabárceno la autorización para tener gorilas y «se los llevarían a otro Parque», además de expulsarles de la Asociación Europea de Zoos y de la Asociación Ibérica de Zoos.

Para solucionar temporalmente este problema, las consejerías de Turismo y Medio Rural firmaron un convenio el mes pasado para que el Parque pueda utilizar las instalaciones del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre ubicado en Obregón (Villaescusa) durante los próximos cuatro años.

Uno de los problemas que Cabárceno arrastra desde hace años y que no ha conseguido resolverse todavía, tal y como el veterinario confirma en los informes de 2015 y 2017, es el «deterioro y las múltiples deficiencias, en algún caso amenazando ruina» de los alojamientos en los que se guarecen los animales. Este profesional insta a la dirección del Parque «a tomarse en serio» la normativa existente sobre bienestar animal, ya que «aunque parezca increíble algunos no tienen ningún tipo de lugar donde guarecerse del frío y la lluvia cuando llega el invierno». Una situación que es ya conocida por algunos zoológicos europeos, que «se niegan a cedernos animales debido a lo desastroso de nuestras instalaciones».

Ocultar a los inspectores

El recinto de los elefantes es uno de los más perjudicados. Borragán se permite, incluso, cierta licencia al advertir que tiene tantas goteras que «llueve más dentro que fuera». El estado de la cuadra es «tan vergonzoso» que el veterinario no tiene reparos en detallar cómo intentan ocultar esta situación a los inspectores y cuidadores de otros zoos: «Cuando nos visitan hemos tenido que utilizar toda nuestra capacidad de persuasión para poder desviar la atención sobre este tema, y últimamente argumentar que la entrada a la instalación interior está prohibida por motivos de seguridad, ya que fuimos cuestionados por el coordinador del Programa de Especies en Peligro y nos disculpamos diciendo que estábamos trabajando en ello».

Esta instalación, además, sirve para guardar el forraje con el que se alimentan otras especies y al mojarse se deteriora y produce «una pérdida económica importante para la empresa».

«Más pronto que tarde nos sancionarán o algo más serio, ya nos lo han advertido las autoridades» las frases del veterinario jefe en el informe de 2015

Todas estas carencias provocan que la calidad de vida de los elefantes en el establo sea «muy deficiente», ya que además de estar constantemente húmedos no tienen calefacción (se estropeó hace tiempo y no se ha arreglado), lo que provoca una combinación «muy insalubre y debería ser subsanada con celeridad».

Pero los problemas para los elefantes no sólo están en el interior, también los tienen en la pradera en la que pasean en semilibertad junto a otras especies como los cobos de leche. Cada vez que llueve se producen inundaciones debido a los cambios «por cuestiones económicas» realizados en las bombas de achique, una situación «íntimamente relacionada» con la alta tasa de mortalidad de estos antílopes (14 bajas hasta agosto de 2015) y con que algún elefante haya caído enfermo de una diarrea infecciosa transmisible a los humanos.

«Accidente casi mortal»

Borragán también llama la atención sobre un grave suceso que ocurrió el 1 de agosto de aquel año por culpa de la carencia de unas instalaciones adecuadas. Se produjo un «percance serio» con una agresión de un elefante a un cuidador que «no fue mortal por pura cuestión de suerte». Por eso, exige la instalación de un pasillo que lleve a los animales de la cuadra a la pradera sin riesgo, ya que es una operación «muy peligrosa y es necesario incrementar la seguridad de los trabajadores».

El informe repite en varias ocasiones la palabra «ruinoso» para referirse al estado de los espacios que los animales utilizan para refugiarse. Como en el caso de los wallabys (una especie de marsupial), donde el tejado se encuentra «medio derruido» y los ejemplares están «siempre mojados y muestran muy mala imagen»; y las cebras, recluidas en una caseta «llena de barro y heces que actúan como foco de malos olores y ratas» con el agravante, además, de que entre ellas se encuentran las de tipo Grevy, una especie en crítico riesgo de extinción.

«Con absoluta certeza, ninguna aseguradora asumiría indemnizar por las fugas de animales» las frases del veterinario jefe en el informe de 2015

También se vuelve a insistir en este problema en la radiografía del Parque de 2017, al destacar que los establos se han ido quedando pequeños con el paso del tiempo, y el aumento del número de animales «no ha ido acompañado de la lógica renovación de las instalaciones».

Peor lo tienen las llamas o los dromedarios, que al carecer de establos mueren varios a causa del frío y la humedad cada vez que llega el invierno (el informe de 2015 cita 5 bajas en los últimos años).

«Aunque parezca increíble, algunos animales no tienen dónde guarecerse del frío y la lluvia» las frases del veterinario jefe en el informe de 2015

Las deficientes instalaciones de Cabárceno también han provocado enfermedades en los leones marinos. El sistema de filtración y tratamiento químico de las aguas, que tenía más de 20 años y se había quedado obsoleto, era «fuente constante de averías y debido a su mal funcionamiento provocó los graves problemas oculares y cutáneos que tienen la mayoría de los animales». Desde Cantur aseguran que lo arreglaron hace dos meses.

La mala gestión denunciada en estos informes va más allá todavía. Algunas de las pocas obras realizadas en el Parque se han hecho mal y hay que repetirlas. Es el caso del recinto de ciervos y gamos, donde se colocó una valla de jardín en lugar de una cinegética y se escaparon casi 80 ciervos. «Hay peligro de que vuelva a pasar y salgan para deambular por la Reserva Natural de la Sierra de Cabarga o las carreteras de la zona, lo cual podría ocasionar graves problemas legales con la Administración regional, ayuntamientos o accidentes de tráfico». También ocurrió con los hipopótamos, donde se instaló una valla para separar la zona acuática de la seca por «personal no cualificado y con materiales inadecuados» que obliga a hacer obras de nuevo.

Cantur destina 5,5 millones para arreglar las instalaciones del Parque

La dureza con la que el veterinario jefe de Cabárceno retrata la situación del Parque en 2015 se relaja bastante en el informe de diciembre de 2017, aunque sigue señalando serias carencias en el recinto que resulta «imprescindible» solventar. Santiago Borragán destaca que una parte importante de las deficiencias «son conocidas por la empresa y, por fin, en esta legislatura están recogidas como obras a realizar».

Desde Cantur ponen sobre la mesa, precisamente, el Plan de Inversiones 2018-2020, en el que se reservan 5,5 millones de euros para solucionar muchos de los graves problemas que acucian a Cabárceno desde hace años. Este importe se dividirá en tres años: 2,3 millones para los próximos meses; 2,8 millones para 2019, y 400.000 euros el último ejercicio del plan.

El consejero de Turismo, Francisco Martín, de quien depende Cantur, reconoció ante las preguntas de este periódico su «preocupación» cuando conoció el informe de 2015, nada más producirse el cambio de legislatura. «En ese mismo momento nos pusimos a trabajar, pero los trámites son lentos al ser un recinto situado en un suelo rústico de especial protección minera».

Desde entonces hasta ahora se han mejorado las instalaciones de los animales peligrosos, que era una de las prioridades del veterinario jefe. La última actuación ha sido el cambio de las jaulas metálicas de los jaguares hace solo un mes.

La valla del cierre perimetral del Parque, sin embargo, aún no se ha terminado. Desde Cantur insisten en que el trabajo de oficina para una instalación así ha llevado dos años y, tras adjudicarse a comienzos de 2018 por 145.542 euros, «dentro de un mes estará completamente terminada». El veterinario, con cierta sorna, menciona en su informe de 2017 que le han prometido tantas veces que «era inminente» que no se resiste a volver a pedir esta obra.

Otra de las mejoras importantes acometidas durante esta legislatura ha sido la actualización de la protección contra incendios. «Ha habido un cambio de filosofía y de presupuesto, antes era correctivo y ahora es preventivo». Hay que recordar que en enero de este año murieron las tres jirafas de Cabárceno al incendiarse el recinto donde dormían. En aquel momento, el director de Cantur ordenó que se revisaran todas las cuadras con calefacción del parque y que se iniciarán los trámites para traer nuevos ejemplares.

El Plan de Inversiones de Cantur también incluye presupuesto (250.000 euros) para mejorar los tejados de todas las cuadras del recinto, así como la seguridad de los trabajadores en la parcela de los elefantes para que no vuelva a producirse ningún accidente, aunque todavía se encuentra en fase de redacción la memoria técnica.

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