La defensa de 'la manada' dice que han sufrido una «caza» y que la chica cumplió «una fantasía»

El abogado de tres de los cinco sevillanos acusados de la violación, Agustín Martínez Becerra. / EFE

El abogado de tres de los acusados afirma que la propia denunciante admitió que por su comportamiento pudieron entender «que sí o que no» había consentido las relaciones sexuales

GABRIEL GONZÁLEZ / CARLOS BENITO Pamplona

El abogado Agustín Martínez Becerra, defensor de tres de los cinco acusados de violar en los sanfermines del año pasado a una joven madrileña, ha negado hoy los cargos sustentados en unas pruebas "viciadas de origen". Martínez, encargado de la defensa de José Ángel P., Jesús E. y Ángel B., no ha escatimado críticas a agentes de policía, peritos, otros abogados e incluso al juez de instrucción por haberse plegado al clima de opinión y su condena a priori: "Qué mejor que cinco sevillanos, un militar, un guardia civil, un gordito ultra tatuado", llegó a decir, retratando a los acusados como víctimas.

La suya ha sido la primera intervención de la última sesión del juicio a la conocida como 'la manada', celebrada este martes y dedicada a las conclusiones de las defensas, y en ella ha repetido las declaraciones de la propia denunciante en las que admitió que por su comportamiento los acusados pudieron entender "que sí o que no" había consentido las relaciones sexuales.

Agustín Martínez Becerra ha negado que la declaración de la joven haya sido clara, concisa y consistente, tal y como afirma la acusación. "Y no es cierto que la haya mantenido", ha dicho. Ha negado además que sus clientes sean autores de alguno de los vídeos grabados, ya que estaban en los móviles de los otros dos imputados, un militar y un guardia civil, y también cualquier relación con el robo del móvil de la chica que reconoció este último el primer día de juicio.

"No son modelo de nada", incluso "imbéciles" en algunos aspectos, "simples" y "primarios" con el fútbol o las relaciones sexuales, "cuantas más mejor", pero son "buenos hijos" y se les "está destruyendo sin que hayan cometido el delito", ha asegurado instantes antes de pedir al tribunal su absolución. "Su imagen ha sido destrozada y sus nombre vilipendiados", ha añadido.

Ojos cerrados en el vídeo

Sobre los vídeos, Martínez ha afirmado que "de las imágenes no se puede extraer la existencia de ningún tipo de agresión sexual, más bien al contrario". El abogado comparó las grabaciones con "una película porno" y entró a rebatir algunas afirmaciones de los delitos: "Parten de curiosísimos criterios, como que una relación con los ojos cerrados no puede tener carácter voluntario. No es lo habitual realizar felaciones con los ojos abiertos», informó al tribunal. En los gemidos que se escuchan, el letrado ve claras muestras de "una relación sexual consentida y placentera", y en la foto donde la denunciante practica un beso negro a uno de sus representados encuentra "una evidente actitud proactiva".

El abogado, que solicitó la absolución de sus representados y su inmediata salida de prisión, ha achacado a las acusaciones un sesgo en su interpretación de lo ocurrido: "Nada de lo que ustedes crean, piensen o elucubren tiene que ver con los hechos. Que una determinada persona, por su edad o su ideología, no entienda que una chica de 18 años quiera realizar una fantasía sexual, aunque luego se arrepienta, no significa que eso no se haya podido producir. Dejemos los prejuicios fuera de la sala".

El abogado de tres de los cinco acusados ha asegurado también que la joven "no sufrió lesiones compatibles con una agresión sexual" y ha afirmado que no es cierto que la denunciante padezca estrés postraumático. Ha negado que el aparacer en los vídeos con los ojos cerrados signifique "sometimiento". Sostiene que existen móviles espurios (resentimiento o venganza) para explicar la denuncia, como que se grabaran los hechos, el robo del móvil y las relaciones sexuales traumáticas.

Críticas a la instrucción

El letrado ha comenzado no obstante su intervención criticando la instrucción del sumario, "una de la más kafkianas que hemos tenido la desgracia de padecer", y el juicio paralelo que propicio tras una "breve, escueta denuncia". "Se trataba de dar un escarmiento, poco importaba si los hechos eran ciertos o no", ha afirmado, y ha cuestionado también el trabajo de la primera abogada de oficio que tuvieron sus clientes, ya que "se limitó a no hacer absolutamente nada".

A partir de ahí Martínez Becerra se ha centrado en intentar desmontar las pruebas aportadas porque "se parte de la culpabilidad para llegar a la conclusión, también de culpabilidad" en una agresión sexual. Para él policías forales y municipales "renunciaron a actuar" en defensa de la legalidad y la verdad y entraron en contradicciones con "marcas" que unos agentes situaban en una parte de la cara de la chica, otros en otra y otros no vieron; o su actitud "abatida" o "en 10 minutos tranquila" a juicio de otros.

En el caso de los peritos ha indicado que "partieron del error evidente" de tratar de determinar "la existencia" en la chica de un estrés postraumático y no "el origen" de éste. Ha acusado además a la joven madrileña de haber protagonizado una declaración "que no pasa ninguno de los filtros".

"El día 7 de julio de 2016 no hubo ninguna agresión sexual" y para sostener esta tesis ha retomado frases que pronunció la denunciante el día que compareció ante el tribunal y que difieren de lo aportados en la denuncia y en instrucción.

«La chica lideraba el pelotón»

Entre ellas ha subrayado "no le taparon la boca", se "estaba besando" y "cogida de la mano" con uno de los acusados cuando comenzaron el resto a entrar en el portal donde tuvo lugar la presunta violación, pensó que "iban a fumar un porro", "no sitió intimidación", "no gritó" y "no despertó desnuda y sola".

De hecho Martínez Becerra ha aseverado que de camino al portal ella era "la líder del pelotón" y ha puesto en duda que si su intención era irse al coche a dormir esperara en la puerta de un hotel mientras los procesados accedían al interior en busca de habitación.

Ha destacado también que ninguna de las acusaciones citara a testificar a la policía municipal que tomó declaración a la joven, y al respecto ha manifestado que "se le apartó de manera deliberada y consciente" como se vio cuando declaró en la sala convocada por él que la chica sabía que le habían grabado y no lo hizo constar en su denuncia.

De igual forma se ha referido a la ausencia de algún informe medico de psicólogos o terapeutas después de año y medio, algo que "no es un error o un olvido, es que no existe tratamiento".

El abogado ha cuestionado además la fotografía que las redes sociales tomaron unos detectives privados con la frase "hagas lo que hagas, quítate las bragas" ya que, ha puntualizado, no se trata de que la joven no pueda llevar una vida normal es que "sorprende para alguien ha sido agredida sexualmente".

Por ultimo ha retomado la declaración del médico de urgencias que vio leves erosiones "compatibles" con una agresión sexual, "pero se le olvidó que con unas relaciones consentidas podían haber sido igual".

«Se ve a una mujer activa»

También Jesús Pérez, el abogado del guardia civil A.M.G., ha denunciado en esta última sesión del juicio a 'la manada' la "vulneración de principios fundamentales", en referencia a la presunción de inocencia de los acusados. El abogado, que ha defendido la inocencia del acusado, ha señalado, remitiéndose a la declaración de la propia denunciante, que ella no habló y no gritó mientras ocurrían los hechos, y ha apelado ante el tribunal al principio de 'in dubio pro reo', es decir, en caso de duda, a favor del acusado.

El abogado, segundo en intervenir en la sesión de este martes, ha afirmado en la exposición de sus conclusiones en el juicio que la joven denunciante tuvo "total y absoluta libertad de movimientos en todo el recorrido" que hizo con los cinco acusados desde que los conoció en el centro de Pamplona y "nunca pidió ayuda". El abogado ha considerado que la joven "no intentó huir y entró por voluntad propia" al portal en el que ocurrieron los hechos. Del mismo modo, Pérez ha resaltado que "no es coherente que si te molestan durante el camino (como asegura la denunciante) no te separes de ellos, pida ayuda, grite o eche a correr". En este sentido ha asegurado que tampoco "es coherente besarte con alguien que te molesta".

Pérez ha enmarcado lo ocurrido en unas costumbres sexuales que pueden resultar chocantes: "Deberíamos hacer un esfuerzo y empatizar con una parte de la juventud: cada vez está más extendida la diversión entre excesos y emociones fuertes –planteó-. Es factible que a una joven le pueda parecer atrayente tener relaciones sexuales con varios hombres en un ambiente festivo". Según este letrado, la declaración de la chica ha estado influida por terceras personas, incurre en contradicciones, carece de coherencia y no cuenta con "corroboraciones periféricas" que la apoyen. En los vídeos, ve "a una mujer activa", sin ninguna apariencia de estar sometida ni en shock. "¿Tenía los ojos cerrados como para no ver cómo la grababan pero lo suficientemente abiertos para agarrarse a un pene?", llegó a plantear. Pérez pidió la absolución de su representado, excepto del delito leve de hurto del telefono móvil "con las atenuantes de confesión y arrepentimiento".

Durante su intervención, Jesús Pérez ha sostenido que "San Fermín es una referencia mundial del turismo festivo y sexual" y ha considerado que la joven pude tener "un malestar psicológico que pudo producirse por arrepentimiento de una relación sexual primeriza y no satisfactoria". "No niego que la denunciante esté afectada, sino que es porque le robaron el móvil y tenía temor de que los vídeos llegasen a las redes sociales", ha añadido.

Por otro lado, Pérez ha querido desmontar la "credibilidad subjetiva" de la denunciante y ha señalado que los peritos contratados por la defensa hablan de que la denunciante tiende "a magnificar la sintomatología", es decir que "exagera síntomas de depresión y ansiedad".

Además, Jesús Pérez ha asegurado que esto también se refleja en el informe de los propios psicólogos forenses, pero el informe de estos es "sesgado y podrá estar influenciado". También ha señalado que los informes policiales y psicológicos "parten de creerse el relato" de la denunciante. Por ello ha destacado que los agentes "faltan a la verdad a la hora de hacer el informe".

A este respecto, Pérez ha comentado que "todos los policías cuando llegan han recibido la información de que se trata de una agresión sexual", algo que ha criticado ya que, según el abogado, en un primer momento la denunciante habla de que le habían robado el móvil y no establece ningún relato, tan solo responde preguntas en las que tras decir 'han sido ellos' los primeros testigos llaman a emergencias y dicen: "Hay una posible agresión sexual". Una visión primera que se ve, según el abogado, influenciada por "el contexto de San Fermín y sus campañas de concienciación".

Igualmente, Pérez ha querido destacar que la joven en un primer momento "renunció al abogado y a la asistencia psicológica pero aun así recibió un abogado del SAM (Servicio de Atención a la Mujer) y dos trabajadoras sociales". Según el abogado, estas "personas han fomentado en la mujer el ánimo de denunciar".

Por otro lado, Pérez ha querido remarcar que, según el informe de los dos médicos forenses sobre las lesiones físicas que podía tener la joven, se "sospecha de una agresión sexual". Para el abogado esto supone que "ellos no acreditan la agresión". A este respecto, ha comentado que en su declaración un médico forense señaló que "lo más normal es que tuviera lesiones". Por ello, ha remarcado que la denunciante solo sufría un "enrojecimiento por rozamiento del que no se describe el tamaño". Una marca que podría "ser resultado en una relación sexual consentida".

«Entrega voluntaria de los vídeos»

Por otro lado, Jesús Pérez ha resaltado que "el médico forense habla de una tasa de alcohol suficiente para provocar desinhibición". Asimismo, ha destacado que en el lugar donde sucedieron los hechos no se encontraron cabellos de la joven, queriendo desmentir el hecho de que la denunciante dijese que le agarraron de la coleta.

El abogado ha querido destacar que los acusados en todo momento estuvieron "tranquilos, serenos y colaboraron" con los policías cuando les identificaron y detuvieron.

En este sentido ha remarcado que entregasen los vídeos para intentar probar "que son relaciones consentidas" y se ha preguntado "quién comete un delito de esta magnitud y entrega voluntariamente una prueba incriminatoria". "Lo único posible es que consideren que es una prueba exculpatoria", ha asegurado.

Por otro lado, en referencia al informe de la Policía Foral de estos vídeos ha señalado que "adolece de falta de objetividad y profesionalidad", así como que "tiene una subjetividad palmaria para inducir el informe hacia una agresión sexual". En este sentido también ha criticado que "se analizan los fotogramas, no los vídeos en acción". Sobre el contenido de los vídeos ha destacado que "la mujer tuvo un rol activo" durante los hechos. Igualmente ha señalado que "todo lo que se ha dicho es compatible con una relación consentida".

Las claves de la acusación

1
La Fiscalía dio este lunes por "acreditado" que los imputados actuaron de forma "conjunta y coordinada", sin el consentimiento de la víctima, que se vio "sometida" y "sin posibilidad" de resistirse.
2
De igual forma, el Ministerio público ha considerado probado que también concurrió un delito contra la intimidad por los vídeos que grabaron los acusados, y que todos ellos son culpables del robo del móvil de la joven, acto con el que la dejaron "indefensa".
3
La fiscal, Elena Sarasate, manifestó ayer que la joven sufrió una "intimidación gravísima" que la impidió "resistirse, defenderse o huir" de "la auténtica ratonera" que es la parte del portal donde se produjeron los hechos. También recalcó que la cuadrilla hizo valer su "superioridad física" para someter a la chica, que en los vídeos aparece en todo momento "como una mujer utilizada" y en situación de inferioridad, a cuatro patas, en cuclillas o arrodillada.
4
La Fiscalía mantiene su petición de 22 años y 10 meses de cárcel para cada uno de los procesados, que la acusación particular ha elevado hasta 24 años y 9 meses y las populares, ejercidas por el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona, hasta casi 26 años.

Más sobre el juicio a 'la manada'

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos