Curiosidades sobre los huracanes que probablemente desconocías

El huracán 'Irma'. /REUTERS
El huracán 'Irma'. / REUTERS

Por qué giran en la dirección de las manecillas del reloj en el hemisferio norte y al contrario en el hemisferio sur y otras cuestiones

C. B.

Un huracán es, según la definición de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) un "viento muy impetuoso y temible que, a modo de torbellino, gira en grandes círculos, cuyo diámetro crece a medida que avanza apartándose de las zonas de calma tropicales, donde suele tener origen". Se refiere a un sistema tormentoso caracterizado por una circulación cerrada alrededor de un centro de baja presión, y que produce fuertes vientos y abundante lluvia.

Con el reciente huracán Irma, que se une a lista de huracanes notables y conocidos como Katrina (2005), Sandy (2012), Ike (2008) o Wilma (2005), surgen muchas curiosidades sobre este fenómeno meteorológico. Estas son algunas curiosidades de los huracanes que probablemente desconocías:

Los huracanes no solo son peligrosos por los fuertes vientos y tormentas que traen consigo. Además de esto, provocan tornados, trombas, alto oleaje (que es uno de los mayores peligros) y grandes inundaciones.

Los huracanes no pueden formarse en el ecuador terrestre. La distancia aproximada para que se formen es de 500 km o 10 grados. Esta distancia permite que la fuerza de Coriolis desvíe los vientos hacia el centro de bajas presiones, causando una circulación.

Los huracanes giran en la dirección de las manecillas del reloj en el hemisferio norte y al contrario en el hemisferio sur. Esto ocurre también por el efecto Coriolis.

¿Por qué se llama Irma? Los nombres los determina la Organización Meteorológica Nacional, ubicada en Ginebra, de acuerdo a una lista alfabética. Aunque se pueden reutilizar, algunos nombres de huracanes especialmente agresivos o importantes se han retirado, como es el caso de Katrina o Andrew.

El "género" de la primera tormenta del año también alterna cada año: la primera tormenta de un año impar recibe nombre femenino, mientras que la primera de un año par, masculino. Se preparan con antelación seis listas de nombres y cada una se utiliza cada seis años.

Cuando el Centro Nacional de Huracanes comenzó a nombrar las tormentas, en 1953, todos los nombres eran de mujeres. La feminista Roxcy Bolton empezó una campaña para mostrar el desagrado de muchas mujeres, molestas por ser asociadas arbitrariamente con el desastre. Finalmente lograron persuadir a las autoridades a comenzar a usar nombres masculinos nuevamente en 1979.

Una tormenta tropical se clasifica como un huracán cuando alcanza los 119 km/h.

El más mortífero registrado, de categoría 3, fue Bhola. Se estima que acabó con la vida de más de 500.000 personas. Tuvo lugar en la región del Delta del Ganges, en el actual Bangladesh, en 1970.

En la región atlántica al menos tres las tormentas han acabado con la vida de más de 10.000 personas. Son el famoso huracán Mitch (1998) que mató a 18.000 personas, el huracán de Galveston (que tomó tierra en Texas en 1900) que se estima que terminó con la vida de hasta 12.000 personas y el Gran Huracán (1780), que terminó con 22.000 vidas en Las Antillas.

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