Cuatro categorías para cuatro colores

DV SAN SEBASTIÁN

El sistema de advertencia ante posibles riegos meteorológicos está dividido en cuatro categorías. El de color verde significa que la situación es de normalidad absoluta y, en consecuencia, no es necesario lanzar ningún tipo de aviso.

En la segunda de las escalas se sitúa el aviso amarillo, que equivale a «riesgo moderado». Se activa en aquellas situaciones en las que, si bien no existe un peligro meteorológico para la población en general, sí puede haberlo para alguna actividad concreta. Por ejemplo, si se trata de viento, no hay peligro para la población en general pero podría haberlo para aquellas personas que trabajan a la intemperie. Por lo tanto, el aviso amarillo previene de un fenómeno que no afectará a la mayoría de los ciudadanos, aunque sí puede tener ciertas repercusiones en algunas actividades o personas. Y no se trata de ninguna alerta.

En el tercer nivel se sitúa la alerta naranja. En estas situaciones, sí existe un riesgo meteorológico importante para la población en general. Significa que tendremos que adoptar ciertas medidas de precaución. El color naranja indica que nos encontramos ante un riesgo importante, por lo que hay que permanecer atentos a los consejos de autoprotección que nos ofrecerán puntualmente los servicios de protección civil.

En el último de los niveles se encuentra la «alarma roja», que equivale a riesgo meteorológico extremo. Se decreta ante fenómenos no habituales de intensidad excepcional. Cuando se activa este nivel nos encontramos ante un fenómeno meteorológico de intensidad extraordinaria y en una situación de riesgo extremo. En este caso, se pondrán en marcha los planes de protección civil, se tomarán fuertes medidas en materia de prevención y las recomendaciones dirigidas a la población se basarán en instrucciones concretas de aconsejable cumplimiento.

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