El CES cree que la falta de medidas resta «credibilidad» al Plan de Igualdad vasco

Un momento de la concentración feminista del pasado 8 de marzo en Donostia./MICHELENA
Un momento de la concentración feminista del pasado 8 de marzo en Donostia. / MICHELENA

El Consejo Económico y Social critica que el documento es similar al de la legislatura anterior y que no cuenta con los medios necesarios

T. FLAÑOSAN SEBASTIÁN.

El Consejo Económico y Social Vasco ha redactado un informe bastante crítico tras analizar el VII Plan para la Igualdad de Mujeres y Hombres en la Comunidad Autónoma Vasca elaborado por Emakunde. De entrada, este órgano consultivo señala que «la falta de medidas y medios acordes con las pretensiones» de dicho plan «le resta credibilidad». A pesar de ello, estima oportuna su tramitación.

Al inicio de cada legislatura, el Instituto Vasco para la Mujer debe elaborar un plan general que recoja de forma coordinada y global las líneas de intervención y directrices que sirvan para orientar la actividad de los poderes públicos en materia de igualad. En esta ocasión, y ahí también hay un reproche, el proyecto se ha remitido al CES para que sea tramitada por la vía de urgencia, «lo que nos obliga a formular un informe en un espacio de tiempo excesivamente breve e insuficiente para abordar con la profundidad que merece», reprocha en su documento.

El análisis recoge que, si bien la participación de carácter técnico e institucional ha sido muy amplia a la hora de elaborar el plan, se echa en falta una «verdadera participación de los agentes económicos y sociales con espacios para el debate y un contraste real de los contenidos del plan en lugar de una mera entrega de aportaciones».

El informe critica que el plan se haya presentado con retraso y sin una evaluación del anterior

El Consejo recomienda que se aborden planes sectoriales para lograr un mayor éxito

Otra pulla que lanza el CES al plan es que, aunque se trata de un documento metodológicamente bien articulado y muy trabajado en el detalle de sus ejes de intervención, «su contenido registra amplia similitud con el plan precedente». Teniendo en cuenta que se trata del séptimo de estos planes y ante la repetición de programas y objetivos, el órgano consultivo se pregunta «si no habría llegado el momento de plantear planes de intervención sectorial, que al estar más acotados pueden conllevar un mayor éxito en sus realizaciones».

También censura que Emakunde ha concluido el plan «con apreciable retraso» sobre el plazo estipulado ya que se debería haber presentado en el inicio de la legislatura, pero, a pesar de esto, acoge «con agrado» la iniciativa.

En su argumentación, el Consejo Económico y Social Vasco prosigue con sus críticas al documento. Por ejemplo, «aunque el proyecto presentado por Emakunde declara que el punto de partida del séptimo plan es la evaluación del plan anterior» entiende que no hay tal evaluación, «lo que sorprende y resulta una omisión difícil de comprender». Es más, añade que es imprescindible la presentación de esos datos como punto de partida porque sin ellos «el lector se ve desposeído de toda referencia sobre los resultados de la ejecución del plan precedente y, consecuentemente, sobre la medida en que cada uno de los objetivos han sido alcanzados».

Solo objetivos

El CES también aprecia falta de concreción en algunos aspectos del proyecto elaborado por el Instituto Vasco de la Mujer. A su juicio, se aprecia «una cierta debilidad en el compromiso del plan» porque dibuja líneas generales de intervención pero entiende que no se centra el desarrollo de los objetivos en los distintos departamentos del Gobierno Vasco y del resto de las instituciones participantes. En opinión del Consejo, «la falta de medidas concretas es una carencia de carácter general del plan y actuaciones señaladas como medidas «no presentan carácter de tales y su naturaleza es más bien la de un objetivo».

El dictamen también incide en la necesidad de dotación presupuestaria suficiente para la ejecución efectiva del plan, extremo que no menciona el texto analizado. «La única información disponible sobre los aspectos económicos del plan es la recogida en la memoria económica elaborada 'ad hoc' a petición del propio consejo», indica el CES, que defiende que la inclusión del presupuesto existente permite hacerse una idea de la potencia del plan y de su capacidad para impactar sobre la realizada. Aconseja que, teniendo en cuenta el valor incuestionable de la educación para cambiar los valores que soportan la desigualdad de hombres y mujeres en todas las esferas, se enfoque la educación como un eje de intervención con entidad propia y que abarque todas las esferas de la misma.

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