Correr sin correr

Correr sin correr

Está a punto de comercializarse una pastilla que genera los mismos beneficios que cuando hacemos ejercicio

ALBERTO ARTIGAS

Nadie duda de que hacer ejercicio moderado y regularizado es bueno para el cuerpo. Tonifica, controla la tensión, reduce los problemas cardiovasculares y tranquiliza. El problema radica en las ganas y el tiempo. Mientras unos disfrutan corriendo, otros se aburren y muchos argumentan que no les da el día para ponerse las zapatillas. Pero la revolución que supone lucir un cuerpo de atleta sin levantarse del sofá de su casa está a punto de llegar.

Un instituto californiano ultima el lanzamiento de la ‘pastilla del ejercicio’. Ronald Evanas, uno de sus creadores que acaba de publicar en ‘Cell Metabolism’ los últimos avances, asegura que «esta píldora servirá no sólo para quien quiera perfeccionar su físico, sino también para los que sufren obesidad y problemas de movilidad».

El experimento parece tener avales suficientes para ser creíble. Los investigaciones de está píldora revolucionaria muestran ya sus aparentes ventajas antes de ponerla a la venta. Después de someter a un grupo de ratones a una sesión de cinta para correr, los que se tomaron la pastilla aguantaron 270 minutos de ejercicio, mientras que el resto sólo pudieron llega a los 160. Entre sus cualidades está el hacer perder peso y mejorar sus niveles de azúcar. A la molécula capaz de estos prodigios se le denomina GW501516 y es una vieja conocida para los científicos que viene trabajando con ella desde hace décadas.

Todo parecía ir sobre ruedas hasta que en los Juegos Olímpicos de China saltara la alarma. Algunos atletas la consumieron y su rendimiento mejoró hasta un punto tan sospecho que ya está incorporada en la lista de sustancias que están prohibidas para los deportistas.

En los años 90 se quiso aplicar a personas con enfermedades cardiovasculares y metabólicas. De hecho se consideró que podría ser muy beneficiosa para los diabéticos. A pesar de tantos beneficios, no se comercializó porque los organismos de control advirtieron que su uso exagerado podría producir cáncer. Ahora la fórmula parece estar más perfeccionada y lista para el consumo.

Su destino más apropiado no es para las personas que por pereza evitan hacer ejercicio, sino para aquellas que por sufrir paraplejia o hemiplejia ven con angustia el constante deterioro de sus músculos. Los beneficios se conocen, pero hay quien aún mantiene dudas sobre si sus efectos secundarios han logrado ser reducidos a niveles aptos para el consumo.

Aún así, parece inminente la comercialización del producto que sustituye al ejercicio físico. No es Gipuzkoa un territorio perezoso en este aspecto. En Donostia, el Ayuntamiento acredita que un 30% de los vecinos está abonado a alguna de las instalaciones deportivas municipales, es decir 56.049 personas.

También la encuesta de hábitos deportivos en Euskadi, publicada hace tres años, muestra un índice alto de vinculación de la ciudadanía vasca con el deporte. Un 72% lo practica al menos una vez a la semana. Las actividades más comunes por las mujeres son caminar, así como los ejercicios en sala y la natación. Los hombres son igualmente asiduos a caminar, pero también a correr y a ir al gimnasio. Todo ello, acompañado por el hecho de que la intensidad y frecuencia de la práctica deportiva sigue en aumento, hasta el punto de el 61% de la población cumple ya la recomendaciones sanitarias de como hábitos saludables, con al menos 150 minutos a la semana de ejercicio. Las cifras son buenas y están por encima de la media europea. Aún así, siempre habrá quien vea en la 'pastilla del ejercicio' la manera más idónea para estar en forma.

Fotos

Vídeos