Conflictos más graves y menos atención humanitaria

Migrantes rescatados en el Mediterráneo./
Migrantes rescatados en el Mediterráneo.

MSF denuncia la irresponsabilidad de los gobernantes con los millones de migrantes y refugiados que ven violados sus derechos fundamentales

ALFONSO COBETA

Cada vez más personas en el mundo huyen de las guerras, de situaciones de violencia en sus países, de persecuciones políticas o, simplemente, del hambre o la extrema pobreza. Estos episodios se están agravando por la dejación de responsabilidades de las instituciones nacionales e internacionales y por un vacío de organizaciones humanitarias, denuncia Joan Tubau. El director general de Médicos Sin Fronteras España (MSF) critica que el Derecho Internacional Humanitario en las zonas de conflicto y el Derecho de Asilo en los lugares de llegada, los dos principios fundamentales acordados tras la II Guerra Mundial que rigen la labor humanitaria y la protección de los civiles, “están siendo erosionados e ignorados” por los autores originales de dichas normas, entre los que incluye a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Yemen es uno de los países en conflicto, considerado emergencia de nivel 3, el máximo, con diversos actores enfrentados y la intervención de grandes potencias extranjeras, lo que dificulta el acceso a la población, que ha visto colapsado el sistema de salud. Así, se han propagado enfermedades como el cólera, con casi un millón de afectados, y la difteria, que llevaba 25 años erradicada. Más de la mitad de las instalaciones médicas que había antes de la guerra están cerradas, muchas de ellas destruidas por los ataques. Además, el bloqueo de los puertos y aeropuertos liderado por Arabia Saudí ha dificultado la entrada de suministros, material médico y de los propios trabajadores humanitarios, se queja Tubau. El resultado, miles de desplazamientos dentro del país y cuantiosas muertes.

Menores sirios enfermos esperan junto sus madres a ser atendidos por Médicos Sin Fronteras.
Menores sirios enfermos esperan junto sus madres a ser atendidos por Médicos Sin Fronteras.

La de los refugiados rohinyas es otra de las crisis más agudas. Cientos de miles de personas de esa minoría musulmana se han visto obligados a huir a Bangladesh por la brutal violencia sufrida en Birmania. Según MSF, unas 6.700 habrían sido asesinadas durante el primer mes de éxodo. El 70% fueron ejecutadas de un disparo en la cabeza, muchas mujeres fallecieron o fueron asesinadas tras sufrir terribles violaciones delante de sus vecinos, familiares o amigos, y centenares de víctimas eran menores de 5 años.

Siria, por su parte, es el país que más refugiados ha generado en los últimos años, cerca de 5,5 millones, que han huido de los sangrientos combates, seguido de Afganistán y Sudán del Sur, con 2,5 millones cada uno. La mitad de los sursudaneses han huido a Uganda, la nación más acogedora.

Escenarios de violencia extrema

A estas gravísimas crisis habría que añadir otras de larga duración como las de República Centroafricana, Libia, Irak, Etiopía, la región del lago Chad, Somalia…, escenarios de violencia extrema que exigen una respuesta de emergencia que atienda las necesidades vitales de esas poblaciones.

En este contexto, Médicos Sin Fronteras denuncia el creciente afán de EE UU, Australia y la Unión Europea “por aumentar las medidas represivas y las barreras, tanto físicas -muros y vallas- como políticas”, a los migrantes y refugiados. Pone como ejemplo los acuerdos de la UE con Turquía, o el alcanzado con Libia, que “lo único que hacen es violar el espíritu del derecho que protege a las personas que huyen de las guerras, la persecución ideológica, la violencia o el hambre”. “Se externalizan las fronteras y las policías de los países de emisión o tránsito tienen como único mandato evitar las llegadas de estos civiles a cualquier precio, aun a sabiendas de que se están violando sus derechos fundamentales”, clama Tubau. Critica, asimismo, las políticas de devolución practicadas por los gobiernos de Alemania, Francia, Italia o España, a los que acusa de complicidad en los secuestros y torturas padecidos por los migrantes, al tiempo que les exige abandonar su “hipocresía” en materia de refugiados y que dejen de “despreciar y pisotear el Derecho Internacional Humanitario”. Los conflictos se agravan pero la atención a las víctimas decrece. Urge actuar de inmediato.

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