Condenado a 14 años de cárcel por violar a un niño con autismo

La Audiencia de Álava cree probado que el agresor, de 60 años, cometió los hechos y amenazó al menor si lo contaba

DV SAN SEBASTIÁN.

La Audiencia Provincial de Álava ha condenado a un hombre a 14 años y medio de cárcel por agredir sexualmente a un niño de 11 años con autismo en Vitoria en 2016.

El juicio por estos hechos se celebró el pasado mes abril y el Ministerio Fiscal pedía para el acusado 16 años de prisión, mientras que la acusación particular solicitaba 18. La defensa reclamó la absolución.

Ahora el tribunal ha acordado imponer una pena de 14 años y medio de cárcel al considerar probado que el hombre, que tenía 60 cuando se produjeron los hechos, agredió sexualmente al menor y que, además, le amenazó con «romperle la cabeza» si contaba lo ocurrido. Sin embargo, le absuelve del delito de exhibición de material pornográfico a menores del que también fue acusado, al considerar que no se ha podido acreditar.

La Audiencia acuerda asimismo imponer al acusado diez años de libertad vigilada tras el cumplimiento de la pena de cárcel, y la prohibición de comunicarse y acercarse a la víctima a menos de 500 metros durante 20 años. También deberá abonar al menor una indemnización de 50.000 euros.

En declaraciones a Efe, el abogado de la familia del niño mostró su satisfacción por el fallo y explicó que eran conscientes de lo complicado de este caso, en el que no había testigos de la agresión sexual, el acusado lo negaba, no existían pruebas físicas y la denuncia se interpuso pasados unos meses del suceso. «Para la familia hubiera sido muy frustrante que este caso se hubiera quedado en una condena más liviana», afirmó.

El tribunal ha dado credibilidad al testimonio del menor, que declaró en tres ocasiones y corroboró sin contradicciones importantes el mismo relato. También han sido vitales las declaraciones en el juicio de la educadora, psicólogos y el psiquiatra que han tratado al niño antes y después del suceso, y que constataron un cambio de actitud en él tras la agresión y un importante retroceso a nivel educativo y de conducta.

Durante la vista el acusado negó los hechos y afirmó que sólo conocía al niño porque se le acercaba en la calle, ya que le gustaban sus perros. Sin embargo, la Fiscalía y la acusación particular mantuvieron que él se aprovechó de esta afición para, conociendo la discapacidad del menor, invitarle a su casa a ver uno de sus perros y agredirle sexualmente, unos hechos que ahora la Audiencia declara probados. El fallo se puede recurrir ante el Tribunal Supremo.

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