Comienza la demolición de las grandes estructuras del parque de atracciones de Bilbao

La figura de las pirámides será historia. / IGNACIO PÉREZ

Las grúas han entrado al recinto en la tercera semana de unas labores de desmantelamiento que deberán finalizar en tres meses

OLATZ HERNÁNDEZ

Después de casi treinta años sumida en el olvido, la silueta de las pirámides comienza a desaparecer hoy de las laderas del monte Ganguren. Las grúas poco a poco 'deboran' su cubierta y echan abajo su estructura metálica. En poco tiempo serán historia. El desmantelamiento de las principales estructuras del parque de atracciones de Artxanda ha arrancado este miércoles de manera definitiva y en algo más de tres meses no quedará ni rastro del que fuera uno de los complejos de ocio más modernos de Europa. Una ardua tarea en la que están inmersos media docena de operarios y dos grúas.

En el primer día de demolición le ha tocado el turno también al anfiteatro. Los asientos de la grada alta están siendo retirados uno a uno con la ayuda de un soplete. Hasta 1990 estas butacas eran las espectadoras privilegiadas de las actuaciones con la que disfrutaban los visitantes del parque. Ya no permanecen erguidas después de muchos años de silencio dentro del recinto. Su esqueleto caerá en los próximos días abajo. Es parte de la fase de derribo. Luego llegará la fase de desescombro, cuando se retirarán de las instalaciones los restos de todas las estructuras.

La retirada del esqueleto del parque de atracciones ha sido un proyecto anunciado hasta la saciedad. Ya en 2016, la Diputación dijo que destinaría una partida de 1,6 millones de euros para limpiar las diez hectáreas que ocupa el centro ferial. Finalmente serán cerca de 852.000 euros -796.323 de la adjudicataria y 55.902 de la dirección de obra- lo que costará el desmantelamiento. La encargada de las obras es la Unión Temporal de Empresas formada por Construcciones Intxausti y Demoliciones Lezama, estos últimos encargados de desmantelar el antiguo estadio de San Mamés.

Las labores se están llevando a cabo en tres fases. La primera comenzó hace dos semanas, cuando los operarios retiraron neumáticos, bidones y demás mobiliario del recinto ferial. En la segunda, se derribaron tabiques y se quitaron los sanitarios, tuberías y conducciones eléctricas. En esta tercera y última, las máquinas han entrado para demoler las grandes estructuras.

«Serios riesgos»

De este modo, las arcas forales se librarán de un lastre de 200.000 euros anuales, gasto destinado a garantizar la seguridad del recinto ya en su etapa en desuso. El abandono de las instalaciones atrajo a multitud de curiosos a pesar de que «presenta serios riesgos para la seguridad de las personas». En los últimos años, el recinto ofrece un aspecto apocalíptico: la entrada principal está cubierta de vegetación y es infranqueable, en la avenida principal cristales rotos y maderos quemados entorpecen el paso; y las pirámides, antaño principal reclamo y emblema del parque, se caen a pedazos.

Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo, entre 1974 y 1990, en el que cientos de personas hacían cola para montar en la noria y en la montaña rusa. Años dorados en los que Mecano, Alaska y Miguel Ríos sacaron brillo a esta Disneylandia situada a escasos kilómetros de Bilbao. La construcción costó unos 450 millones de pesetas y la Diputación acabó siendo la propietaria única después de que el público le diera la espalda: principalmente por sus malas conexiones, las condiciones meteorológicas y el elevado precio de la entrada.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos