La colombiana Leonor Espinosa gana el Basque Culinary World Prize

La chef Leonor Espinosa. / DV

EFE

La chef colombiana Leonor Espinosa ha ganado la segunda edición del Basque Culinary World Prize por su trabajo a favor de los indígenas de su país y la biodiversidad, mientras el español José Andrés ha sido uno de los diez finalistas.

El premio, dotado con 100.000 euros y promovido por el BCC y el Gobierno Vasco, ha sido anunciado en un acto celebrado en El Claustro de Sor Juana en Ciudad de México y ha estado presidido por el viceconsejero vasco de Agricultura, Pesca y Política Alimentaria, Bittor Oroz, el director del BCC, Joxe Mari Aizega, y el presidente del jurado, el cocinero Joan Roca.

Entre los miembros del jurado de este premio destinado a distinguir a cocineros con "iniciativas transformadoras" figuran Gastón Acurio (Perú), Michel Bras (Francia), Dominique Crenn (Estados Unidos) y María Fernanda Di Giacobbe (Venezuela).

"Teníamos a diez finalistas que representaban toda la diversidad de proyectos transformadores que hay en muchos lugares del mundo, algunos vinculados con retos sociales y otros con la salud", ha indicado a EFE el director del BCC, Joxe Mari Aizega.

Los cocineros que han llegado a la final del certamen han sido el cocinero español afincado en Estados Unidos José Andrés, Ebru Baybara Demir (Turquía), Dan Giusti (EEUU), David Hertz (EEUU), Anthony Myint (EEUU), Daniel Patterson & Roy Choi (EEUU), Melinda McRostie (Australia /Grecia); Niko Romito (Italia) y Ricardo Muñoz Zurita (México).

Ayuda a mentener vivas las tradiciones

Espinosa ha sido premiada por su trabajo que vincula el campo con la ciudad, por su respaldo a los indígenas y a la comunidad afroamericana de su país, así como su promoción de la biodiversidad.

La cocinera colombiana, propietaria del restaurante Leo Cocina y Cava de Bogotá, ha sido distinguida por la labor en las poblaciones indígena y afroamericana, que "es muy importante en un país como Colombia", ha señalado Aizega.

Aizega ha destacado la promoción que Espinosa hace de la biodiversidad y la cultura en zonas alejadas de las ciudades, labor que ayuda a mantener vivas las tradiciones de las comunidades indígenas.

La decisión del jurado también reflejó la importancia, cada vez más presente en la gastronomía moderna, de trabajar con productores y de rescatar productos locales.

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