La clase social de los progenitores influye en la salud de los menores en Euskadi

Un niño se toma una bebida preparada de cacao./AFP
Un niño se toma una bebida preparada de cacao. / AFP

Un estudio del Gobierno Vasco subraya que los hijos de inmigrantes tienen «una salud peor» que aquellos con padres autóctonos

IRAITZ VÁZQUEZSAN SEBASTIÁN.

La clase social de los jóvenes vascos influye de manera determinante en su estado de salud. Es una de las principales conclusiones a las que ha llegado el estudio que ha elaborado el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, en el que se refleja las determinantes sociales y desigualdades que sufre la población infantil y los adolescentes en el País Vasco. Concluye que la salud de los jóvenes vascos empeora a medida que la clase social de la familia desciende, tanto entre chicas como en chicos, aunque el gradiente social es más claro en los varones.

La etapa infantil está considerada por los expertos como un periodo crucial para el desarrollo de una vida longeva y saludable. Se trata de una etapa de gran vulnerabilidad donde los factores ambientales y determinantes sociales producen una combinación «compleja y tienen su reflejo en la salud». Por ello, desde el Gobierno Vasco pretenden lograr un adecuado conocimiento sobre los hábitos de vida de los jóvenes vascos para tratar de conseguir «el desarrollo de intervenciones efectivas que aseguren una vida en buenas condiciones», recalca el estudio.

Así, refleja que las desigualdades en cuanto a la salud siguen siendo «muy importantes» hoy en día en Euskadi. El estudio recuerda que la mayoría de la población infantil y adolescente vive en familias con padres que tienen ocupaciones intermedias, son trabajadores por cuenta propia o que no tienen empleos cualificados. Mientras que alrededor de un 20% de la población vasca entre 0 y 17 años vive en hogares de clase social más favorecida, con progenitores con un entorno laboral tradicionalmente asociado a licenciaturas universitarias.

En cuanto a la procedencia de los progenitores, las mayoría de la población infantil y adolescente tiene padres «autóctonos», aunque actualmente más de uno de cada diez tiene origen inmigrante en el País Vasco.

Solo un 7,5% de los menores de 17 años no practica ningún tipo de ejercicio físico

En torno al 8% de los jóvenes vascos presentan problemas de obesidad

El informe publicado desde el Servicio de Estudios e Investigación de la consejería de Jon Darpón subraya que «la población infantil y adolescente percibe que tiene un buen estado de salud», aunque especifica que empeora a medida que la clase social de las familias desciende. También destaca que el nivel de estudios de los progenitores tiene su relevancia en este aspecto. Tanto es así que la diferencia en el nivel de salud entre los hijos cuyos padres han alcanzado el nivel máximo de estudios primarios y los de aquellos con estudios terciarios es de 20,4 puntos entre los niños, mientras que aumenta hasta el 21,2 puntos en cuanto a las niñas.

Pero la distancia aumenta aún más si se tiene en cuenta el país de procedencia de los padres. La población nacida de progenitores inmigrantes tiene un estado de salud «notablemente peor» que el de aquellos nacidos de padres autóctonos, recoge el estudio. De esta manera, el 61,3% de los hijos de ascendientes nacidos en un país de renta baja «no tiene muy buen estado de salud percibido», mientras que este porcentaje desciende hasta el 40,3% en el caso de los descendientes autóctonos.

Enfermedades crónicas

A pesar de la buena salud de la que gozan los jóvenes vascos en general, el estudio alerta de que hay un 15,9% de chicos y un 11,3% de chicas que padecen problemas crónicos como asma, alergias o patologías cutáneas. En este aspecto, de nuevo la clase social de los padres aparece como determinante, ya que a medida que el estatus familiar desciende padecen este tipo de patologías en mayor medida. «Es llamativo en el caso de los chicos con una prevalencia del 39,3%, mientras que en el caso de las chicas llega hasta el 22,6%».

El estatus migratorio de la familia también tiene su consecuencia, ya que la proporción de jóvenes con problemas crónicos de salud es ligeramente mayor entre aquella población «descendiente de inmigrantes» que entre los jóvenes que desciende de padres «autóctonos, siendo la probabilidad de sufrir patologías crónicas es más elevada en el caso de los chicos, con un 56% de la población masculina, y un 52% en el caso de las chicas».

El estudio también pone el foco en la proporción de menores que viven en hogares con la percepción de tener dificultades para llegar a fin de mes. La califica de «llamativa» porque uno de cada dos, lo que supone cerca de 130.000 niños vascos, percibe que en su hogar existe algún tipo de dificultad económica. Además, añade que «las diferencias entre grupos sociales son muy claras». Los menores cuyos progenitores tienen un menor nivel de estudio, son de origen inmigrante y que residen en hogares ubicados en áreas de mayor privación son los que en mayor medida padecen dificultades económicas.

Desde el Departamento de Salud vasco también han analizado la actividad física y las horas que pasan los jóvenes frente a las pantallas de la televisión o del ordenador. Los resultados en este sentido muestran que los menores de 17 años realizan algún tipo de actividad física en su tiempo libre de forma regular. Apenas un 7,5% no lleva a cabo ningún tipo de ejercicio. En este caso, la prevalencia también desciende en el caso en el que los progenitores cuentan con estudios primarios o inferiores, así como cuando tienen origen inmigrante.

Problemas de obesidad

Sobre los hábitos de sedentarismo, advierte de que ver la televisión o jugar a los videojuegos «se ha evidenciado con una peor salud o una mayor obesidad entre los niños», a la vez que los relaciona con un menor tiempo de actividad física y el consumo de refrescos y comidas de aporte calórico. Así, el 18,7% de los chicos y el 14,1% de las chicas tienen sobrepeso en Euskadi, mientras que en torno al 8% presentan obesidad. Además, el entorno residencial está relacionado con las conductas saludables como la práctica de deporte o actividad física.

El estudio concluye la lucha contra las desigualdades sociales existentes desde una etapa inicial de la vida «redundará en una mejora de la salud no solo de aquellos grupos que tiene peor salud, sino también de toda la población».

Más

Fotos

Vídeos