Al cirujano por una mala imagen

Lo que sucede con los 'selfies' es que uno se saca la fotografía sin demasiada preparación previa, con el móvil en alto y el rostro allí abajo, mal iluminado o demasiado expuesto a la luz. Y así no hay quien salga bien en la foto Lo que antes, cuando solo existían las imágenes en papel, era un disgusto esporádico, ahora es un desencanto diario, un complejo de inferioridad que no cesa y que se ve ampliado por la sobreexposición en las redes sociales. Cuantas más autofotos se haga una persona más defectos descubrirá en sus facciones. De ahí al quirófano hay un paso que dan muchos jóvenes convencidos sin razón de que su cara tiene mucho que mejorar.

Según datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (Secpre), «uno de cada diez pacientes recurre a un cirujano plástico influido por la difusión masiva de imágenes de sí mismo y la consiguiente opinión de otras personas sobre ellas». Son personas que acuden a las consultas en busca de rinoplastias, retoques del mentón o labios más carnosos. «Echamos a mucha gente atrás», afirma el especialista y miembro del Secpre Ricardo Ruiz de Erenchun. «Muchos pacientes confunden la cirugía plástica con la banalidad de un 'selfie' o de querer parecerse a un famoso», señala.

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