Osakidetza impulsará el próximo año el programa para detectar el cáncer de útero

Gráfico

Las matronas de los centros de salud serán las encargadas de hacer la prueba, consistente en una citología líquida, a las mujeres de edades comprendidas entre los 25 y 64 años

MARÍA JOSÉ CARRERO

El programa para prevenir el cáncer de cuello de útero (cérvix) o detectarlo a tiempo se pondrá en marcha el próximo año. El Departamento vasco de Salud ultima los preparativos para hacer realidad la exploración periódica de la población femenina de edades comprendidas entre 25 y 64 años. En la actualidad, la Sanidad vasca realiza un cribado 'oportunista' para los tumores de cérvix; es decir, los ginecólogos o matronas pueden prescribir una citología cuando la paciente acude a consulta por cualquier motivo. Sin embargo, los responsables sanitarios han detectado «desigualdades» en el acceso a esta prueba, ya que está demostrado que las mujeres con menos nivel económico acuden menos a estas revisiones. Por ello, han decidido implementar la prestación con un plan «sistematizado» para reducir la incidencia y la mortalidad de esta enfermedad.

Según la última Encuesta de Salud de la Comunidad Autónoma Vasca (año 2013), el 72% de las mujeres de 25 a 64 años se había realizado una citología vaginal en los tres ejercicios previos como método de diagnóstico precoz del cáncer de cuello de útero, lo que supone un descenso del 4% respecto a 2007. Además, el mismo informe pone de manifiesto que el 16% de las mujeres de estas edades -sobre todo las de los grupos socioeconómicos más desfavorecidos- nunca se había realizado la citada prueba, una situación más acusada entre las de mayor edad.

EL DATO 600.000

mujeres son las candidatas potenciales a realizarse la prueba, que será diferente en función de la edad. De 25 a 34 años consistirá en una citología líquida. De 35 a 64, primero se practicará un análisis para detectar la presencia del virus del papiloma humano de alto riesgo (VPH AR).

Siguiendo directrices europeas, el 'screening' de cérvix consistirá en practicar a las mujeres entre 25 y 34 años una citología líquida, un tipo de análisis que casi ha desplazado al sistema tradicional, conocido como test de Papanicolaou. Con el nuevo método, las células se colocan en un frasco pequeño que contiene una solución conservadora, con lo que se mejora la calidad de la muestra recogida. La prueba se realizará cada tres años.

A partir de los 35 años y hasta los 65, el examen consistirá en detectar mediante un análisis específico la presencia del virus del papiloma humano de alto riesgo (VPH AR), responsable del 90% de los casos de cáncer de cérvix. En caso de dar positivo, se hará una citología líquida para ver si hay células cancerígenas. Si da negativo, se repetirá a los 5 años.

En su contexto

El análisis
El análisis se implantará de forma progresiva. Los expertos calculan que cada año se realizarán 100.000 analíticas que se remitirán al laboratorio de referencia, el de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Donostia.
Relaciones sexuales
El virus del papiloma humano (VPH) se transmite a través de las relaciones sexuales, pero solo algunos tipos degeneran en cáncer.

El hecho de que a las más jóvenes no se les realice una prueba para detectar el VPH AR, que se transmite a través de las relaciones sexuales, se debe a que se trata de una infección muy frecuente, pero que la mayoría de las veces desaparece. Solo cuando cierto tipo de virus (hay un centenar) persiste durante muchos años es cuando se desarrolla un cáncer.

Serán las matronas de los centros de salud las encargadas de hacer las citologías, según ha anunciado el propio consejero de Salud, Jon Darpón, en una jornada científica de estas profesionales. Pese a que la incidencia del cáncer de cuello de útero no es elevada, la presidenta del colectivo en el País Vasco, Elena Palacio, considera «positivo» que se ponga en marcha un programa de cribado, «porque más vale prevenir que curar. Cuando se dispone de un método de diagnóstico precoz de una patología, como es el caso, por qué no utilizarlo. Es lo mejor para la salud y, además, siempre va a resultar más barato que un tratamiento cuando la enfermedad ya está avanzada».

EL DATO 16%

de las mujeres vascas de entre 25 y 65 años nunca se ha hecho una citología.

A la espera de que el Departamento de Salud ofrezca más detalles de la organización del cribado, Elena Palacio ve con buenos ojos que sean las matronas quienes realicen las citologías ya que «somos enfermeras especialistas en Ginecología y Obstetricia y es algo que ya venimos haciendo».

Muestras a San Sebastián

El plan prevé que el laboratorio de referencia para el análisis de las muestras sea el de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Donostia. A él irán a parar los tarritos con las células uterinas de las más de 100.000 mujeres que cada año se realizarán la prueba.

Según el grupo de expertos que está ultimando el programa, la centralización de este volumen de analíticas «constituye un reto de envergadura», ya que una vez realizado el análisis será preciso vincular cada resultado a la historia clínica electrónica correspondiente. Los especialistas convocados por el Departamento de Salud para organizar el operativo calculan que son más de 600.000 las mujeres potencialmente candidatas al cribado. Ahora bien, como ocurre siempre que se pone en marcha un programa de estas características, la implantación será progresiva.

Una década vacunando a las niñas de 12 años

Pronto se cumplirán diez años de la introducción del antídoto contra el papiloma humano (VPH) en el calendario vacunal de Osakidetza. Fue la última semana de noviembre de 2007 cuando el entonces consejero de Sanidad, Gabriel Inclán, remitió una carta a los padres de todas las niñas de 12 y 13 años pidiendo su consentimiento para protegerlas contra un virus causante del 90% de los tumores de cérvix. La medicación preventiva se administró mediante tres inyecciones intramusculares en el hombro. La segunda se ponía a los dos meses, y la tercera, medio año después de la primera. Ese primer curso se vacunó a 9.000 niñas de primero de la ESO.

En 2015, la pauta cambió. La investigaciones realizadas permitieron demostrar que los nuevos fármacos eran igual de eficaces con dos dosis, separadas por un intervalo de medio año. Por ello, el calendario vacunal infantil se modificó para introducir la vacuna en sexto de Primaria y un pinchazo menos.

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