«Nuestra gran diferencia con EE UU y Alemania son sus recursos económicos»

Sara Barja posa junto a uno de los microscopios del Centro de Física de Materiales de San Sebastián. /MICHELENA
Sara Barja posa junto a uno de los microscopios del Centro de Física de Materiales de San Sebastián. / MICHELENA
Sara Barja, investigadora del Centro de Física de Materiales

Imparte una conferencia esta tarde en Tabakalera en la que realizará un breve «recorrido histórico» de los microscopios

IRAITZ VÁZQUEZ

La investigadora del Centro de Física de Materiales de San Sebastián, la asturiana Sara Barja, impartirá esta tarde a partir de las 19.30 horas en Tabakalera la conferencia ‘¿Qué sabemos de...? Microscopios: de la célula al átomo’ que se enmarca dentro de la Zientzia Astea. La entrada es gratuita hasta completar aforo.

- Quien se acerque a Tabakalera, ¿qué podrá conocer hoy?

- Voy a intentar hacer un recorrido histórico de cómo hemos ido acercándonos al mundo de lo muy, muy, muy pequeño. Veremos desde los microscopios de lentes, que es a lo que estamos acostumbrados, hasta los de efecto túnel, que son con los que trabajamos en nuestro centro. Enseñaremos cómo podemos manipular átomos a escala local y generar reacciones químicas de una molécula a otra.

- ¿Será un recorrido histórico sobre los microscopios?

- Es una historia de cómo el acceso al mundo desconocido de lo muy muy muy pequeño ha avanzado a través del microscopio. Consiguieron el avance de las primeras bacterias y han permitido la fabricación de vacunas. También enseñaremos que ahora nos están permitiendo conocer y manipular materiales a escala atómica.

- ¿Qué se sabe de los microscopios?

- Todos hemos jugado en alguna medida con lentes que no dejan de ser un componente de un microscopio, bien sea a través de las gafas o de una botella de agua viendo cómo se deforma la imagen. Todos hemos jugado a deformar los rayos de luz y hacer más pequeño lo que se ve. Esto es el funcionamiento de un microscopio.

- Los microscopios son parte fundamental de la ciencia.

- Es un hito histórico enorme. Sobre todo en el campo de la ciencia y de la medicina. Abrió las puertas al mundo desconocido.

- ¿Qué se ha descubierto en ese mundo desconocido?

- En ese mundo básicamente se fundamenta todo lo que somos. Porque el ladrillo constituyente es el mismo para todos: el átomo. Sin embargo, dependiendo de cómo interactúen entre ellos, va a hacer que sea una mesa o que sea el aire. Poder acceder a esas escalas tan pequeñas nos da una cantidad de posibilidades increíbles.

- ¿Hacia dónde avanza el mundo de la ciencia?

-No tengo ni idea los límites que hay. Los que comenzaron a trabajar con lentes no se imaginaban que iba a haber unos microscopios que iban a observar bacterias que se mueven en una gota de agua de un charco. En el caso de la nanotecnología, la verdad es que los avances son brutales. Ya hay partículas que se colocan dentro del torrente sanguíneo. Son medicamentos específicos que logran liberar tratamientos en caso de cáncer, hipotermia o diabetes.

- ¿La nanotecnología vive una edad de oro?

- En la nanotecnología ahora se están haciendo unos avances brutales. Estamos yéndonos a los límites del conocimiento y quiero pensar que dará solución a muchos de los problemas que estamos teniendo.

- ¿La crisis ha sido un hándicap?

- Se ha notado un montón a nivel de recursos y de moral. Económicamente utilizamos sistemas costosos y supone tener muchas personas trabajando en un grupos. Es verdad que en el País Vasco se ha ralentizado la falta de financiación y se ha notado porque ha atraído talento científico.

- Usted ha trabajado en Estados Unidos y Alemania, ¿qué diferencias encuentra después de haber estado en el extranjero?

- Una de las grandes diferencias son los recursos económicos. Se nota y la vida es muy diferente. Pero lo que me llevó a venir al País Vasco es que son centros en los que hay diferentes disciplinas funcionando. Estamos en un entorno con otros centros como el DIPC o el Nanogune en el que tenemos contacto con investigadores de otras materias. Creo que la pluralidad científica hace que se puedan juntar diferentes disciplinas, salga una idea loca y el conocimiento pueda avanzar un poquito más.

- ¿Donostia es una ciudad científica?

- Es muy importante la labor brutal que se hace en Donostia de divulgación para que la sociedad sepa lo que estamos haciendo. Nosotros no somos personas raras que estamos investigando cosas extrañas. Todo en lo que estamos trabajando intentamos dárselo a la sociedad porque nuestros sueldos o los laboratorios se pagan con los impuestos. Es importante cambiar de mentalidad e informar que estamos haciendo cosas que tienen utilidad práctica.

- ¿Aún falta cultura científica?

- Nos falta, y también por nuestra parte adaptarnos al lenguaje y hacerlo atractivo. En muchas ocasiones nos escudamos en terminología y palabras muy complejas, y en realidad estamos poniendo una barrera.

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