El curioso motivo por el que a los patos les crece el pene

El estudio dice que el tamaño del pene del pato responde a su entorno social / P.Brennan

Descubren que los machos rivalizan con otros por la atención de las hembras tienen falos en espiral de mayor tamaño

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Los patos se encuentran entre las escasas especies de aves que tienen pene. Y son unos genitales realmente curiosos. Son muy largos -hasta 20 cm- y en espiral, características que han evolucionado durante una auténtica «guerra de sexos» para adaptarse a la vagina con la misma extraña forma de las esquivas hembras. Ellas pretenden evitar a los pretendientes más agresivos, que muchas veces las fuerzan, mientras que ellos, muy entusiastas, pueden lograr una erección en menos de medio segundo, incluso si la penetración no es completa.

Por si la cosa no fuera ya bastante desconcertante, un nuevo estudio publicado en la revista «The Auk: Ornithological Advances» ha descubierto que a esos impresionantes órganos masculinos les afecta el entorno social. Es decir, a los patos machos que se enfrentan a más competencia les crecen penes más grandes.

Patricia Brennan, del Mount Holyoke College, y sus colegas, probaron su hipótesis en dos especies: los malvasía canelas, que son muy promiscuos, no forman lazos de pareja y tienen penes relativamente largos, y los porrón bola, que forman parejas estacionales y tienen penes relativamente cortos.

Los científicos mantuvieron a los patos cautivos en parejas o grupos durante la temporada de cría durante dos años. Encontraron que los machos de porrón bola tenían penes más largos en promedio cuando estaban alojado en grupos con otros machos. Para los malvasía, los efectos fueron más complicados: muchos machos no lograron alcanzar la madurez sexual hasta el segundo año del experimento, y cuando lo hicieron, a los alojados en grupos les crecieron sus penes más rápido que a los machos alojados en parejas, pero no lo hicieron todos a la vez y permanecieron en la condición reproductiva solamente por períodos cortos de tiempo.

Ahora me toca a mí

La explicación es que los machos malvasía enfrentados a una intensa competencia pueden compensar estratégicamente su desarrollo entre sí para reducir los costes de la agresión entre ellos, en una especie de ahora me toca a mí y luego a ti, y sacar lo mejor de una mala situación. Además, como estos patos ya tienen penes relativamente largos en promedio en comparación con otras especies de aves acuáticas, su capacidad de crecer aún más en base a señales sociales puede ser limitada, señalan los investigadores. En cualquier caso, el estudio muestra que el nivel de competencia que experimentan los machos puede tener un gran efecto sobre sus genitales.

«Este es un excelente estudio experimental de la morfología del pene, observando los efectos del ambiente social sobre el tamaño del pene en dos especies de patos que tienen diferentes sistemas de apareamiento», asegura Bob Montgomerie, de la canadiense Universidad de Queen, un experto en estrategias reproductivas que no participó en el estudio. «La pregunta ahora es si el aumento observado en el tamaño del pene en los porrón bola bajo la amenaza de la competencia de espermatozoides en realidad da una ventaja competitiva a los machos. Como todos los buenos estudios, sin duda esto estimulará más investigación, ya que proporciona metodologías y un enfoque claro en cuestiones interesantes».

Pena que ya se hayan entregado los Ig Nobel de este año, los premios a las investigaciones científicas más absurdas, porque esta sería digna de ser considerada para el galardón de Biología.

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