Nuestros cerebros saben romper el hielo

Un experimento del BCBL revela que las ondas cerebrales de los integrantes de una conversación se sincronizan entre sí

JAVIER GUILLENEA

Una pareja del mismo sexo se sentó frente a frente y comenzó a hablar. Era la primera vez que lo hacían, no se conocían de nada aunque eso no importó. Terminaron conectando, pero no lo hicieron ellos, al menos no estrictamente. Fueron sus cerebros, que sincronizaron sus ondas, como si estuvieran encantados de conocerse.

Al lado de la pareja, otras catorce participaban en el experimento, que se llevó a cabo en las instalaciones del Basque Centre on Cognition, Brain and Language (BCBL) de San Sebastián. Siguiendo un guion, entablaban una conversación de temática general y, por turnos, los protagonistas se intercambiaban el papel de emisor y receptor. A través de electroencefalografía –una prueba no invasiva que analiza la actividad eléctrica del cerebro–, los científicos midieron el movimiento de las ondas cerebrales simultáneamente y comprobaron que las oscilaciones de las mismas tenían lugar al mismo tiempo. En todos los casos sus cerebros comenzaron a trabajar de forma simultánea, acabaron sincronizándose.

Hasta el momento, las investigaciones más tradicionales habían planteado la hipótesis de que el cerebro se sincroniza en función de lo que escucha, ajustando así sus ritmos a los estímulos auditivos. Ahora, los expertos del centro donostiarra han ido un paso más allá y han analizado simultáneamente la compleja actividad neuronal de dos personas desconocidas que entablan un diálogo por primera vez.

Lo que han visto los investigadores es que el ritmo de las ondas cerebrales del emisor y del receptor se ajusta a las propiedades físicas del sonido del mensaje emitido en una conversación. La actividad neuronal de dos individuos implicados en un acto comunicativo se sincroniza para dar paso a una conexión entre ambos sujetos. Se genera así una conexión entre los dos cerebros, que comienzan a trabajar de manera conjunta con un mismo fin: la comunicación. Es como si la materia gris de los dos desconocidos hiciera un esfuerzo para romper el hielo y poder charlar con más soltura.

Los resultados de este experimento han sido publicados en la revista Scientific Reports. El trabajo ha sido realizado por un equipo liderado por Alejandro Pérez, Manuel Carreiras y Jon Andoni Duñabeitia, quienes sostienen que esta sincronía intercerebral puede ser un factor clave para la comprensión del lenguaje y de la comunicación interpersonal.

«Se trata de una comunión intercerebral que va más allá del propio lenguaje y que puede constituir un factor clave en las relaciones interpersonales y en la comprensión del lenguaje», explica Jon Andoni Duñabeitia.«Los cerebros de dos personas se acercan gracias al lenguaje, y la comunicación crea entre ellas vínculos que van mucho más allá de lo que se puede percibir desde el exterior», añade el investigador del centro donostiarra. «Podremos saber si dos personas están conversando entre ellas únicamente analizando sus ondas cerebrales».

«Ser capaces de saber si dos personas están hablando entre sí, e incluso de qué están hablando, únicamente viendo su actividad cerebral es algo maravilloso. Ahora podemos explorar nuevas aplicaciones de gran utilidad en contextos comunicativos especiales, como en el caso de personas con dificultades para comunicarse», subraya Duñabeitia.

El próximo paso será comprobar si los cerebros de dos personas se sincronizan de la misma manera cuando la conversación es en una lengua no nativa. En un futuro, el conocimiento de esta interacción entre dos cerebros permitiría comprender y analizar aspectos muy complejos en el ámbito de la psicología, la sociología, la psiquiatría o la educación, empleando las neuroimágenes dentro de un contexto realista o ecológico.

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