Diario Vasco

San Valentín nos genera «taquicardia afectiva»

video

San Valentín nos genera «taquicardia afectiva». / UGR

  • Científicos de la Universidad de Granada han medido los mecanismos fisiológicos que provocan el amor

La Universidad de Granada (UGR) ha hecho públicos este lunes, víspera de San Valentín, los resultados de un estudio para medir los mecanismos fisiológicos que provocan el amor entre personas, tanto a nivel central (es decir, que atañe a lo cerebral) como periférico (que concierne a lo cardíaco, muscular y la sudoración).

En lo que ya se ha considerado como la investigación más completa desarrollada hasta la fecha sobre este asunto, un equipo de científicos del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) ha identificado la llamada "taquicardia afectiva".

Ya que su trabajo ha determinado que, "cuando una persona está enamorada y contempla una fotografía de la cara de su amado/a (algo que también ocurre si es un familiar querido)", se produce una reacción fisiológica bautizada como "taquicardia afectiva" por los expertos. "El corazón sufre una deceleración inicial para posteriormente acelerarse rápidamente", han explicado sobre ese tándem disminución-incremento de la frecuencia cardíaca en cuestión de escasos segundos.

"La visión del rostro de la persona amada aumenta la sudoración o conductividad eléctrica de la piel a partir del primer segundo y medio, y provoca una activación del músculo cigomático facial, que es el responsable de la sonrisa", ha detallado el comunicado de la UGR. "Este último patrón se produce en mayor medida en las chicas que en los chicos, debido, probablemente, a cuestiones culturales, ya que las mujeres tienen una mayor facilidad para expresar sus emociones que los hombres", ha agregado la nota de prensa.

"La actividad cerebral que se produce es mucho mayor cuando contemplamos fotos de personas queridas que las de desconocidos", han añadido unos investigadores que desde el año 2010 analizan diversos patrones fisiológicos que generan las emociones positivas en los sujetos.

El patrón del amor también ha revelado que este sentimiento es un protector del estrés. Y es que, cuando los participantes estaban contemplando la foto de una persona querida, al darles un susto (mediante un fuerte ruido inducido a través de los auriculares) la respuesta de sobresalto que se producía era mucho menor que cuando esto ocurría sin visionar la foto.

Estudiantes de entre 20 y 29 años

Para llevar a cabo sus indagaciones, trabajaron con una muestra formada por estudiantes de la Facultad de Psicología de la UGR, hombres y mujeres de entre 20 y 29 años. Les pidieron que realizaran una fotografía con unas condiciones determinadas de tamaño y color (en blanco y negro) de su padre o madre, así como de su pareja, con quien debían llevar un mínimo de seis meses de relación.

"Estas fotos de las caras deben ser neutras; es decir, no deben tener ninguna expresión emocional de alegría o tristeza que pueda interferir en la reacción de los participantes, y se proyectan de manera aleatoria durante 4 segundos durante el experimento que llevamos a cabo", han comentado Jaime Vila Castellar y Pedro Guerra Muñoz, investigadores del CIMCYC.

Luego efectuaron un experimento con todos los participantes, a quienes colocaron sensores en el rostro, cabeza y manos para así monitorizar su actividad fisiológica central y periférica, al tiempo que les presentaban fotografías de cinco caras: dos de personas queridas, dos de personas desconocidas y una de un bebé (como grupo control).

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate