De Cibeles al Pilar con Ventura Rodríguez

Un hombre visita la exposición 'Ventura Rodríguez. Arquitecto de la ilustración. /Luca Piergiovanni (Efe)
Un hombre visita la exposición 'Ventura Rodríguez. Arquitecto de la ilustración. / Luca Piergiovanni (Efe)

La Academia de Bellas Artes revisa el legado del gran arquitecto, que diseminó su obra por toda España

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Dibujante de talento precoz, Ventura Rodríguez Tizón (Ciempozuelos, 1717 - Madrid, 1785) fue un de los arquitectos más relevantes de la Ilustración. Pocos saben que este alarife con calle en Madrid y estación en la línea 3 del Metro diseñó las fuentes de Cibeles, Neptuno y Apolo o la Basílica de la Virgen del Pilar en Zaragoza. Fue un grande del Siglo de las Luces, un brillante e influyente arquitecto del XVIII cuya obra, de marcado acento barroco, está diseminada por toda España.

Apurando el tercer centenario de su nacimiento, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando acoge una extensa muestra sobre su obra y su legado. La institución que el propio Ventura Rodríguez dirigió en dos ocasiones -1766 y 1775- reúne centenar y medio de piezas entre obras de arte, planos, proyectos, recreaciones y documentos muy diversos. Piezas en muchos casos nunca expuestas y que proceden de colecciones particulares e instituciones públicas.

Amigo de Francisco de Goya -hay cinco pinturas del aragonés en la muestra-, de Jovellanos, Mengs, Camponames y otras grandes figuras de la Ilustración, dueño de un portentosa biblioteca, Ventura Rodríguez creció en su oficio en las obras del Palacio Real de Madrid.

Diseñó luego el Paseo del Prado y la demolida Puerta de Atocha, e imaginó una Puerta de Alcalá que, como muchos de sus proyectos más ambiciosos, no se llevaría a efecto. En su ajetreada vida fue decisivo el favor o el desencanto de los aristócratas, políticos y monarcas para los que trabajó: Felipe V, Fernando VI y Carlos III.

La muestra repasa la ingente obra de este dibujante de enorme destreza y sensibilidad, activo arquitecto hasta sus últimos días en una gran variedad de tipologías. Firmó más de 300 proyectos entre civiles y religiosos: palacios, cementerios, plazas, fuentes, puentes, templos, conventos, altares, transparentes y elementos ornamentales. Suya es la capilla del Palacio Real, el Palacio de Liria para la Casa de Alba -trabajó con Louis Guilber- , la Basílica del Nuetra Señora del Pilar en Zaragoza, la fachada de la catedral de Pamplona, el convento de los Padres Agustinos de Valladolid, el Acueducto de Noaín, el altar mayor de la capilla de San Julián en la catedral de Cuenca o el Palacio de la Mosquera, en Arenas de San Pedro (Ávila).

Estilo propio

Formado en las obras de los Reales Sitios bajo las órdenes de los italianos Filippo Juvarra y Giovanni Battista Sacchetti -artífices del Palacio Real de Madrid-, Ventura Rodríguez perfeccionó en medio siglo de actividad «un estilo personal, representativo de la síntesis de sus convicciones barrocas y académicas», según Delfín Rodríguez, catedrático y comisario de una muestra cuyo diseño firma el arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade.

Recuerda Delfín Rodríguez que el genio de Ventura Rodríguez fue «a contracorriente» y sus polémicas con colegas como José de Hermosilla, Juan de Villanueva y Francesco Sabatini. Con todos mantuvo una relación «más que tensa» y litigó por los proyectos. Como el espectacular palacio en Boadilla del Monte, cerca de Madrid, que Rodríguez construyó para el Infante Luis de Borbón. Se quedó en proyecto la catedral romana que diseñó en 1748, con la que correspondía a su nombramiento como miembro de la Accademia di San Luca, el mayor honor de la época para un arquitecto. Sobre plano se quedó también su diseño para la iglesia de San Francisco el Grande en Madrid.

«Nuca estuvo en Roma, pero para comprender su trascendencia hay que compararlo con los mejores arquitectos de la Roma Barroca, los Bernini, Borromini o Carlo Fontana», dice Delfín Rodríguez. «Ellos escribieron en Roma a mediados del siglo XVII la partitura que Ventura Rodríguez tocó cien años después en Madrid», precisa el comisario y catedrático de Historia del Arte.

Dividida en cinco apartados, la muestra se inicia con un recorrido por su periodo de formación y sus primeros proyectos. Continúa con el reinado de Fernando VI, las obras con influencia del barroco romano y los años de trabajo más complejos bajo el reinado de Carlos III. Se cierra con un repaso a su trayectoria final, reafirmada con los cargos que ejerció -maestro mayor del Ayuntamiento, consejero de Castilla y de de la Inquisición- y en su relación con el infante don Luis de Borbón -«su príncipe», según el comisario- y su círculo personal integrado por artistas e intelectuales como Goya y Luis Paret. Dos audiovisuales resumen su vida y sus influencias, además de recrear virtualmente su proyecto para la Accademia di San Luca.

Organizada en alianza con la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, la muestra ofrece un programa de visitas guiadas para acercar la figura de Rodríguez a todos los públicos. Son más de 17.000 plazas accesibles previa inscripción en la página web www.visitasventurarodriguez.es.

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