Los cambios sociales, con madres más mayores y una emancipación tardía, impactan en la demografía

A. A. SAN SEBASTIÁN.

El descenso de la natalidad no obedece a una sola razón. Hay una explicación puramente demográfica, resultado de que la población femenina en edad fértil es cada vez menos numerosa. De hecho, la disminución de mujeres entre los 25 y 39 años seguirá acentuándose de aquí a 2030, lo que garantiza que los nacimientos sigan a la baja, según la proyección demográfica realizada por el Instituto Vasco de Estadística, Eustat. Los últimos datos disponibles, correspondientes al primer trimestre del año, constatan una caída del 11% en el conjunto de Euskadi, si bien el descenso fue menor en Gipuzkoa, con un -5,9%, según datos de Eustat. La curva de la natalidad cae desde el año 2006, con un retroceso del 15% en estos últimos diez años en el territorio. Sin embargo, si se amplía el foco a veinte años atrás, el cómputo sale positivo, porque se ha pasado de los 5.361 nacimientos de entonces a los 6.015 registrados el año pasado. El futuro augura con toda seguridad una curva que seguirá descendiendo. La proyección demográfica realizada por Eustat vaticina una caída de la natalidad del 13%.

Esta realidad inexorable, sin embargo, ha llegado acompañada de cambios sociales que también tienen un impacto directo en la demografía. Uno de los procesos de fondo que más influyen ha sido el descenso de la fecundidad, es decir, el número medio de hijos por mujer a lo largo de la vida, que ha pasado de los 2,67 hijos en 1975 a los 1,39, si bien en los últimos años se observa una cierta recuperación, un patrón que debe ligarse a la llegada de mujeres inmigrantes a Euskadi. Sin embargo, y aunque la proyección demográfica sitúa la tasa de fecundidad en 1,54 hijos por mujer en 2030, no compensará la caída de la natalidad.

-15%
han descendido
los nacimientos en Gipuzkoa en diez años, una tendencia que seguirá
En 2030, habrá un 13% menos.
1,39
es la tasa de fecundidad
1,39
en Euskadi, una cifra que va a crecer hasta los 1,54 en 2030, pero no lo suficiente como para compensar el menor peso de la población femenina en edad fértil.
32,5
años
32,5
es la edad de las madres primerizas en Euskadi.

A esta tormenta perfecta hay que sumar factores sociales que han alterado la evolución demográfica. El retraso en la edad para tener el primer hijo, ligado a un proceso de emancipación cada vez más tardío (alrededor de los 30 años en Euskadi), ha dado lugar a nuevos modelos de familia, con madres cada vez más añosas y una dificultad para tener los hijos deseados, por razones biológicas pero también económicas.

Los expertos remarcan el cada vez mayor número de personas que deciden no tener hijos por expresa voluntad. El sociómetro vasco sobre la familia muestra de forma un cambio de preferencias, tanto para las mujeres como para los hombres. La necesidad de tener hijos para realizarse como personas cae de los 38 puntos de 2001 a los 13 en 2014, y el número de personas que manifiestan que no quieren tener hijos sube de los 5 a los 21 en el mismo periodo, lo que evidencia un claro proceso de transformación social. Toda vez que la cima de la pirámide poblacional no dejará de ensancharse por la mayor esperanza de vida y la llegada a edades longevas de las generaciones más numerosas.

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