«'Cabe una remota posibilidad de que haya una bomba en el avión', nos dijo el piloto»

«'Cabe una remota posibilidad de que haya una bomba en el avión', nos dijo el piloto»

Los pasajeros del vuelo de KLM que aterrizó en Loiu por una amenaza terrorista que resultó falsa mantuvieron la calma: «No parecía real»

JOSU GARCÍA

«El comandante salió de la cabina y nos dijo: 'Cabe la remota posibilidad de que haya una paquete sospechoso a bordo, pero estén tranquilos porque la situación está controlada y será cuestión de unos minutos'». Uno de los jóvenes que en la noche de ayer viajaba en el vuelo de KLM procedente de Amsterdam que sufrió una amenaza de bomba describe así el momento en el que el piloto les comunicó lo que realmente sucedía a bordo y por qué el aparato había sido apartado a una esquina de la pista del aeropuerto de Loiu por temor a una explosión. El aeródromo estaba tomado por las fuerzas de seguridad. La reacción de los pasajeros –viajaban 90- fue sorprendente. Incluso se puede considerar que ejemplar. No hubo escenas de pánico ni gritos. Ni siquiera nervios.

«Todos estábamos deseando salir, pero nos encontrábamos bastante tranquilos», recordaba la vizcaína Mariette Rabanal nada más abandonar la zona de espera de Llegadas de la terminal de 'La Paloma'. Era casi la una de la madrugada y las dos últimas horas habían sido «para olvidar». «Lo cierto es que no ha habido miedo porque yo creo que no éramos muy conscientes de lo que estaba sucediendo», relataba en un precario castellano Elen, una pasajera de origen noruego. «Algunos se acercaron a las puertas para abandonar el aparato cuanto antes, pero en general la gente se lo tomó como algo que no iba a suceder, que no podía ser real», añadía.

El caos se había desatado sobre las diez y media de la noche. A esa hora, un comunicante anónimo realizó dos llamadas a la oficina en Madrid de Aena (la entidad que gestiona los aeropuertos públicos españoles) avisando de la presencia de un artefacto explosivo en un vuelo que iba a tomar tierra en Loiu. La primera comunicación fue confusa. Y la calidad del sonido, pésima. En la segunda se precisaba que la aeronave procedía de Europa y que podía ser de tres compañías, entre ellas KLM.

La reacción no se hizo esperar. Ertzaintza, Policía Nacional y Guardia Civil tomaron el aeropuerto. Se movilizó a más de un centenar de profesionales, entre artificieros, miembros del GAR de la Guardia Civil, de la brigada móvil de la Policía autonómica, ambulancias, Bomberos... Se cerró inmediatamente el acceso a Salidas. Ertzainas totalmente vestidos de negro irrumpieron en Llegadas. «Pensamos que algo gordo estaba pasando porque vimos a varios policías entrar y en las pantallas se eliminó cualquier tipo de información sobre los vuelos». Así lo vivió Unai Manzanos, guía turístico de la empresa Bilbao Paso a Paso que esperaba a dos viajeros japoneses que se encontraban en el aparato sobre el que se dirigió la amenaza.

«Hemos pasado un rato malísimo»

El apagón informativo también afectó a las webs y portales que siguen la evolución de los vuelos. De repente, cualquier rastro de los aparatos que se acercaban a Bilbao desapareció.

En la torre de control, los profesionales se emplearon a fondo. Aplicaron el protocolo a rajatabla. Informaron a todos los pilotos que se aproximaban de la amenaza. Durante unos minutos se cerró el aeropuerto. No despegó ni aterrizó nadie.

Un vuelo procedente de Santiago de Compostela fue desviado a Santander. Sobre las 23.45, la situación se relajó. Salvo en Llegadas, donde una decena de familiares esperaba la salida de los pasajeros del vuelo de KLM, que ya habían abandonado el aparato y esperaban en la terminal a la recogida de sus maletas, que fueron minuciosamente supervisadas por un escáner y por perros adiestrados en la búsqueda de explosivos de la Guardia Civil. Todos los análisis dieron negativo.

«Hemos pasado un rato malísimo. Seguramente peor que ellos», afirmaba una madre que aguardó durante dos horas a su hijo, un estudiante de 24 años. «Mucha incertidumbre, pero al final todo se ha resuelto sin más problemas», se felicitaba. «Ha sido un mal trago, pero la verdad es que los que íbamos en el avión nos lo hemos tomado muy bien». Sobre las 00.45 horas, el aeropuerto recuperaba la normalidad y se preparaba para recibir a miles de pasajeros que hoy abarrotarán las instalaciones. El empuje del BBK Live lleva dos días trayendo prácticamente llenos a muchos vuelos procedentes de Barcelona, Londres o Amsterdam.

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