Bizkaia construirá dos nuevos túneles bajo la ría del Nervión para descongestionar el tráfico

Los dos proyectos. /GRÁFICO: GONZALO DE LAS HERAS
Los dos proyectos. / GRÁFICO: GONZALO DE LAS HERAS

La obra de carretera más ambiciosa de los últimos tiempos costará 600 millones y tiene como horizonte temporal 2027

S. GARCÍA/E. BURGOS BILBAO.

«Era ahora o no sabemos cuándo». Así resumía el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, el escenario que ha escogido la institución foral para afrontar la que es sin duda la obra de carreteras más ambiciosa a la que se ha enfrentado en los últimos tiempos. Un doble proyecto que se acometerá de manera consecutiva, que pasa primero por abordar la segunda fase de la variante Supersur, el tramo pendiente de ejecución entre Peñascal y Venta Alta, cuyas obras está previsto que arranquen este año; y quizá la más esperada, el túnel subfluvial de Lamiako, el tan repetido gemelo de Rontegi que lleva años mostrando síntomas de agotamiento, incapaz de soportar el incesante tráfico que supone ser el único nexo entre ambas márgenes de la ría del Nervión, Portugalete y Getxo. Estarán terminadas en 2027.

La operación, desvelaba Rementeria, permitirá redibujar el mapa de la movilidad en el territorio. Plantea dos soluciones de indudable complejidad técnica que obligarán a hacer un importante esfuerzo económico, en total 600 millones de euros; dos proyectos para descongestionar la red vial del Bilbao Metropolitano que se abordarán uno después de otro. ¿Con qué objetivo? Acabar con los tres grandes puntos de congestión que sufre Bizkaia: la A-8 al paso por el Max Center y el nudo de Cruces, Rontegi -al límite de su capacidad, con una media de 145.000 vehículos diarios-; y, por último, La Avanzada, donde el tráfico se atasca todos los días.

El doble túnel bajo la ría -porque serán dos galerías, una por sentido de circulación y con dos carriles cada una- arrancará en la rotonda de Artaza, en Getxo, donde se producirá la mayor afección urbanística. A partir de allí discurrirá más de tres kilómetros bajo tierra hasta aflorar en la rotonda del Ballonti, en la margen izquierda. Muy importante: no tendrá peaje. Lo contempla la norma foral al tratarse de una obra 'alimentadora' de la autopista. Lo costeará Interbiak con cargo -entre otras fuentes de ingresos- a las ampliaciones de capital que aporta la Diputación previstas ya hasta el año 2025. Si va todo según los previsto, Rementeria calcula que tanto los 203 millones de la segunda fase de la Supersur como los 380 del subfluvial de Lamiako -ambos IVA incluido- estarán pagados, dicen, para 2031.

El diputado vinculó el actual escenario de colapso circulatorio con la recuperación económica, que ha aumentado los flujos un 7,9% en los últimos cinco años, tasa que se eleva al 21% en las grandes vías. Para combatir esta situación, la Diputación llevaba años diseñando distintas alternativas, pero todas chocaban con una realidad inquebrantable: el cuello de botella de Rontegi, auténtico nudo gordiano de una red metropolitana por donde circulan a diario 274.000 vehículos.

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