Una bilbaína logra la primera sentencia contra el donjuán que desplumó a veinte mujeres

El ‘donjuán’. Rodrigo Nogueira, sentado en el banquillo de los acusados y Gloria Marzo, la mujer bilbaína que le denunció. / E.C.

Rodrigo Nogueira, condenado a dos años y con numerosas denuncias a sus espaldas, se hacía pasar por chef, tatuador o músico para seducirlas

AINHOA DE LA HERAS

Rodrigo Nogueira, más conocido como el ‘donjuán de Marín’, se hacía pasar por chef, tatuador, músico o empresario de éxito, aunque en realidad se ganaba la vida seduciendo y desplumando a mujeres. «Se inventaba una identidad y si le funcionaba bien, a veces la repetía», explica la abogada Diana Otero, que lleva la acusación en los casos de tres mujeres gallegas estafadas por él.

Contactaba con ellas a través de las redes sociales o en páginas de contactos de trabajo o amistad. Su enorme carisma y capacidad de atracción conquistaba enseguida y una vez que conseguía vivir a su costa como pareja, empezaba el saqueo.

Al menos una veintena de mujeres le han denunciado por estafa, pero sólo una, Gloria Marzo, vecina de Bilbao, ha conseguido la primera sentencia en firme contra él. El juicio se celebró ayer a partir de las 9.30 horas en la Sección Segunda de la Audiencia vizcaína, que presidía el magistrado Juan Mateo Aya. Pedían para Nogueira seis años de prisión y 6.000 euros de indemnización por los delitos de estafa y usurpación de identidad, pero al asumir el acusado los hechos se llegó a un acuerdo, por lo que la condena quedaba rebajada a dos años de cárcel y 3.000 euros de indemnización, aunque al carecer de bienes, probablemente se declarará insolvente.

La jugada le permite librarse de la cárcel, ya que no tiene antecedentes. El pasado mes de abril fue condenado a otros dos años de prisión por otra estafa, esta vez en un hotel de Meaño (Pontevedra), donde dejó a deber una cuenta de unos 5.000 euros por su estancia y la de una mujer durante un mes, pero la resolución está recurrida y por tanto hasta que no se confirme no se puede contabilizar, señala Diana Otero, abogada de otras tres víctimas del conocido como ‘donjuán de Marín’ en Galicia.

«Como de toda la vida»

En el caso de la bilbaína Gloria Marzo, Nogueira se presentó como sueco, concretamente, de Malmö. Es un «encantador de serpientes», le califica ella. Le convenció de que se dedicaba a la creación de videojuegos y a la música y consiguió, con su retorcido encanto personal, que le facilitara las herramientas tecnológicas y el dinero que supuestamente necesitaba para trabajar. Gloria fue descubriendo poco a poco que se trataba de una farsa y, en lugar de esconderse, decidió dar la cara y denunciarle. «Lo que busco es que las chicas que vengan detrás tengan una sentencia en firme», explicaba ayer la mujer después de la vista oral.

Nogueira asume los hechos y admite unapena de dos años y 3.000 euros de indemnización PRIMERA SENTENCIA FIRME

Gloria ya intervino como testigo en el juicio celebrado contra él en Galicia. «Él utiliza los traspasos económicos para destruir emocionalmente a la gente que está con él», explicaba entonces. «Mi única intención es que cada día que pase en la cárcel sea una víctima menos».

El supuesto estafador ha recorrido toda la geografía española. Su imagen ya se ha hecho pública, lo que frenará posibles nuevas conquistas, «pero puede irse de España», advierte la letrada.

A otras víctimas llegó a embaucarles con un relato más lacrimógeno. En ocasiones contaba que sus padres habían muerto y que su hermana drogadicta se había suicidado, e incluso que estaba enfermo de cáncer y necesitaba 400 euros para realizarse unas pruebas. «Enseguida es capaz de establecer una relación en la que dices: te conozco solo desde hace dos días pero es como si fuera de toda la vida», reflexiona Geni Domínguez, de Barcelona, donde hay otras nueve estafadas.

«Me dijo que se dedicaba a los videojuegos y le di el dinero que me pedía. Es un encantador de serpientes» GLORIA MARZO, VÍCTIMA

Geni le prestó dinero para que supuestamente fuera a ver a su hermana tras una recaída. Una vez que la bola de mentiras se hacía tan grande que explotaba, desaparecía. «Se fue para no volver, se llevó todo, el ordenador portátil, mi tarjeta, las llaves del domicilio», reconoce otra mujer, que no se atreve a revelar su identidad.

«Es su modo de vida, vive de conseguir una nueva víctima», señala Otero. Según los estudios psicológicos a los que ha sido sometido, presenta una «personalidad manipuladora y engatusadora desde que era jovencito».

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