Cae una banda de narcos que iba a crear un aeroclub para traer droga

Sergio Mora Carrasco, 'Yeyo'./
Sergio Mora Carrasco, 'Yeyo'.

La Policía pide por primera vez por twitter colaboración para localizar al jefe de la red, 'Yeyo', que logró escapar en un helicóptero

M. ROSA FONT HUELVA.

Un operativo desarrollado por la Guardia Civil y la Policía Nacional, de manera conjunta con la Agencia Tributaria, han desarticulado una de las principales organizaciones dedicadas al tráfico de hachís que operaba en el sur de España, en Huelva y en Portugal, una red dirigida por el narcotraficante Sergio Mora Carrasco, apodado 'Yeyo', y que se encuentra en busca tras huir en un helicóptero cuando iba a ser detenido. La Policía ha solicitado por vez primera la colaboración ciudadana por twitter para lograr cualquier pista que permita dar con su paradero.

Mientras Mora, considerado como uno de los principales narcos de la península, se encuentra huido, en el operativo han sido arrestados 14 colaboradores y se han incautado de 5.100 kilos de hachís, además de material telefónico, electrónico e informático, seis embarcaciones, dos motos de agua, un helicóptero, una avioneta, un ultraligero, diversas armas de fuego y munición. La banda se encontraba en trámites para adquirir unos terrenos con el fin de construir un narcoaeroclub que les permitiera comenzar a introducir cocaína a través de hidroavionetas.

Las investigaciones se iniciaron hace 22 meses. Los agentes se incautaron de 2.700 kilos de hachís y arrestaron a tres personas que transportaban un alijo desde las playas de Huelva hasta la zona en la que iban a almacenar el estupefaciente. Esto situó a los investigadores tras la pista de una organización dedicada al tráfico marítimo de 'costo' que distribuía tanto a nivel nacional como internacional.

Los indicios desvelaron un entramado dirigido por un conocido empresario onubense con dos estructuras totalmente diferenciadas. Una se dedicaba a los aspectos financieros recaudando dinero, blanqueando y financiando las actividades delictivas. La otra rama se encargaba del transporte, almacenamiento y distribución de hachís por todo el territorio nacional y estaba dirigida por un mecánico naval. Esta parte de la organización funcionaba con un estricto régimen paramilitar y contaba con sofisticados medios tecnológicos para la identificación y seguimiento de vehículos policiales en la zona. Una vez que el hachís era introducido en nuestras costas se procedía a su distribución y venta. Para ello, la organización recibía un código desde un teléfono de Marruecos, impreso también en los fardos de mercancía, el cual indicaba la cantidad pagada y su calidad, de este modo sabían qué partida de droga debía distribuir a cada uno de sus múltiples clientes. La última fase consistía en blanquear los ingresos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos