Lío en baiona por la herencia de la marquesa

El fallecimiento de la aristócrata Soledad Cabeza de Vaca eleva la disputa entre sus dos hijos por el control del patrimonio familiar, estimado en más de 150 millones de euros

Soledad Cabeza de Vaca y Leighton posa ante la cámara/Sud-Ouest
Soledad Cabeza de Vaca y Leighton posa ante la cámara / Sud-Ouest
Beatriz Campuzano
BEATRIZ CAMPUZANO

Tenía una pasión ilimitada por los caballos y nunca perdió su elegancia para desafiar a los hombres a jugar un partido de pelota en el frontón de La Négresse de Biarritz. Soledad Cabeza de Vaca y Leighton, marquesa de Moratalla, una de las aristócratas más ricas de España, tía segunda de Isabel Sartorius y descendiente de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, conquistador de Texas, México y gobernador del Río de la Plata, ha fallecido este miércoles en su residencia de Baiona, donde residía desde hace años.

La localidad vasco-francesa pierde así a uno de sus habitantes más ilustres, que entre otras cosas, deja como legado una multimillonaria herencia, estimada en más de 150 millones de euros, que enfrenta a sus hijos en los tribunales.

A sus 87 años, esta aristócrata descendiente de una familia de la nobleza andaluza pero nacida en Londres, y que padecía alzhéimer, nunca consiguió inocular en sus hijos (uno biológico y otro adoptivo) el entusiasmo por el mundo equino que tantos beneficios ha aportado a su fortuna ni el sentimiento familiar que seguramente habría deseado en vida.

«Indecente» petición de autopsia

Tras hacer pública su defunción, el bufete de abogados de su hijo adoptivo, Germán de la Cruz (de origen colombiano), designado por la Justicia como administrador de su patrimonio ante el frontal rechazo de su hermano mayor, se negó a precisar los motivos del deceso, lo que ha enturbiado más si cabe el conflicto entre los hermanos. El hijo mayor de Soledad Cabeza de Vaca y Leighton, Forester Labrouche, ha solicitado al fiscal de Baiona una autopsia para esclarecer las circunstancias de la muerte.

Forester Labrouche, hijo biológico de Soledad Cabeza de Vaca y Leighton
Forester Labrouche, hijo biológico de Soledad Cabeza de Vaca y Leighton / Club des leaders

De la Cruz no se esperaba la reacción de su hermano y ha mostrado su «asombro por la indecencia de esta demanda, y más aún por su cobertura mediática», han comentado sus abogados. Como aristócrata y criadora junto a su difunto marido Maurice Labrouche de varios de los caballos y yeguas más importantes del mundo del turf, que le han dado más de 5.000 victorias, la marquesa de Moratalla era uno de los personajes ilustres de la alta sociedad francesa.

Así, la relación entre los dos hermanos parece que se tensa aún más. Este verano, Labrouche denunciaba que su madre permaneció secuestrada durante años por De la Cruz, quien niega la tesis de su hermano y sostiene que su madre adoptiva odiaba a su hijo biológico desde que en los 90 le acusó en los tribunales de haber ocultado el auténtico testamento de Olga Leighton, madre de la marquesa y heredera a su vez de un rico financiero estadounidense.

La batalla judicial por el legado de la marquesa de Moratalla se acentuó cuando Forester Labrouche solicitó el nombramiento de un tutor externo a la familia para administrar la importante fortuna de su madre y representarla. Ante esta situación, su hermano adoptivo exigió la aplicación de un documento, firmado en Suiza en 2012, mediante el cual su madre declaró que en caso de deterioro de sus facultades mentales, fuera él quien administrara sus activos. Hace unas semanas, se produjo la última vista del litigio en el tribunal de Baiona, después de que Labrouche asegurara que su hermano le impedía hablar con su madre. Habrá que esperar hasta el 12 de enero para conocer a cuál de los dos hermanos da la razón la Justicia francesa.

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