Un autor confeso de abusos en Sanfermines podría ser inocente

El hombre reconoció los hechos y aceptó la pena, pero las cámaras revelaron después que no se acercó a la mujer

GABRIEL GONZÁLEZ PAMPLONA.

En apariencia era un caso sencillo y cerrado en pocas horas. El acusado, de nacionalidad francesa, reconoció en el juzgado haber realizado tocamientos a una mujer en los pasados Sanfermines y aceptó la condena por abusos sexuales: 8 meses de cárcel y 750 euros de indemnización que abonó el mismo día. Sentencia firme, caso cerrado. Sin embargo, las imágenes de las cámaras del bar que llegaron horas después contradecían de tal manera al propio acusado que tanto la Policía Nacional como la Fiscalía Superior de Navarra han elaborado sendos informes para que el caso sea analizado por el Supremo, el único con potestad para reabrir asuntos con sentencia firme.

La historia de este rocambolesco caso arranca en un bar a la 1.30 horas del 9 de julio. Una mujer tuvo un incidente con dos ciudadanos franceses y acudió a las dependencias de la Policía Nacional con un amigo. Allí relató entre lágrimas que había sufrido tocamientos por parte de uno de ellos y que el otro la había agredido. Los agentes acudieron al bar y detuvieron a los dos jóvenes. En ningún momento negaron los hechos.

Tampoco lo hicieron al día siguiente en el juzgado de guardia, el de Instrucción nº 1. En el juicio rápido se limitaron a reconocer los hechos denunciados y a aceptar la condena. De esta manera, se beneficiaban de la rebaja de un tercio de la pena de cárcel.

La sentencia daba por probado que la mujer regresaba del baño del bar cuando uno de los acusados se le acercó por la espalda y comenzó a restregar su cuerpo contra el de ella, hasta que intervino un amigo suyo, que apartó de un empujón al francés. Entonces intervino el otro condenado, que según la sentencia se acercó buscando pelea «con actitud desafiante». La mujer y su amigo salieron del bar, pero les arrojaron algo, regresaron, y fue entonces cuando el condenado por lesiones (aceptó pagar una multa de 240 euros y una indemnización de 400) «la agarró fuertemente del cuello, le propinó un golpe en la cara y la zarandeó hasta causar un esguince cervical y erosiones».

La condena era firme tras el reconocimiento de los hechos por parte de los condenados. Pero horas después llegaron las grabaciones de la cámara de seguridad del bar. Tras el visionado y, tras identificar a los implicados, descubrieron que los hechos no se asemejaban a lo que figuraba en la sentencia. El identificado como el autor de los abusos y la mujer aparecen en todo momento alejados.

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