El antílope árabe cotiza muy alto

Un óryx en las dunas de Umm Al-Zamool, zona protegida de Emiratos Árabes Unidos. /K. SAHIB / AFP
Un óryx en las dunas de Umm Al-Zamool, zona protegida de Emiratos Árabes Unidos. / K. SAHIB / AFP

Omán abre el santuario de este hermoso animal, que llegó a desaparecer de la vida salvaje, para atraer a los ecoturistas y compensar la caída del precio del petróleo

DANIEL ROLDÁN

Matarlos se convirtió en un juego para algunos de los pilotos que participaban en la Primera Guerra Mundial destinados en la península arábiga, entonces dominada por el Imperio otomano. Los aviadores disparaban desde las alturas y los órices (Oryx leucoryx) morían. Un juego sádico contra este tipo de antílope, especie que estuvo a punto de desaparecer durante las décadas posteriores. La caza furtiva hizo tales estragos -por lo mucho que se cotizaban sus cuernos- que desaparecieron de la vida salvaje hace cuatro décadas. En 1972 se acabó con los últimos ejemplares que vivían en libertad en Omán, según la Unión Internacional para la Protección de la Naturaleza.

Desde entonces, se iniciaron programas de reproducción por todo el mundo. Por ejemplo, el Programa Europeo de Cría en Cautividad incluye el zoo de Jerez, donde han nacido cuatro crías desde 1999. También se han impulsado proyectos similares a los del lince: criarlos para después dejarlos en la vida salvaje. De esta manera, se soltaron diez ejemplares en el santuario omaní de Haima. En la actualidad ya viven 742 órices, lo que ha permitido a las autoridades del sultanato abrir este espacio de 2.824 kilómetros cuadrados de llanuras, dunas y pendientes rocosas a los turistas. El objetivo es claro: conseguir una nueva vía de financiación ante la bajada del precio del petróleo. «Hay mucho interés por el carácter único de estos animales», apunta el portavoz de la reserva de Haima, Hamed ben Mahmud al Harsuri. Un lugar que tiene el dudoso honor de ser el primero protegido retirado de la lista mundial de la Unesco, después de que el Gobierno omaní decidiera reducir un 90% su superficie para un proyecto de prospección de hidrocarburos.

Ahora, uno de los símbolos nacionales del sultanato es el que acude al rescate del país con diferentes planes. Desde los más normales hasta el lujo, ya que hay balnearios para los turistas más adinerados y estancias en el desierto como lo hacían los antiguos beduinos. Unas medidas que comenzaron a aplicarse en noviembre en uno de los países de la zona con más tranquilidad. Omán está bañado por el sur por las aguas del mar Arábigo, mientras que por el oeste suroeste hace frontera con el convulso Yemen, por el oeste con Arabia Saudí y por el norte con los Emiratos Árabes Unidos. Precisamente estos dos últimos países -junto a Jordania- son los más activos a la hora de reintroducir al 'unicornio árabe' en sus hábitats. Hace un mes, se soltaron catorce ejemplares en Qasr Al Sarab, zona protegida emiratí.

Las medidas no son del agrado de todo el mundo. Los guardias del parque y algunos ecologistas temen que esta apertura suponga también la vuelta al desierto de los temidos cazadores furtivos y acaben con esta especie, que fue catalogada como 'en peligro' entre 1986 y 2011.

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