«Alquilé mi piso para pagar los gastos y me lo han destrozado»

Francisca Spiteli, una vecina de un municipio de Málaga, arrendó su casa para una semana y los inquilinos no lo abandonaron hasta tres meses después

JUAN CANO / ÁLVARO FRÍAS

«Un infierno». Así es como Francisca Spiteli explica que ha sido la situación que ha vivido en los tres últimos meses, después de que alquilara su piso para una semana y los inquilinos no se marcharan hasta hace unos días dejándolo «completamente destrozado». A sus 44 años, trabajando en un supermercado y con un hijo de 17, esta vecina de Torre de Benagalbón (Málaga) cuenta que no podía hacer frente al pago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), por lo que decidió alquilar su piso durante una semana y abonar así los gastos de la vivienda.

«Es mi casa, en la que estaban todas mis cosas. Pero decidí alquilarla para poder pagar el IBI y tener una ayuda extra con los gastos. Puse un anuncio en una página web y al poco tiempo me llamaron», relata.

Francisca señala que un hombre contactó con ella para decirle que el piso era para su hermana, que iba a la zona a pasar unos días de vacaciones: «Se lo alquilé por 350 euros para que estuvieran seis días allí y les pedí que tuvieran mucho cuidado con todas las cosas porque era mi casa y estaban allí mis enseres».

Esos días se quedó en casa de su pareja y su hijo con unos amigos. Recuerda que se fueron «apañando» como podían, ya que «solo era para una semana» y que luego volverían a la normalidad.

Todo iba bien hasta que el día 7 de junio se presentó en la casa con su hijo. Acababa el alquiler, pero asegura que los inquilinos le dijeron que no se marchaban de la casa, que eran okupas y que su abogado les había dicho que no podían echarlos de allí. «Toda la historia de la hermana era una mentira para meterse allí», añade.

Se fue directa al cuartel de la Guardia Civil, sin embargo no encontró la respuesta que esperaba cuando expuso su situación. Había que iniciar un procedimiento judicial para echar a los inquilinos de la vivienda.

Empezaba así «un calvario» que ha durado tres meses. Francisca asegura que lo ha pasado «muy mal intentando que se marcharan» y que se encuentra en tratamiento médico por ello. «Mi hijo se iba quedando con mi madre o mi hermana, pero yo he llegado a dormir en la calle», apunta.

«Se lo llevaron todo»

Comenzó a moverse en las redes sociales y finalmente tuvo suerte. Afirma que una persona, sobre la que prefiere no desvelar su identidad, se volcó con su situación y finalmente consiguió que los inquilinos se marcharan de la vivienda.

Pero ahí no acabó todo. Francisca cuenta el desconsuelo que sufrió cuando entró a su casa: «Estaba destrozada, había un hedor indescriptible y se lo habían llevado todo. Desde mi ropa y la de mi hijo, hasta los electrodomésticos, los platos o la cubertería. Incluso los trapos de cocina».

Habían pasado tres meses y solo le habían pagado 350 euros, después nada más, precisa Francisca. Pero su abogado, Álvaro Márquez, explica que esta vecina de Torre de Benagalbón tuvo hasta algo de suerte, ya que el procedimiento judicial para poder echar a los inquilinos por impago dura entre siete y nueve meses hasta que se consigue la orden de lanzamiento.

Aunque está «más tranquila», Francisca insiste en que los problemas continúan. Y es que tiene que hacer frente al IBI, así como a los recibos de la luz y el agua de estos meses. «No sé cómo lo voy a hacer, y no tengo ayuda de ningún sitio».

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