Los albaneses desalojan el campamento de Zierbena por la presión policial

Estado en el que quedó el campamento. / LUIS CALABOR

Los ochenta inmigrantes que permanecían en un parque para colarse en el ferry a Portsmouth se marchan por la noche y abandonan todos sus enseres

AINHOA DE LAS HERAS Y ÓSCAR B. DE OTÁLORA

El grupo de albaneses que permanecían en un campamento provisional con el objetivo de colarse en el ferry para llegar a Gran Bretaña de forma ilegal han abandonado en las últimas horas Zierbena por sorpresa. El parque en el que habían plantado las tiendas de campaña amaneció desangelado, con los enseres y la ropa desperdigados por el suelo. Los ocupantes se habían marchado por la noche sin llamar la atención.

Según las fuentes consultadas por este periódico, los albaneses han decidido desaparecer por la presión policial; en especial, después de que a comienzos de mes la Policía y la Guardia Civil aumentaran los controles sobre los inmigrantes que se han refugiado en los alrededores del Puerto, a la espera de poder sortear a los vigilantes y acceder al barco con destino a Portsmouth. Las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE) realizaron el 10 de septiembre un control de extranjería en la zona, donde contabilizaron a unos ochenta inmigrantes, veinte de los cuales fueron conducidos a la comisaría para ser identificados. El temor a que las FSE aumentaran sus controles habría acelerado su marcha para evitarse problemas.

Algunos inmigrantes habían comentado su intención de ir a Francia para intentarlo por Calais

Fuentes conocedoras de la situación también han destacado que en las últimas horas se había extendido el rumor de que el Ayuntamiento de Zierbena tenía previsto comunicarles que no podían permanecer más tiempo en la zona. Se trataba de una ocupación ilegal y, además, carecían de las mínimas condiciones higiénicas. Ayer mismo, las autoridades municipales enviaron a un grupo de empleados a limpiar el parque.

Varios albaneses habían comentado recientemente en el pueblo su intención de viajar a Francia para intentar cruzar a Inglaterra a través del Paso de Calais, donde se encuentra el Eurotúnel. Esta era la ruta que utilizaban inicialmente los inmigrantes para llegar a Gran Bretaña pero a raíz de la presión de la Policía gala optaron por buscar vías alternativas como la de Bizkaia y la de Santander.

En su contexto

1.885
A mediados de septiembre, las FSE realizaron un control de extranjería en Zierbena y detectaron alrededor de 80 personas repartidas entre diversos campamentos. Para entonces, habían realizado ya 1.885 interceptaciones (intentos abortados de cruzar ilegalmente), lo que supone en aumento del 409% con respecto a las practicadas en 2016.
Hasta 6.000 inmigrantes en Calais
La llegada de inmigrantes a Bizkaia con el fin de intentar viajar a Inglaterra a través del ferry comenzó en febrero de 2015, poco después de que las autoridades francesas hubieran desmantelado la denominada ‘Jungla de Calais’. Este punto era el lugar de la costa gala en el que hasta 6.000 inmigrantes aguardaban para cruzar el Canal de la Mancha.
Primeros campamentos
A mediados de 2016, los inmigrantes que intentaban viajar a Inglaterra -y que ya estaban al corriente de que la ruta francesa no era viable- comenzaron a llegar de forma organizada a Bizkaia y se detectaron los primeros asentamientos.

La partida de estos ciudadanos albaneses no supone la desaparición de todos inmigrantes de los alrededores del Puerto. Las FSE han detectado otros tres puntos en los que permanecen a la espera de acceder a las instalaciones marítimas y a través de ellas a los barcos que viajan hacia Gran Bretaña.

Quejas del ferry

En este caso, la desaparición de este grupo de albaneses se produjo después de que el jueves zarpara el ferry. Todo el embarque de pasajeros y vehículos se realizó bajo fuertes medidas de seguridad de la Policía Nacional y la Guardia Civil para impedir el acceso irregular al navío.

Aunque las fuerzas de seguridad llevan meses aumentando su presencia en la zona e intensificando los controles, la pasada semana el responsable de la compañía Britanny Ferries, Manuel Pascual, ya indicó que estaba recibiendo presiones de sus clientes por los daños que en ocasiones sufría la carga de sus barcos. Aunque el responsable manifestó su intención de continuar operando desde Bizkaia, en sus declaraciones dejó entrever que su empresa podría buscar otro puerto como zona de embarque para evitarse problemas.

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