Álava se queda paralizada y tarda horas en controlar la fuerte nevada

Trabajadores de la Diputación alavesa y voluntarios empujan un coche en la A-1. / IGOR AIZPURU
Trabajadores de la Diputación alavesa y voluntarios empujan un coche en la A-1. / IGOR AIZPURU

La AP-68, que une Vitoria con Bilbao, y la A-1 hacia Pamplona estuvieron colapsadas durante horas con cientos de conductores atrapados

ANDER CARAZO VITORIA.

La madrugada cubrió Álava con un manto de diez centímetros de espesor y, pese a que estaba anunciada desde hace varios días, la situación no se pudo controlar hasta pasado el mediodía. El territorio quedó prácticamente aislado con el entorno hasta que cesaron las precipitaciones, pasadas las 12.00 horas, y las temperaturas registraron un repunte significativo que empezó a despejar el caos registrado en muchos puntos del territorio. La AP-68, que une Vitoria con Bilbao, y la A-1 hacia Pamplona permanecieron colapsadas durante horas con cientos de conductores atrapados.

Poco pudieron hacer los 540 operarios y más de 120 vehículos especiales desplegados por la Diputación alavesa y el Ayuntamiento vitoriano con el objetivo de retirar la nieve y evitar los problemas. «No podemos controlar que se levante una ventisca y cubra la antigua Nacional-1 imposibilitando el paso de vehículos», justifica la directora foral de Infraestructuras Viarias, Marian Gutiérrez, quien subraya que la AP-68 está gestionada por una empresa privada (Avasa-Abertis) que se debe encargar de mantenerla a punto «como seguramente han hecho». «Nosotros hemos desplegado lo máximo que podíamos», confiesa Gutiérrez, pese a la multitud de problemas registrados durante las primeras horas de la jornada en las comunicaciones y el transporte que gestiona la Diputación alavesa.

«A muchos se les olvida lo evidente en estas situaciones. Ha nevado y la ciudad tiene que adaptarse al entorno», alega el director municipal de Seguridad Ciudadana, José Antonio Anguiano, quien se encarga de liderar el dispositivo invernal en el Ayuntamiento. Vitoria no llegó a paralizarse pero sus calles acumularon nieve y hielo por doquier y esto -cómo no- dificultó la vida cotidiana.

«No se puede entender que muchos siguieran apostando por sacar el coche particular»

Las autoridades del Consistorio intentaron quitar hierro al cierre temporal de los túneles de la calle Madrid, las caídas de numerosos viandantes o los accidentes de chapa que tuvieron lugar en el municipio. «Insisto, la gente no puede actuar como si fuese un día normal. De la misma forma que a la gente no se le ocurre ponerse unas botas de suela lisa para salir a la calle, no se puede entender que muchos siguiesen apostando por sacar el coche particular del garaje cuando las carreteras estaban totalmente blanca y con placas de hielo», apunta Anguiano. La alternativa del transporte público fue utilizada por mucha más gente de la habitual, lo que provocó 'picos' de colapso e importantes retrasos.

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