De acusado de espiar a mujeres a taxista de niños contratado por el Gobierno Vasco

De acusado de espiar a mujeres a taxista de niños contratado por el Gobierno Vasco
José Mari López

El Departamento explica que ganó un concurso público, pero adelanta que revisará la documentación para comprobar que cumple todos los requistos

DAVID S. OLABARRI

Varias familias de la localidad vizcaína de Igorre se han dirigido al Departamento de Educación del Gobierno vasco para mostrar su preocupación. Se quejan, en concreto, del taxista que ha logrado la adjudicación para trasladar con su vehículo a los escolares que viven en casas apartadas del Valle de Arratia. Están preocupados porque es la misma persona que el pasado año fue imputada por la Ertzaintza por colocar una cámara espía en el vestuario femenino de la empresa Baz de Igorre. De hecho, el 90% de los 588 socios de esta cooperativa, que se dedica al sector de las piezas para automoción, respaldó su expulsión de la compañía. Cuando fue despedido consiguió una licencia de taxi y en la actualidad también trabaja para el Ayuntamiento de Igorre realizando servicios de «mensajería».

Fuentes oficiales del Departamento de Educación explicaron a este periódico que el individuo, de 44 años, ganó un concurso público para realizar este trabajo y que, por lo tanto, tiene derecho a ser contratado por el Ejecutivo. También reconocieron la existencia de protestas de algunas familias del Valle de Arratia. Y adelantaron que tienen previsto revisar la documentación aportada por el taxista para comprobar que cumple todos los requisitos. De hecho, piensan solicitarle el certificado que acredite que no tiene ningún tipo de antecedente penal por delitos sexuales cometidos contra menores de edad. Si detectan alguna anomalía, el Gobierno vasco pasará el caso a los servicios jurídicos.

El alcalde de Igorre, por su parte, reconoce que esta persona también trabaja para el Ayuntamiento, donde realiza tareas de mensajería, pero aseguró desconocer si realmente estaba trasladando a niños hasta los colegios del valle.

Los límites

Según las fuentes consultadas por este periódico, las familias que han expresado su preocupación no cuestionan que esta persona tenga derecho a rehacer su vida y a trabajar dignamente. Lo que les inquieta es que tenga que llevar precisamente a sus hijos y remarcan que nunca se mostró «verdaderamente arrepentido» por grabar a las mujeres en el vestuario de su antigua empresa.

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