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Los secretos que revela el ADN del gato

Un gato delante del puente Golden Gate de San Francisco. /
Un gato delante del puente Golden Gate de San Francisco. / / AFP
  • Fue domesticado en Oriente Próximo y el antiguo Egipto, según una investigación con restos de hasta 9.000 años de antigüedad

Los gatos han conquistado el mundo, con la excepción de la Antártida. En los últimos 10.000 años, el felino doméstico ha acompañado al ser humano allá donde este ha ido y este martes un grupo internacional de científicos, liderado por investigadores de la universidad británica de Leuven, revelará su origen en la revista ‘Nature Ecology & Evolution’. Según la genética, fue domesticado en Oriente Próximo y el antiguo Egipto.

El gato casero actual es una variable del salvaje (‘Felis silvestris’), del que hay cinco subespecies regionales. Sus esqueletos son indistinguibles entre sí, por lo que hasta ahora no se podía saber cuál o cuáles habían dado lugar al doméstico. Para responder a esa pregunta, Claudio Ottoni, de la Universidad de Leuven, y sus colaboradores han analizado el ADN de dientes, huesos, piel y pelo de 200 ejemplares -incluidos momias egipcias- procedentes de yacimientos arqueológicos de Oriente Próximo, África y Europa, con una antigüedad de entre 100 y 9.000 años.

El genoma revela que todos los gatos domésticos descienden de la variante africana (‘Felis silvestris lybica’), originaria del norte de África y Asia occidental, hasta el mar Caspio. Domesticado bastante después que el perro, que es amigo del hombre desde hace unos 16.000 años, el gato está con nosotros desde tiempos de los primeros agricultores, hace unos 10.000 años, y hay dos linajes.

El primero posiblemente llegó a los asentamientos agrícolas de Oriente Proximo atraído por los roedores que diezmaban las cosechas. Los humanos vieron en él un colaborador en el control de plagas y, con el tiempo, acabaron domesticándolo. El nuevo compañero viajó en el quinto milenio antes de nuestra era a Europa acompañando a las poblaciones de agricultores que buscaban nuevas tierras donde establecerse. Después, en el primer milenio antes de nuestra era, un segundo linaje de gato doméstico se expandió desde Egipto en embarcaciones comerciales donde mantenía a los roedores bajo control.

«No está claro, sin embargo, si el gato doméstico egipcio desciende de gatos importados de Oriente Próximo o si tuvo lugar una segunda domesticación independiente en Egipto», explica Ottoni. Aquellos felinos tenían el pelaje rayado más que a motas, algo que, recuerdan los autores, se distingue en las obras de arte egipcias. Hasta la Edad Media el pelaje con manchas no se asocia con el gato casero, lo que demostraría que durante la mayor parte de su historia los ejemplares se seleccionaron por su comportamiento y no por su estética, tendencia que sería muy reciente.

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