Unicef alerta de que 175 millones de niños en el mundo se verán afectados por el cambio climático

Unicef alerta de que 175 millones de niños en el mundo se verán afectados por el cambio climático

Las costas de Cádiz, Málaga, Barcelona, Valencia y Guipúzcoa serán modificadas por la subida del mar

DANIEL ROLDÁNMadrid

Los efectos del cambio climático ya se están sintiendo. El año 2016, por ejemplo, fue el año más caluroso desde que se tienen registros, superando al ejercicio anterior que también batió todos los récords en cuanto a las temperaturas más altas y constantes. Además, los científicos alertan que ocho de cada diez fenómenos extremos climáticos como El Niño tienen su origen en los daños que el ser humano está provocando en el planeta. En el Mediterráneo, el nivel del mar ha subido entre 2,4 y 8,7 milímetros cada año desde la década de los noventa.

Desnutrición infantil en Somalia

La organización no gubernamental Save the Children ha alertado este jueves de que la desnutrición infantil en Somalia "aumenta a niveles alarmantes" debido a la sequía en el país.

La ONG ha resaltado que los niveles de desnutrición severa "son muy críticos" en dos de los seis distritos de las zonas más afectadas del país, detallando que "el siete por ciento de los menores de cinco años están gravemente desnutridos en distintas zonas de Somalilandia".

Asimismo, ha apuntado que en Hudur, una zona muy afectada por la sequía y ya golpeada por la hambruna de 2011, "se han encontrado tasas excepcionalmente altas de niños con retraso en su desarrollo".

Por ello, Save the Children ha advertido de que "muchos niños podrían morir si no se toman medidas inmediatas", recordando que "menos del diez por ciento de los niños en el país están inscritos en programas de nutrición".

"Estamos al borde de vivir una catástrofe masiva en Somalia. Tres cuartas partes del ganado del país han muerto, el número de niños que sufren desnutrición aumenta muy rápido y las reservas de agua se están agotando en docenas de comunidades", ha dicho Hasán Saadi Nur, director de Save the Children en Somalia.

"Pese a que abril suele ser el mes más lluvioso del año en gran parte del país, apenas ha llovido hasta ahora. Nuestro miedo es que, si este patrón continúa y la estación de lluvias vuelve a fallar, podríamos comenzar a ver niños morir a gran escala". ha añadido.

Nur ha manifestado que, si bien el número de donantes ha aumentado en los últimos meses, la escala de la crisis es tal que se necesita más financiación "para abordar directamente la desnutrición". "Los niños deben ser tratados inmediatamente, sin importar si llegan las lluvias o no", ha explicado.

En este sentido, Save the Children ha señalado que el número de niños con desnutrición severa o moderada en Somalilandia ha aumentado del once al 26 por ciento entre febrero y marzo de este año.

En España, las provincias de Barcelona, Valencia, Guipúzcoa, Málaga y Cádiz son las zonas más perjudicadas. Afectan a más de dos millones de jóvenes que van a ver cómo se modifica el litoral en los próximas décadas si las autoridades no hacen algo, como la aplicación de los Acuerdos de París, un pacto que persigue que la temperatura de la Tierra se quede entre 2 y 1,5 grados para así evitar consecuencias catastróficas y la eliminación en las próximas dos décadas de los gases de efecto invernadero (GEI).

En el escenario más oscuro planteado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la temperatura media en España podría sufrir cerca de cinco grados para 2050. Pero los efectos ya los estamos sufriendo, ha comentado Cristina Monge, directora de Conversaciones de Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes). Desde 1998, 22,5 millones de personas han tenido que emigrar, ha indicado una de las coordinadoras de El impacto del cambio climático en la infancia en España realizado con Unicef Comité Español.

Las estimaciones, según ha indicado el organismo de protección de la infancia, son que en la próxima década el cambio climático afectará a unos 175 millones de niños al año. La reducción de la producción agrícola, que se estima entre el 10 y el 25% a nivel mundial en las próximas décadas, dejará para 2030 casi 95.000 muertes adicionales de niños menores de cinco años cada año debido a la desnutrición. El cambio climático tiene el potencial de minar los avances que se han conseguido en materia de supervivencia infantil a nivel mundial y también impacta en el bienestar de niños y niñas en España. Las altas temperaturas, las olas de calor y frío, y calidad del agua y el aire impactan de forma especial en nuestros niños porque son los más vulnerables a estos efectos, ha comentado Maite Pacheco, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Unicef Comité Español. También ha recordado que el 12% del PIB español depende del turismo y la agricultura. Dejaría una economía mucho más precaria, ha apuntado.

Más enfermedades

El informe insiste en que los bebés prematuros pueden sufrir por culpa de las olas de calor secuelas en el desarrollo neurológico, problemas en su función respiratoria y su crecimiento, que en ocasiones llega hasta su vida adulta. Unicef recuerda que un estudio realizado en Valencia dedujo que el riesgo de tener un parto prematuro durante el último mes de embarazo aumentaba un 20% si la madre había estado expuesta a temperaturas extremas dos días antes del nacimiento. También en los hospitales valencianos se apreció que la olade claro era la responsable de las hospitalizaciones de niños menores de 14 años con problemas gastrointestinales o enfermedades respiratorias.

La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica ya ha alertado, según recoge el estudio, que el cambio climático ha aumentado los casos de alergia al polen entre los más pequeños debido al aumento e intensificación de las temporadas de floración. Comienzan antes en primavera y se extienden hasta el verano. Unicef también alerta de la contaminación urbana y de la necesidad de adecuar el crecimiento de las ciudades a las necesidades de los más pequeños, creando más zonas de sombra para que sigan jugando en la calle.

Otras medidas son poner en marcha medidas ambiciosas para reducir los GEI y asegurar que no superan el umbral de los dos grados; promover el enfoque de derechos de infancia en las políticas, normativas y los presupuestos sobre medio ambiente, salud y lucha contra la pobreza e invertir los recursos necesarios para garantizar la implantación de las políticas de adaptación y mitigación del cambio climático, desde un enfoque de derechos de infancia.

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