Diario Vasco

Trucos absurdos para intentar engañar a los radares

  • Según algunas «leyendas urbanas» es posible evitar de manera muy fácil ser detectado cuando se comete una infracción

Los límites de velocidad están para respetarlos, y si se circula a la velocidad correcta no tenemos riesgo de ser sancionados. Pese a todo, siempre existen conductores que no respetan los límites, e incluso quienes mediante supuestos trucos intentan engañar a los radares o dinamómetros. En más de alguna ocasión habremos escuchado que si se circula demasiado rápido no somos detectados, o que impregnando la matrícula con determinadas sustancias, se hacen invisibles para las «fotos» de la DGT. En la mayoría de los casos, por no decir en todos, se trata de leyendas urbanas que nada tienen que ver con la realidad.

Por ejemplo, es falsa la afirmación según la cual «si vas muy rápido no te pillan». Para que eso sucediese tendría que tratarse de una velocidad desorbitada, pues hay radares que miden hasta 320 km/h.

Según señalan desde Pyramid Consulting, ni con un CD, ni doblando la chapa de la placa, ni echándole laca a la placa de la matrícula podremos evitar ser detectados por el radar. Se trata de trucos que no funcionan. Si bien algunos, como doblar la matrícula, pueden dificultar la identificación del vehículo, supone una infracción grave que conlleva multa de 200 euros. Sobre los rumores que circulan sobre aplicar productos para deslumbrar a los radares, mejor olvidarlos: los cinemómetros cuentan con un dispositivo que evita el deslumbramiento.

También existe la falsa creencia de que por la noche no funcionan. Los radares funcionan perfectamente las 24 horas del día, haya o no luz solar. Algunos tienen flashes de luz infrarroja invisible. El único momento en que podrían perder visibilidad sería durante una gran tormenta, pero tampoco al cien por cien. Y desde luego, durante una tormenta, no es precisamente el mejor momento para superar los límites de velocidad establecidos para una carretera.

También hay que desmentir que «donde hay una cabina, hay un radar». No necesariamente. Algunas cabinas están vacías y sirven como elemento disuasorio. La pega es que nunca se sabe cuál está operativa y cuál no.

Otra de las creencias es la de que «si el radar móvil está en marcha, no multa». Pues de nuevo es falso. Los radares actuales están capacitados para calcular la velocidad del coche patrulla y, teniéndola en cuenta, saber la velocidad a la que circulan el resto de vehículos.

Y quienes piensen que la mejor manera de evitar un radar es mediante la utilización de un inhibidor, deben saber que llevarlo instalado (aunque no esté en funcionamiento en el momento en el que nos paren) puede suponer multa de 6.000 euros, sin posibilidad del 50% de reducción, y retirada de 6 puntos del carné. Y si lo considera oportuno, la Policía o la Guardia Civil pueden acompañar a un taller para que lo desinstalen, corriendo el propietario con el gasto de esa operación.

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