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La Universidad de Sevilla pide «perdón» aunque rechaza haber protegido al decano condenado por acoso

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El catedrático Santiago Romero. / Nieves Sanz

  • El rector hispalense lamenta que cuando "uno de los nuestros comete algo así, toda la Universidad se empobrece"

Seis años después de que se conocieran los abusos sexuales que el decano de Ciencias de la Educación cometió sobre sus subordinadas, y una vez que se ha conocido la condena a siete años de prisión, el rector de la Universidad de Sevilla ha pedido “perdón” a la sociedad y a las víctimas del exdecano porque entiende que cuando “uno de los nuestros comete hechos” así, que lamenta y condena, “toda la Universidad se empobrece”. No obstante, ha defendido que la actuación de la Universidad fue “simétrica” con las dos partes, víctimas y victimario, y adelanta que actuarán con la máxima contundencia en el expediente disciplinario abierto al exdecano. Éste seguirá cobrando la mayor parte de su sueldo hasta que se resuelva dicho expediente.

La expectación por la respuesta de la Universidad era máxima, sobre todo dado tras conocerse que el exdecano Santiago Romero siguió dando clases en la Hispalense y en contacto con alumnos y profesores a su cargo. Sin embargo, Miguel Ángel Castro, rector de la Universidad de Sevilla, ha defendido la actuación de la institución, subrayando que fue la Universidad quien puso el caso en manos de la justicia. Así, ha explicado que las víctimas denunciaron lo ocurrido en noviembre de 2010, fecha en la que se abre un procedimiento disciplinario contra Romero que tuvo que quedar paralizado una vez se judicializó el asuntó. Así, el rector ha cargado las tintas contra la lentitud de la justicia, ya que “han transcurrido seis años desde entonces sin que se adoptaran medidas judiciales”. Por ese motivo, ha insistido en varias ocasiones durante su comparecencia, no se pudo actuar de manera tajante contra el profesor y exdecano, al que hasta este martes, una vez conocida la sentencia, no se apartó de toda actividad económica y se prohibió incluso acceder a las dependencias de la Facultad donde ejerció.

Para el rector, es en este momento cuando se puede ya actuar con diligencia y toda la contundencia posible contra el exdecano. Castro ha considerado que las medidas adoptadas mientras tanto fueron “simétricas”, aunque concede que las víctimas no lo percibieran así. Según ha indicado, en el curso 2011-2012, se dividió físicamente el departamento de la facultad para alejar a las víctimas del denunciado, y todos ellos realizaron estancias fuera de la Hispalense.

La sentencia hace hincapié en el calvario que tenían que pasar las tres víctimas, dos docentes y una becaria, cada vez que tenían que acudir al despacho del decano Romero. Tocamientos libidinosos incluso delante de un menor, comentarios obscenos… y todo ello con un decano que “hizo ostentación de su poder académico desde el primer momento” y que “era quien tomaba las decisiones relevantes en cuando a docencia o investigación” en la facultad.

“La sensibilidad y la prioridad está ahora con las víctimas”, ha apostillado el rector de la Hispalense, que ha reconocido sin embargo que el catedrático condenado seguirá cobrando el 75 por ciento de su sueldo hasta que se resuelva el expediente disciplinario. No se ha pronunciado acerca de cómo afrontará la Universidad la indemnización de 110.000 euros en calidad de responsable civil subsidiario, anunciando que en los próximos días se reunirá, por vez primera, con las tres mujeres víctimas.

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