Diario Vasco

Euskadi se plantea emular los corredores humanitarios para refugiados que ha impulsado Italia

  • El lehendakari viaja mañana a Roma para reunirse con la comunidad de San Egidio, que gestiona el proyecto italiano

El Gobierno Vasco tiene en mente buscar una alternativa al bloqueo en la llegada de inmigrantes y refugiados a Euskadi a través del sistema de cupos establecido en el seno de la Unión Europea. Y, sobre todo, se plantea buscar una vía más segura que mitigue el drama de miles de personas que se juegan la vida para atravesar el Mediterráneo. La visita a Roma que Iñigo Urkullu realizará mañana para reunirse, entre otros, con la comunidad de San Egidio tiene un fin claro. El lehendakari quiere conocer de primera mano cómo funcionan los corredores humanitarios que varias organizaciones han impulsado en Italia, con apoyo burocrático de su Gobierno, para garantizar la seguridad de los viajes a Europa de los refugiados y darles cobertura legal y humanitaria a su llegada al país. Tras el encuentro, que Urkullu anunció ayer en Radio Euskadi, su gabinete analizará si es posible desarrollar un proyecto similar desde Euskadi.

La concesión hace un mes del premio Renné Cassin de derechos humanos a la comunidad religiosa de San Egidio, junto a las guipuzcoanas Zaporeak y Salvamento Marítimo Humanitario, y la alusión en su discurso de fin de año a cumplir «con el deber humanitario» de «prestar auxilio sin dilación» a quienes se ven obligados a huir de sus países de origen se interpretan ahora como el preámbulo de este proyecto que el Gobierno Vasco aspira a impulsar, pero al que le faltan aún todos los elementos logísticos, legales y financieros necesarios.

La iniciativa italiana es un proyecto piloto auspiciado por los ministerios de Asuntos Exteriores e Interior del Gobierno italiano, pero puesto en marcha y financiado con aportaciones privadas por las organizaciones implicadas, todas de carácter religioso. Su principal virtualidad es facilitar el viaje de las personas migrantes desde el país de origen, es decir, evitar que arriesguen su vida en las barcas para llegar a Europa, impedir con ello la explotación de las mafias y garantizar, mediante el trabajo burocrático de las embajadas y organismos locales, la entrada «legal» y segura de estas personas en el país europeo de acogida, en este caso Italia.

El proyecto iniciado el pasado año ha permitido la llegada por esta vía a Italia de cientos de personas procedentes de Siria, Líbano, Marruecos y Etiopía. Su previsión es facilitar la acogida de mil personas en dos años.

Lentitud de la UE

El Gobierno Vasco está dispuesto a «apadrinar» un proyecto similar en Euskadi, que apenas ha acogido a varias decenas de las 1.100 personas que en un inicio estaba previsto que llegaran a Gipuzkoa, Bizkaia y Araba para intentar rehacer su vida lejos de la guerra, las bombas o la miseria económica. La lentitud con que los Estados de la Unión Europea están cumpliendo su compromiso de recibir a los miles de migrantes que siguen, cada día, intentando llegar a las costas europeas desde Libia, Marruecos o Turquía, o que esperan en campos de refugiados en suelo europeo a lograr su condición de asilado político, ha llevado al Ejecutivo a interesarse por esta vía paralela a las cuotas de reparto que estableció la UE.

Euskadi, así lo han proclamado diferentes instituciones como la Diputación de Gipuzkoa, cuenta con infraestructura necesaria ya preparada para acoger a más migrantes. Pero la gestión, en este momento, está exclusivamente en manos de la UE y del Estado español. «No es fácil poner en marcha un proyecto» de esta índole, reconocen en el Gobierno Vasco, que todavía no ha contrastado con el Ejecutivo central la iniciativa y las derivadas legales que necesita, ya que el Estado es el único competente para conceder el asilo. «Como Gobierno Vasco no puedes apadrinar algo ilegal», como el reciente caso de los dos bilbaínos detenidos en Grecia, advierten.

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